Llegamos a ustedes gracias a:



Reportajes y análisis

Acuerdo de Indemnización

Tres consejos para negociarlo

[22/05/2009] En el momento en que se da cuenta que está siendo despedido, cuando su jefe le dice que su posición ya no es necesaria, es casi imposible pensar claramente, especialmente si el despido es una sorpresa.

Ya que su mente está desbocada y sus emociones van en aumento, es uno de los peores momentos posibles para tener que considerar un contrato legalmente vinculante -el paquete de indemnización que su empleador debe estar ansioso de que firme-, señala Martha Finney, autora de Rebote: Un Plan Probado para Empezar de Nuevo después de perder su Trabajo.
Eso es precisamente por lo que es tan importante que se tome el tiempo para leer y entender el paquete de indemnización que su empleador le está presentando, señala Finney.
De hecho, podría estarse haciéndose un gran perjuicio al aceptar ciegamente lo que sea que su empleador le ofrezca. Que sea super cooperador firmando ese paquete de indemnización justo entonces, podría costarle muchos miles de dólares, escribe Finney en Rebote.
No tiene que ser un ejecutivo para negociar su indemnización. Aunque los empleadores no están bajo obligación legar de ofrecer paquetes de indemnización, si le presentan uno, se debe a sí mismo revisarlo cuidadosamente, y tratar de negociar por más si no está satisfecho. Su empleador siempre puede decir que no, pero, señala Finney, no hay daño en pedir. No tiene nada que perder y potencialmente mucho que ganar, especialmente si tiene en mente los siguientes tres consejos para manejar la discusión de indemnización.
1. Permanezca calmado
Quizás no hay momento más importante para mantener la tranquilidad que cuando la gerencia le pone ese acuerdo de indemnización y un lapicero en su dirección. Si se enojas o actúas irritado, podría echar a perder sus opciones de obtener cualquier pago de indemnización, escribe Finney. En Rebote, ella cita a un abogado quien dice que los empleadores pueden llamarle a un tono subido violencia en el lugar de trabajo, lo cual les da una causa para despedir al empleado en el acto y no darle su paquete de indemnización.
2. Haga preguntas
Finney le recomienda a los profesionales tomar nota de cuál administración le dice cuándo van a ser despedidos. Si no entiende lo que su jefe o la persona de recursos humanos está diciéndote, o se le olvidó poner algo de lo que dicen en sus notas, pregúnteles sobre eso. Finney recomienda que le haga preguntas durante esta reunión, tales como ¿Cuál es su razonamiento detrás de eso? y Por qué soy parte del grupo que está siendo despedido?.
La persona de Recursos Humanos y el administrador de contrataciones están probablemente trabajando con un guion, y si le está haciendo preguntas, los obliga a salirse del guion, señala Finney. Ese es el momento cuando pueden decir algo que le pueda ayudar con sus propósitos más adelante.
3. Tómase su tiempo
Muchos empleados creen erróneamente que tienen que firmar el acuerdo de indemnización en el momento. Ellos temen que si no ponen el lapicero en el papel, se les negará cualquier pago de indemnización al cual podrían de otro modo tener derecho. Consecuentemente, anota Finney, ellos pasan menos tiempo revisando el papeleo asociado con sus pérdidas de trabajo, del que pasan con el papeleo asociado con comprar un auto.
Tiene el derecho legal de no firmar en ese momento y no importa lo que diga la compañía o qué clase de presión le apliquen, señala Finney. No firme nada cuando su cabeza está dando vueltas.
Después de todo, el acuerdo de indemnización es un documento legalmente vinculante, y firmándolo, podrías estar renunciando a sus derechos de hacer algún reclamo legal futuro contra la compañía (por supuesto, a cambio de liberar a su empleador de demandas legales, éste puede darte la paga equivalente a varias semanas o meses).
Finney sugiere decirle a su empleador que vas a llevarse el acuerdo de indemnización a casa para poder revisarlo más de cerca y/o hablar de él con su esposa/o. Su empleador no debería tener problema con eso, dice, añadiendo que está completamente dentro de sus derechos y que su empleador podría querer darte una copia del acuerdo para que se la lleve a casa. Revisar cuidadosamente el documento le da la opción de determinar si tiene alguna ventaja que negociar, ella añade.
Hay tantas razones para retrasar la firma de un documento como éste, señala Finney. Por ejemplo, si le están despidiendo hacia el final del mes y es capaz de retrasar su fecha de liquidación por algunos días hasta el siguiente mes, podrías ser elegible para un mes extra de seguro de salud, anota Finney.
Aún más, escribe, si su despido viene cerca de fin de año y puede retrasar su liquidación por unos pocos días hasta el siguiente año, su permanencia en la compañía podría ser más larga y lucir mejor a los empleadores prospecto.
No ha firmado nada en el suplicio del shock, la confusión y el enojo en el pasado, escribe Finney. ¿Por qué hacerlo ahora? ¿Solo porque ellos le dijeron que lo hagas? ¿Qué le van a hacer si no lo hace? ¿Despedirlo?.
Meridith Levinson, CIO USA