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La revolución de la Red deja a muchos de lado, advierte Schmidt

[25/06/2012] El presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, advirtió que la World Wide Web no es tan mundial como se requiere que sea.
Schmidt, hablando en Israel en una conferencia anual patrocinada por el presidente Shimon Peres, sostuvo que aproximadamente dos mil millones de personas, menos de un tercio de la población del mundo, tienen acceso a Internet, de acuerdo a un reporte de Associated Press.
La World Wide Web aún no hace honor a su nombre, señaló Schmidt, quien fue CEO de Google hasta la primavera [septentrional] del 2011. La tecnología no hace milagros, pero la conectividad, incluso en pequeñas cantidades, cambia las vidas.
Nadie puede discutir a Schmidt la lógica aquí, remarcó Patrick Moorhead, analista de Moor Insights & Strategy. Es un problema el que la mayoría de la población no tenga acceso a Internet. Es importante saber que esto se encuentra muy relacionado con los niveles de alfabetismo, ingresos y acceso a comida, agua potable y refugio, añadió el analista.
Moorhead añadió que el acceso a Internet, o la falta de él, puede estar directamente relacionado con la brecha entre los ricos y los desposeídos. Aquellos con Internet generalmente tiene un mejor y más rápido acceso a educación, puestos de trabajo, gobierno e información médica, puntualizó.
Schmidt también precisó que los teléfonos inteligentes pueden ser la respuesta para incrementar el acceso a Internet a nivel mundial.
Los teléfonos inteligentes van a ser una tecnología crítica para este tema, añadió Rob Enderle, analista de Enderle Group. Muchas áreas en los países emergentes ni siquiera están cableadas e incluso si lo están, generalmente hay una sola computadora conectada para todo un pueblo. Llevar cable a muchas de estas áreas simplemente no va a pasar, así que los teléfonos móviles van a ser una herramienta crítica.
Moorhead explicó que para incrementar el acceso a los teléfonos inteligentes y por tanto a Internet, se tienen que realizar inversiones significativas para reducir los costos de los teléfonos y las redes.
Sharon Gaudin, Computerworld (EE.UU.)