Llegamos a ustedes gracias a:



Reportajes y análisis

Construyendo el centro de datos de siguiente generación

[05/03/2013] La misión primaria de la computación siempre ha sido automatizar el negocio. La misión secundaria ha sido automatizar la automatización, una cruzada que crece y se hace más urgente a medida que la tecnología de los centros de datos llega a tales niveles de complejidad que amenaza con colapsar bajo su propio peso.
La nube privada es el más reciente intento para impulsar la eficiencia y la agilidad de la gran cantidad de hardware y software que se puede encontrar en un centro de datos. La idea es hacer un pool de recursos de computación, almacenamiento y redes, y administrarlo desde un punto de control central en lugar de estar pasando de tener que provisionar, monitorear, administrar y reconfigurar toda esa infraestructura de manera manual.
Previsiblemente, las organizaciones con más experiencia en el diseño y en correr infraestructura compartida son los propios proveedores de servicios de nube pública. Amazon, Google, Microsoft y Salesforce no pueden manejar sus centros de datos a la manera antigua -con compartimientos estancos de infraestructura dedicados a instancias individuales de aplicaciones- y esperar entregar servicios a millones de suscriptores a través de Internet de manera confiable y costo-efectiva. La experiencia de estos pioneros corriendo nubes públicas a gran escala han producido los modelos básicos para las nubes privadas.
La reducción de la nube
Algunos señalan que los proveedores de nubes públicas generalmente ofrecen unos cuantos servicios a gran escala, no una gran diversidad de aplicaciones a pequeña escala o escala moderada, algo característico de la empresa típica. Entonces ¿es aplicable el modelo de nube pública en las empresas? ¿No es la nube privada simplemente una frase de marketing para la virtualización, más un poco de automatización?
En realidad, en cualquier lugar en el que se lleve a cabo una virtualización de servidor a un tamaño modificable, el modelo de nube pública se puede aplicar, incluso si no se puede hacer esto con el tamaño o los detalles de la implementación. La virtualización es tan ampliamente usada que tendemos a pensar en recursos en pool, particularmente las máquinas virtuales repartidas a lo largo de una granja de hosts físicos, como algo muy común. En verdad, esta consolidación representa una profunda transformación en la manera en que administramos la infraestructura de cómputo.
Esa diferencia se hace más visible cuando la virtualización llega a una masa crítica. En cierto punto, cuando se llega a cientos de hosts físicos y miles de máquinas virtuales, o cuando se sirve a numerosos y dispares tenants que demandan satisfacción inmediata, la administración de la virtualización se convierte en una propuesta cualitativamente diferente.
En primer lugar, uno necesita software de nube privada para asignar recursos y costos a la línea de negocio. Cuando es posible, uno desea aprovechar la agilidad de una infraestructura virtualizada permitiendo que los usuarios provisionen sus propios recursos. Además, como uno hace convergencia de las redes de datos y almacenamiento, una va a querer virtualizar los recursos de almacenamiento y redes junto con los servidores.
El software para lograr todo esto y más ya ha sido lanzado, de alguna forma, por Eucalyptus, VMware, Microsoft, OpenStack, Citrix y otros. Sin embargo, estos stacks de software de nube privada no tienen por objetivo reemplazar todos los pedacitos de software de infraestructura del centro de datos. Ellos proporcionan un framework que interopera con gran parte del software que ya se encuentra ahí, y ayuda a los administradores a controlar la totalidad de la infraestructura del centro de datos virtualizado.
Elementos de la nube privada
Los elementos de la nube privada forman una nueva capa de administración a lo largo de una gran franja de funciones del centro de datos. Suena como algo grande pero hay que tener en mente que pasar a la nube privada no necesariamente es un asunto de todo o nada. Puede hacerse de manera incremental. Aunque varios proveedores de hardware y software dan a entender que uno necesita de todo un rack de nuevo hardware y cantidades industriales de software para construir una nube privada real, uno generalmente puede injertar funciones individuales de nube, una por una, en la infraestructura de virtualización existente.
Cómputo. En el nivel más básico. En una nube privada, el componente de cómputo hace algo muy similar a lo que hace un software de administración de la virtualización: provisionar, desaprovisionar, iniciar, detener, suspender, clonar y migrar máquinas virtuales desde un punto de control central. La diferencia principal es que el objetivo de la nube privada es permitirle la administración a lo largo de toda la infraestructura de servidores virtuales que sea posible, lo cual en muchos casos implica el soporte de muchos hipervisores.
Almacenamiento. La administración del almacenamiento a lo largo de varias plataformas ha sido un sueño durante más de una década. La mayoría de las plataformas de nube privadas se esfuerzan por soportar el almacenamiento y replicación de objetos, junto con el almacenamiento en bloque y la administración de los snapshots, en diversos sistemas de almacenamiento de centros de datos, aunque ésta es una tarea aún incompleta. Otra parte esencial del almacenamiento de las nubes privadas es la administración eficiente de los servidores virtuales y de las imágenes de discos virtuales.
Redes. Aquí el software de nube privada se extiende hacia el innovador reino del software-defined networking. Uno puede crear puertos virtuales, configurar switches virtuales, y cosas por el estilo. Uno puede provisionar redes privadas dentro de la infraestructura de red, una capacidad esencial cuando uno está creando una gran nube privada a la cual tendrán acceso varios y diferentes grupos de usuarios. En un moderno centro de datos con varias redes 10G de switching y datos y almacenamiento convergente, la capacidad de poner en pool y asignar ancho de banda en forma dinámica puede ser realmente muy poderosa.
Mediciones y cobros. Cuando se comparte la infraestructura, uno necesita alguna forma de dividir y medir los recursos en pool de cómputo, almacenamiento y redes y cobrar automáticamente a las cuentas de las líneas de negocio, o al menos mostrar estos cobros a las personas involucradas. Sin esa capacidad, las personas de TI podrían quedar enredadas en medio de hojas de cálculo que intentan estimar los cobros o establecer asignaciones inexactas e injustas que podrían luego perjudicarles.
Autoservicio. Quizás la mayor de todas las eficiencias que ofrece la nube privada es la capacidad de decir a las personas involucradas: aquí, hazlo tú. Los desarrolladores, por ejemplo, pueden configurar y reconfigurar sus propios ambientes de desarrollo y pruebas usando un portal de autoservicio. Las unidades de negocio incluso pueden ordenar e instalar aplicaciones, las cuales son automáticamente provisionadas y puestas a disposición sin que TI necesariamente tenga que involucrarse. Naturalmente, configurar el portal, las políticas y la magia de la automatización que hace que todo funcione bien, requiere de tiempo y esfuerzo. Igualmente, las opciones estándar para los usuarios necesariamente tienen que estar limitadas. Pero a medida que el menú se expanda, el tiempo que no se gasta en requerimientos, provisionamiento, configuración, y cosas por el estilo, representan grandes ahorros.
Automatización y orquestación. Para que el mágico portal de autoservicio funcione, uno necesita automatización, o básicamente, una librería de scripts que realicen tareas comunes: provisionamiento de servidores, configuración de almacenamiento compartido, configuración de red para una VLAN, y similares. La orquestación ensambla estas tareas automáticas en flujos de trabajo predefinidos para aplicaciones o servicios específicos que podrían requerir de sign offs. Por ejemplo, si un desarrollador quiere evaluar una gran aplicación que va a requerir una gran cantidad de recursos y una copia de una base de datos viva, el software de flujo de trabajo automáticamente dispara una solicitud de aprobación a la administración.
Administración y monitoreo de las aplicaciones. Las nubes privadas pueden extenderse hasta llegar a la administración de la capa de aplicaciones. Esto incluye plantillas para desplegar y configurar aplicaciones, pero también el monitoreo y reporte del desempeño de las aplicaciones para satisfacer los requerimientos de los SLA internos, con paneles que ofrezcan al administrador la visibilidad que necesitan para cumplir con esos compromisos. En el nivel más avanzado, el monitoreo podría gatillar el autodimensionamiento, de tal forma que los niveles de desempeño puedan mantenerse sin necesidad de intervención humana.
Seguridad. La necesidad de aislar múltiples tenants en una infraestructura compartida hace que la seguridad sea tanto críticamente importante como amenazadoramente compleja. Un componente fundamental es un sistema de administración de la identidad que proporcione múltiples niveles de autorización de acuerdo a las asignaciones de los grupos de usuarios. También debe ser capaz de extender los controles de acceso detallados a los usuarios externos (como clientes y socios) y a los grupos internos.
Dependiendo de las cargas de trabajo que tenga en mente, se escoge qué elementos de la nube privada se implementan primero. Si planea alojar socios en su nube privada, la seguridad y los componentes de red que se requieren para soportar las nubes privadas virtuales podrían ser los primeros. Si la administración de los recursos asignados para desarrollo y evaluación interna es la prioridad, lo primero en la fila será un portal para que los desarrolladores realicen su autoprovisionamiento (más la orquestación y la automatización que hay detrás).
Por otro lado, no es necesario decir que desplegar una nube privada completamente equipada con todas las características en un ambiente en donde las unidades de negocio no tienen el tamaño, el interés o la capacidad de aprovechar de las capacidades de autoservicio, es una enorme pérdida de tiempo y dinero.
Muchas empresas grandes y medianas se pueden beneficiar del poder de la nube privada. La parte realmente difícil es que todos se pongan de acuerdo en las reglas, tasas, y políticas para los sistemas automatizados. Si puede superar este problema, entonces es cuestión de virtualizar todo lo que pueda, dar prioridad a las cargas de trabajo y añadir gradualmente más funcionalidades de nube privada a medida que avance en la construcción de su stack.
Eric Norr, InfoWorld (EE.UU.)