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Apple y los enfrentamientos con los ecologistas

[18/07/2012] Hace unas pocas semanas que Apple decidió retirarse del programa verde EPEAT, aquel en el que se comprometió a que sus dispositivos fuesen fáciles de desmontar para que el usuario pudiese actualizarlos por su cuenta, ya que según la empresa no tenían ninguna necesidad de participar en la EPEAT.
Esta inesperada retirada ha despertado numerosas protestas en los círculos defensores del medio ambiente y la sostenibilidad, así como en múltiples universidades de Estados Unidos. Ante tal presión, Apple ha reconocido que cometió un error y que muchos de sus clientes más fieles se han llevado una decepción al anunciar su retirada de la EPEAT.
Durante los años noventa Apple mejoró mucho en cuestiones medioambientales, hasta que a principios de los años 2000 las escaramuzas con organizaciones como Greenpeace resurgieron, debido a la cantidad de sustancias tóxicas que el iPhone llevaba en su interior. De hecho, Apple aparece a la cola de las empresas menos respetuosas que aparecen en la Guide to Greener Electronics de Greenpeace.
Pero los ecologistas no solo le recriminan a Apple ser poco ecologista en la fabricación de productos, sino también en la gestión de los centros de datos, pues en el 2011 Greenpeace informó de que para mantenerlos tenía una dependencia del carbón del 54,5%, seguida de Facebook con un 53,2%, un 51,6% de IBM, un 49,4% de HP y un 42,5% de Twitter.
Asimismo, no solo Greenpeace va en contra de las prácticas contaminantes de Apple, ya que un grupo de ecologistas criticó el aumento de las emisiones contaminantes en China, donde los casos de cáncer de las poblaciones cercanas a las fábricas han aumentado. Un hecho, al que la compañía respondió anunciando la colaboración conjunta de la empresa con el Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales de Beijing para realizar una auditoría de los proveedores chinos de la compañía estadounidense.
John P. Mello Jr., PC World (EE.UU.)