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La oreja podría convertirse en el próximo sistema biométrico

[16/04/2009] Los científicos británicos están investigando la viabilidad de una nueva técnica de biometría que podría convertir a la oreja humana en una forma de identificar a una persona, ya que cada uno tiene una cóclea diferente.

Según un reportaje aparecido en la revista New Scientist, en vez de solicitar a una persona su clave o número pin, un centro de contacto o un banco podría utilizar simplemente un dispositivo en el teléfono para producir una breve serie de click en la oreja del receptor, y así asegurarse de que la persona es quien dice ser.
New Scientist dice que la idea se basa en algo llamado emisiones otoacústicas (EOA), los sonidos generados por la oreja que emanan de la cóclea o caracol, con forma de espiral y situada en el oído interno. Se piensa que son producidos por el movimiento de las células ciliadas dentro de la parte exterior de la cóclea. Normalmente, los sonidos que entran en la oreja causan la vibración de estas células ciliadas, que se convierte en señales eléctricas que se transmiten por el nervio auditivo permitiendo sentir el sonido. Además, estas células también crean sus propios sonidos según se expanden y contraen.
La teoría es que los micrófonos supersensibles pueden detectar estos sonidos, pues las emisiones otoacústicas pueden ser provocadas cuando se reproducen una serie de clics en el oído. Las emisiones del sonido que se devuelve comprenden señales de entre 0 y 5 kilohercios y varían en amplitud. De hecho, las pruebas con clics ya se utilizan en los recién nacidos para detectar señales de dificultad auditiva, dado que las EOA son más débiles si el oído interno tiene algún defecto.
Un equipo de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, ha recibido fondos del Consejo de Investigaciones en Ingeniería y Ciencias Físicas para tratar de descubrir si los patrones EOA pueden utilizarse como una tecnología biométrica viable, como la huella dactilar o el reconocimiento del iris.
Stephen Beeby lidera la investigación publicada en New Scientist, quien explica que el oído es un proceso activo. La oreja pone energía en las ondas sonoras entrantes para sustituir la pérdida de energía que se absorbe por la propia estructura de la oreja. Este proceso nos ayuda a escuchar cosas que de otro modo no podríamos, pero como resultado, algo de esa energía añadida por las células ciliadas escapa en forma de EOA.
Beeby y sus colegas piensan que la potencia y distribución de frecuencia en las emisiones otoacústicas provocadas por una serie de clics parecen ser altamente distintivas, ya que están producidas por la forma interna de la oreja de un individuo. Los audiólogos dicen que pueden distinguir a la gente -ya sean hombres, mujeres e incluso de diferente orígenes étnicos- por el perfil de una amplia variedad de tipos de emisiones que en ellos provocan los clics.
En las condiciones controladas de un laboratorio, las emisiones de cualquier persona son diferentes, pero para decir que ésta es una forma práctica de distinguir a las personas en un sistema biométrico del mundo real aún se necesita hacer mucho trabajo, admite Beeby. Además, el científico británico asegura haber detectado que en algunos sujetos, por ejemplo aquellos que han consumido alcohol, las emisiones se ven atenuadas. Y que diferentes drogas alteran la amplitud de las emisiones otoacústicas, tal y como sucede con las infecciones de oído o los tapones de cera.
No obstante, aún quedan muchas dudas sobre su viabilidad como sistema biométrico: ¿qué pasaría si alguien deja su móvil a un amigo, pero este está solo programado para su propietario? ¿Detectaría el sistema que ese amigo es un ladrón y deshabilitaría el terminal? Además, si se envían clics a través de una línea telefónica, ¿cómo asegurarse de que el sonido de fondo no crea problemas? ¿Cambia la amplitud de las EOA según avanza la edad del usuario? ¿Qué sucedería si la persona acaba de salir de un ruidoso concierto?
El proyecto tiene marcada su fecha límite para mediados del 2010. Aún así, las firmas de electrónica tendrían que estar interesadas en fabricar casos o móviles con micrófonos supersensibles en el auricular. Beeby asegura que el resto podría hacerse con software.
CIO, España