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Columnas de opinión

Sin blindaje, sin futuro

Por: Jorge Barrionuevo, gerente de territorio para Perú y Bolivia de Siemon

[27/04/2009] Con el advenimiento de Ethernet 10 Gigabit sobre par trenzado (10GBASE-T), se hicieron evidentes las bondades del blindaje en los sistemas de cableado de par trenzado. Para poder soportar transmisiones a 10 Gigabit, se requiere un ancho de banda de al menos 500MHz. A mayor frecuencia, mayor atenuación de señal y mayor susceptibilidad a la diafonía; en especial, la proveniente de cables vecinos, llamada en español diafonía exógena (alien crosstalk). El blindaje, de malla o de pantalla, es altamente efectivo para evitar esta diafonía. La IEEE reconoció esto desde el planteamiento de los objetivos de 10GBASE-T, al especificar un canal de 100 metros únicamente sobre cableados blindados clase E y clase F. Para permitir que el UTP pudiera soportar un canal de 100 metros, se tuvieron que crear las especificaciones de la nueva categoría 6A (aumentada), con lo cual se realizaron algunos cambios en la construcción de los cables UTP que tienen ciertas desventajas.

La desventaja más notoria es que al no contar con un blindaje, se tuvo que aumentar el diámetro exterior del cable, para aumentar la distancia entre los conductores de cables vecinos. La TIA tuvo que publicar un adendum, TIA-568-B.2-11 para aumentar el diámetro máximo permitido hasta  mm (0,354 pulgadas). Aumentando el diámetro exterior, la diafonía exógena solo puede ser mitigada hasta cierto grado, pero nunca en la medida que el blindaje lo hace.
El incremento del diámetro exterior hace que aumente el espacio ocupado por el cable en canalizaciones y organizadores. Por ejemplo, en una bandeja o escalera de 300mm (12 pulgadas) de ancho por 100mm (4 pulgadas) de alto, caben 235 cables UTP categoría 6A; si los cables fueran blindados podrían caber 350 cables de la misma categoría. ¡Casi el 50% más!
Para comprobar que el UTP cumple con las especificaciones de diafonía exógena para categoría 6A, deben realizarse una gran cantidad de pruebas adicionales que utilizan módulos especiales y equipo de cómputo. Los cables blindados no requieren de estas pruebas ya que su diseño ofrece un gran margen por encima de los parámetros especificados en normas.
Las interfases 10GBASE-T requieren sofisticadas técnicas de procesamiento de señal digital; entre otras tareas, se requiere filtrar frecuencias, cancelar diafonía, cancelar retorno e igualar señales para hacer posible su transmisión en par trenzado sin blindaje. Si todos los cables fueran blindados, no se requerirían tantos procesos y el costo de los equipos podría reducirse dramáticamente.
Otra desventaja de los cables UTP es que no pueden peinarse o agruparse en mazos sin afectar su desempeño, ya que esto favorece la diafonía exógena. Por lo general, se recomienda no hacer mazos de más de seis cables UTP, y espaciar demasiado los amarres que se utilicen. Los usuarios prefieren que sus redes luzcan ordenadas y de buen aspecto, manteniendo los cables escrupulosamente peinados y organizados. Los cables blindados no tienen esta restricción, y adicionalmente resisten mejor la deformación durante la instalación y el acomodo.
El UTP ofreció en su momento la mejor relación costo-beneficio para el soporte de aplicaciones a 10, 100 e incluso 1000Mb/s. Sin embargo, con 10Gb/s la historia cambia: 10GBASE-T ha alcanzado el límite del UTP. Con la simple colocación de un blindaje de pantalla de aluminio, el par trenzado duplica la cantidad de información digital que puede transmitirse. Ya desde hace varios años se fabrican cables categoría 7 y 7A con más del doble de ancho de banda que la categoría 6A.
Para cumplir con las especificaciones de la categoría 6A, los cables sin blindaje han tenido que incorporar en su diseño sofisticadas técnicas que han incrementado inevitablemente su costo. Actualmente, los sistemas de cableado blindados pueden encontrarse al mismo, e incluso menor precio, que los sistemas sin blindaje; favoreciendo su adopción.