Llegamos a ustedes gracias a:



Reportajes y análisis

¿Es el fin del ingeniero de redes?

Evolución y visión actual

[08/07/2009] Las TI están pasando por una de las transformaciones más significativas que se recuerden recientemente, sin embargo, la mayor parte de los profesionales de las TI (incluyendo a los gerentes de telecomunicaciones) solo tienen una vaga idea de lo que está sucediendo.

Un poco de historia: luego de que Internet se popularizó a inicios o mediados de los años 90, las especialidades de redes e infraestructura se hicieron de misión crítica. El diseño, implementación y operación de las redes IP, los sistemas cliente/servidor y el almacenamiento (incluyendo las recientemente inventadas tecnologías de almacenamiento de red) fueron los cambios mayores. El personal se incrementó, y los gerentes TI lucharon para enfrentarse a los desafíos del hipercrecimiento, particularmente cuando se tuvo que instalar infraestructura que podía aumentar exponencialmente.
Mientras tanto, la desregulación de las telecomunicaciones inundó el mercado con nuevos actores que usaban tecnologías y modelos de negocios exóticos; y la creciente competencia a través de precios a la baja, para aquellos que sabían cómo negociar. (Durante los años 90, los precios de las telecomunicaciones cayeron en promedio 20% de año a año).
Luego del estallido de la burbuja de las punto.com, la economía se trasladó a un periodo de crecimiento más moderado, y las consignas para los equipos de infraestructura eran consolidación y optimización. La gente de TI se preocupaba menos por la velocidad, la escalabilidad y más por las operaciones optimizadas y la reducción del costo total de propiedad. A medida que estos esfuerzos se mostraron exitosos, los departamentos de TI comenzaron a despojarse a sí mismos del expertise en ingeniería de infraestructura.
Con el outsourcing, estamos viendo la conclusión natural de esa evolución: los departamentos de TI -cada vez más- están dejando sus redes en manos de proveedores de servicios administrados. Todo indica que la tendencia va a continuar en el futuro cercano (el crecimiento en demanda de los servicios administrados está creciendo). Si a esto se añade la tendencia de confiar en Internet para conectar trabajadores remotos y distribuidos -como señala un 81% de los profesionales TI con los que trabajo- queda claro que las telecomunicaciones y las redes cada vez más es una actividad dedicada a elaborar acuerdos de nivel de servicio creíbles, negociar contratos sólidos, y seleccionar y administrar con efectividad a los proveedores.
Parece que estos desarrollos marcan el fin de la carrera del ingeniero de redes. No del todo. A medida que las nuevas tecnologías llegan, hay suficiente trabajo de ingeniería de redes -y arquitectura, diseño e implementación- para hacer. El truco es entender las diferencias entre las tecnologías que se han convertido en commodities (y pueden, por tanto, ser objeto de outsourcing), y aquellas que están emergiendo como diferenciadores estratégicos.
Algunos ejemplos: las comunicaciones unificadas (que incluyen la presencia y conferencia) están revolucionando la forma en que las organizaciones interactúan. Las CU tienen que ver con unir sistemas y servicios dispares; algo que la gente de redes, por necesidad, domina. Así que los equipos de redes deberían tomar el liderazgo en la arquitectura, estrategia e implementación de las CU.
La movilidad es otro ejemplo. Muchas firmas están considerando deshacerse del soporte y estrategias para dispositivos móviles, y simplemente pedirle a sus empleados que se proporcionen (y paguen) sus propios servicios de telefonía celular. Gran error. Los dispositivos y servicios móviles no son solo teléfonos portables; son plataformas de computación y comunicación por las cuales las aplicaciones de siguiente generación serán entregadas, y necesitan encajar con una arquitectura estratégica general.
Hay muchos ejemplos, pero uno tiene el panorama. Para parafrasear al viejo adagio irlandés: dejad que los dioses de las redes te den la disciplina para outsorcear lo que se debe, el talento para invertir en lo que es estratégico, y la sabiduría para conocer la diferencia.
Johna Till Johnson, Network World