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Windows Server 2003: Se vislumbra el fin del soporte

[24/10/2014] A pesar de los años de anticipación, muchas empresas tuvieron que luchar este año cuando Microsoft concluyó con el soporte para su popular sistema operativo de escritorio Windows XP. La interrupción ocasionada por el fin del soporte para Windows XP puede que no sea nada comparada con la interrupción que ocasionará el término del soporte para Windows Server 2003, programada para el 14 de julio del 2015.

"Cuando Microsoft concluyó con el soporte para Windows XP en abril, casi un cuarto de todas las empresas aún utilizaban el sistema operativo, lo cual ocasionó una serie de problemas operativos y potenciales riesgos de seguridad", señala David Mayer, director de práctica de soluciones Microsoft en la firma de servicios de TI Insight Enterprises.

"Aunque XP fue primariamente un problema de escritorio, estamos advirtiendo a nuestros clientes que el fin del servicio de Server 2003 afectará los servidores completos, con el potencial de esparcir el impacto en muchas más operaciones del negocio", añade Mayer. "Con menos de un año para comenzar a atacar el problema, estamos delineando a los clientes que trabajamos con una serie de pasos programados y opciones que comenzar a explorar ahora, de modo que puedan implementar su propio resultado".

Mayer señala que un estimado de 39% de todos los sistemas operativos Microsoft Server instalados son de la versión 2003. Eso representa cerca de 24 millones de servidores, de los cuales 9,4 millones están en los EE.UU. Muchas instancias corren una versión más antigua de SQL Server u otras aplicaciones de bases de datos (El altamente popular SQL Server 2005 de Microsoft se dirige al final de su soporte en el 2016), anota Mayer.

"Windows Server 2003 fue un sistema operativo de servidor muy estable y robusto", agrega Mayer, explicando el porqué de su longevidad.

Pero para muchas empresas, añade, el ocaso del Windows Server 2003 no es solo un reto, es una oportunidad. "El asunto que vemos con las organizaciones con las que hablamos es que esto representa en gran medida un punto de inflexión en el diseño, la gestión y la arquitectura de sus data centers", señala Mayer. "¿Es este el punto en el que ellos se mueven hacia el software como servicio o infraestructura como servicio? ¿Virtualizarán completamente?

Para muchos, la elección decantará hacia Windows Server 2012 R2 en un despliegue físico o a Windows Azure en la nube. Él anota que Windows Server 2012 R2 es un sistema operativo de servidor moderno que ofrece una serie de nuevas capacidades, pero probablemente también requiera hardware más potente. Pero ese hardware más potente también puede ofrecer beneficios como capacidades de virtualización avanzada, la capacidad de manejar cargas de trabajo más grandes con menos hardware y una reducción en gastos generales.

Mayer señala que si las organizaciones no han empezado su proceso de migración aún, deberían hacerlo ahora para asegurarse una transición suave. Insight sugiere a las organizaciones los siguientes pasos:

* Fase I: Descubrimiento y análisis. En este paso las empresas deben realizar un descubrimiento detallado del entorno para descubrir qué servidores y aplicaciones están operando en el software.

* Fase 2: Migración real. Las organizaciones tienen una serie de alternativas que pueden ser adoptadas en combinación. Pueden seguir actualizaciones de software, incluyendo centro de datos de clase empresarial y soluciones de nube híbrida que pueden ser sencillas de desplegar, eficientes en costos, enfocadas en la aplicación y centradas en el usuario. Asimismo, pueden emprender actualizaciones de hardware, ya que Windows Server 2012 requiere un hardware nuevo más potente que pueda ofrecer una eficiencia energética mejorada. Y pueden adoptar soluciones basadas en la nube, dándoles una plataforma flexible que permite a los negocios construir rápidamente, desplegar y gestionar aplicaciones en una red mundial de centros de datos gestionados por Microsoft.

* Fase 3: Monitoreo. Finalmente, para asegurarse que no habrá tiempo de caídas o efectos negativos de la migración, la organización de TI debe continuar monitoreando de 24 a 48 horas posteriores a la migración.

"No hay una solución única para todas las empresas", señala Mayer. "En base a nuestra experiencia trabajando con clientes, vemos que este problema se presenta en empresas de todos los rubros y tamaños, y todas las compañías deberían destinar tiempo y recursos financieros y humanos para enfrentarlo. Ya sea que la empresa en la que trabajamos elija reemplazar servidores, actualizar software o migrar a la nube, hay decisiones críticas que deben ser tomadas que pueden tomar buena parte de la atención del próximo año para ser resueltas", finaliza.

Thor Olavsrud, CIO (EE.UU.)