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Cisco ofrece proyecciones del tráfico en la nube

[29/10/2012] En días pasados Cisco ofreció en una reunión algunos detalles de su más reciente estudio denominado Cisco Global Cloud Index: Traffic Forecast & Cloud Readiness, el cual nos da una visión pormenorizada de lo que se espera del tráfico en la nube para los siguientes años.
En la presentación estuvieron presentes Alba San Martín, gerente general de Cisco para Perú y Bolivia, y Walter Sánchez, gerente de Desarrollo de Negocios de Cloud de Cisco CANSAC.
Uno de los primeros detalles que llamaron nuestra atención es que el estudio que presentaron -el Global Cloud Index o GCI- se diferencia ligeramente de otros que ofrecieron en oportunidades anteriores. Antes habíamos asistido a las conferencias sobre el Visual Networking Index (VNI), pero ahora Cisco había decidido presentarnos un estudio un poco diferente.
El VNI estaba conformado por el tráfico no atribuible al centro de datos más el tráfico del centro de datos hacia el usuario, mientras que el GCI está compuesto por este último tipo de tráfico más el tráfico de centro de datos a otro centro de datos, más el tráfico dentro del centro de datos.
Para el 2016 se estima que el VNI llegaría a los 1,3 zettabyts (ZB) mientras que el GCI llegaría a los 6,6ZB. El origen de tan abultada diferencia se encuentra en que el GCI incluye al tráfico dentro del centro de datos, el cual por sí solo colabora con 5,02ZB a la cifra total.
Dicho esto, Sánchez pasó a explicar una de las tres partes que componen el estudio, y que es la correspondiente al tráfico del centro de datos y la nube.
Sobre estos temas explicó que estas dos cifras estaban creciendo.
El año pasado el tráfico mundial de los centros de datos llegó a los 1,8ZB, mientras que se estima que para el presente año (2012) se llegue a los 2,6ZB. Sin embargo, como se señaló en un inicio, para el 2016 se estima que el tráfico llegue a los 6,6ZB lo que implica una tasa anual de crecimiento promedio de 31% entre el 2011 y el 2016.
¿Cuánto es 6,6ZB en tráfico? Es 92 mil millones (o sea, 1012) de horas de streaming de música o 16 mil millones de horas de conferencias web o siete mil millones de horas de streaming de video en alta definición.
Si nos concentramos en la región latinoamericana veremos que las cifras son igualmente sorprendentes. Se estima que en esta región, para el 2016 el tráfico alcanzará los 419 exabytes (EB) (0,42ZB redondeando) lo que implica que el tráfico se multiplicará por siete con respecto a la cifra de 56EB del año pasado. En términos generales, esto implica que entre el 2011 y el 2016 se experimentará un crecimiento anual promedio de aproximadamente 50%.
Al desagregar las cifras del tráfico mundial se puede apreciar que la mayor parte (76%) corresponde al tráfico al interior del centro de datos, es decir, son datos de almacenamiento, producción y desarrollo. El 17% corresponde al tráfico entre el centro de datos y el usuario (web, correo electrónico, etcétera) mientras que el restante 7% corresponde al tráfico de un centro de datos a otro, es decir, replicación y enlaces interbases de datos.
Si hacemos la desagregación en base a si el tráfico es de un centro de datos de nube o de centro de datos convencional se puede apreciar que se estima que para el 2016 el 64% del tráfico será de nube, mientras que el año pasado este tipo de tráfico solo alcanzó el 39%. Esto significa que entre un año y el otro se experimentará un crecimiento anual promedio de 31%.
Y nuevamente, si analizamos este mismo tipo de desagregación para la región latinoamericana, veremos que una vez más se obtiene una tasa de crecimiento de 50%, con participaciones bastante similares a las mundiales (39% en el 2001 y 65% en el 2016).
Si nos enfocamos solo en el tráfico de los centros de datos de nube -es decir, los no convencionales- observamos que su tráfico el año pasado fue de 683EB y que se calcula que en el 2016 sea de 4,3ZB, lo que representa un crecimiento anual promedio de 44%. Estas cifras en el caso de América Latina representan un crecimiento anual promedio de 66%.
En cuanto a las cargas de trabajo (workloads), la segunda parte del estudio, el ejecutivo sostuvo en términos generales que debemos entender éstas como aplicaciones. Entonces, bajo este concepto, el estudio pronostica que para el 2016 el 62% de las aplicaciones serán de nube, mientras que el año pasado la cifra alcanzó el 30%. Las cifras son prácticamente las mismas en América Latina (63% y 30%).
Pero quizás lo que más nos debe llamar la atención es un tercer concepto que se manejó en el estudio y que es el cloud readiness, es decir, cuán preparados nos encontramos para la nube.
Al respecto, Sánchez indicó que este parámetro se estudia en base a tres hitos. El primero es el de las aplicaciones de nube básicas, que son las que requieren de al menos una velocidad de bajada de 750 Kbps y una de subida de 250 Kbps, con una latencia de 160 milisegundos (ms) o más.
Una aplicación de nube intermedia es la que requiere velocidades de entre 751-2.500 Kbps y de bajada de 251-1.000 Kbps y una latencia de 159-100 ms; mientras que una aplicación de nube avanzada requiere de una velocidad de bajada de más de 2.500 Kbps y una de subida de más de 1.000 Kbps, y una latencia de menos de 100 ms.
La región latinoamericana, en conjunto, tiene una infraestructura que le permitiría estar en el segundo segmento aunque bastante cerca, en el límite con el tercero (el de las aplicaciones de nube avanzadas), superando al Medio Orienta y África, aunque por detrás de Asia-Pacífico. Las excepciones se dan en México que se encuentra ya en el tercer segmento, aunque al inicio de éste, y Chile que se encuentra al centro del segmento de aplicaciones avanzadas, es decir, tiene una buena infraestructura promedio. Perú se encuentra apenas dentro de este segundo segmento. Por supuesto, estas cifras se refieren a la conectividad fija.
Si hablamos de la conectividad móvil, todos los países retroceden y, de hecho, casi todos se encuentran en el primer segmento a excepción de la región de Europa Occidental, seguida de América del Norte que se encuentra en el límite del primer segmento. Aquí queda aún mucho por avanzar.
Estas cifras inevitablemente dirigieron la charla hacia el tema de la competitividad. Se sabe que el Perú, en el reciente ranking de competitividad, descendió al puesto 106, algo que en buena medida se debe al atraso que se ha generado con respecto a los vecinos en cuanto a la infraestructura de comunicaciones, pero también representa una oportunidad para seguir creciendo.
El estado de las redes es un tema que felizmente el gobierno actual tiene en el radar y por eso ha promulgado la ley de banda ancha. En la medida en que esto se ejecute y se empiece a conectar a todo el país, la competitividad del Perú también se va a elevar, finalizó San Martín.
Jose Antonio Trujillo, CIO Perú