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Investigadores exploran generar paneles solares a partir de bacterias

[04/04/2014] Los ingenieros del MIT han podido crear biopelículas, que combinan células bacterianas con materiales no vivientes, como las nanopartículas de oro, que puede conducir electricidad o emitir luz.
Se espera que la biopelícula, ese material escurridizo y limoso hecho de bacterias que forman sustancias como la placa dental, pueda algún día crear circuitos funcionales que puedan usarse para crear paneles solares fotovoltaicos, o actuar como biosensores que puedan percibir las toxinas.
Las biopelículas híbridas tienen los atributos de las células vivientes, que se reproducen y ensamblan en estructuras y reaccionan a su ambiente, y de los materiales como el metal que pueden conducir electricidad.
La investigación, liderada por Timothy Lu, profesor asistente de Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Biológica, fue publicada en la edición del 23 de marzo del Journal Nature Materials.
Los investigadores usaron la bacteria E. Coli para sus experimentos iniciales ya que las biopelículas producidas por ella contienen fibras rizadas, cadenas de proteínas que ayudan a los materiales a adherirse a las superficies. Las fibras rizadas pueden modificarse al añadírseles péptidos, los cuales enganchan las nanopartículas no vivas, como el oro o los puntos cuánticos, un material semiconductor del tamaño de una nanopartícula que puede ser incorporado en las células vivientes. El resultado es una biopelícula que se reproduce y puede conducir electricidad.
Es una interesante forma de pensar en la síntesis de materiales, y que es muy diferentes de lo que las personas hacen ahora, que es generalmente un enfoque de arriba hacia abajo, sostuvo Lu en MIT News.
Otra ventaja de usar células para construir circuitos es que ellas pueden comunicarse con otras células de la estructura y reconformar la composición de la biopelícula en base al material no viviente presente.
Es un sistema realmente simple pero lo que pasa con el tiempo es que se obtienen rizos que son cada vez más marcados por las partículas de oro. Muestra que, de hecho, uno puede hacer células que hablan unas con otras y que pueden cambiar la composición del material con el tiempo, sostuvo Lu a MIT News. En último término, esperamos emular la forma en que los sistemas naturales, como los huesos, se forman. Nadie les dice a los huesos qué hacer, sino que generan un material en respuesta a las señales ambientales.
Lucas Mearian, Computerworld (EE.UU.)