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Reportajes y análisis

La innovación emprendedora del BID

Idear Soluciones, BID

[24/11/2015] Más de 500 emprendedores, académicos, estudiantes e inversionistas participaron de Idear Soluciones, una serie de eventos organizados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para explorar soluciones innovadoras a retos de desarrollo. Esta cuarta edición del evento, realizada en el marco de la Semana Mundial del Emprendimiento, fue la primera que se presenta en un país latinoamericano.

El evento, celebrado en la Biblioteca Nacional de Perú (sede San Borja), exploró algunos de los emprendimientos más innovadores del último año, en áreas tales como la impresión 3D, los videojuegos, las ciudades sostenibles y las industrias creativas.

En la reunión tuvimos la oportunidad de conversar con Marcelo Cabrol, gerente de la Oficina de Relaciones Externas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien nos ofreció una breve reseña de la relación entre el BID y la innovación; y con Beno Juárez, director de Fab Lab Perú y uno de los expositores que iba a presentar su experiencia durante el evento. Su reto: Navegar por el Amazonas ofreciendo innovación a las comunidades de la selva y adquirir su conocimiento ancestral.

Marcelo Cabrol, gerente de la Oficina de Relaciones Externas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Idear Soluciones, BID
La historia del BID con la innovación

A poco tiempo de llegar a la sede de la Biblioteca Nacional nos encontramos con Cabrol, con quien conversamos sobre la relación del BID con la innovación. Su historia nos habla de una relación que está y sigue cambiando con el tiempo.

¿Cuál es el objetivo del evento?

El objetivo es doble. Hay un objetivo de diseminación del tema de la innovación, la creatividad y el potencial que tiene, y creo que escuchando las historias que tuvimos hoy, lo que escuchas son historias poderosas que juntan la creación de valor social con la creación de valor económico de una manera no tradicional, en general con el uso de la tecnología, pero no solamente con el uso de la tecnología.

Por ejemplo, hoy tuvimos a la gente de Al Gramo, que lo que hace esencialmente es empaquetar y expender artículos de primera necesidad de una forma distinta a las tradicionales. Esto no es necesariamente tecnología, es una forma distinta e innovadora de vender arroz o lentejas, pero llegando a la gente que consume estos productos y para quienes el precio es un componente importante de su canasta familiar. Entonces ahí no hay tecnología, hay una nueva forma de ver el negocio que ayuda a la gente. Es innovación sin tecnología, pero también tenemos innovación con tecnología.

Hoy vimos una startup chilena que tiene un wearable que es un fit tracker que permite a la madre amplificar los latidos de su corazón y su respiración para que el bebé pueda sentirlos a través de un colchón que está debajo suyo. Esto es importante para los bebés que se encuentran en incubadoras y que por varios días no están en contacto con la madre.

El otro tema del evento, que es súper importante para nosotros, es mostrar que cuando hablamos de innovación y tecnología, se pueden encontrar grandes centros y universidades, las empresas, pero también un ejército de jóvenes que están utilizando la tecnología y formas novedosas de hacer negocio para cambiar la forma en que hacemos desarrollo, queremos destacar a estas personas.

Esta es una de las formas en que el BID se involucra en este tema, ¿qué otras formas utiliza?

Nosotros tenemos 55 años de trabajo en el tema de innovación y hemos avanzado con nuestros principales clientes, que son los gobiernos. Cuando el BID se fundó, estuvimos detrás de operaciones o préstamos que apoyaban a los institutos de ciencia y tecnología de los países, que en ese momento todavía estaban empezando a aparecer; era para que tengan la capacidad de dar préstamos a universidades y para que tengan, algunos de ellos, sus propios investigadores. Eso duró hasta los años 80.

En los años 90 apareció una segunda forma de apoyar al tema de innovación. Aparecieron los temas de los concursos, porque vimos que había más actores trabajando en el tema de la innovación y queríamos ayudarlos de una manera competitiva.

La primera parte era lineal. Primero íbamos con los institutos de investigación, luego con las empresas grandes, luego las pequeñas, etcétera.

En los años 90 nos dimos cuenta que, en realidad, el proceso no era lineal. Uno podía apoyar a los institutos de innovación, a las universidades, a las grandes empresas y a las pequeñas, pero había que hacerlo competitivamente. La pregunta era dónde poner el dinero, y esto tenía que ver con las prioridades de inversión del país y con la capacidad de las industrias del país; entonces, lo que hicimos básicamente fue financiar la creación de fondos de innovación que le permitían a distintos actores concursar por recursos.

Ahora estamos entrando a una tercera etapa. Todavía estamos haciendo lo que venimos haciendo desde los años 90, pero ahora nos estamos involucrando mucho con las políticas regulatorias y en el ambiente de negocio que gira alrededor de estos sistemas de innovación, y estamos expandiéndonos para ver a la gente que tiene startups, innovaciones, la gente que está alrededor de ellos, como las incubadoras, las aceleradoras, etcétera, que pueden llegar a crear valor social y valor económico.

Y esto es muy importante de entender, a nosotros no nos interesa solo la creación de valor económico; nos interesa la creación de empresas que tengan una externalidad positiva para el resto de la gente del país, sobre todo de los que menos tienen. Así que donde se pueda utilizar tecnología e innovación, creatividad para reducir la desigualdad, la pobreza y otros similares, ahí es donde nos interesa estar. No tenemos ningún problema con que los innovadores ganen dinero, pero queremos que también tengan una función social.

Las startups generalmente actúan con fondos no reembolsables, ¿ustedes actúan en este campo?

Estamos trabajando en escala limitada con fondos no reembolsables. Estamos en etapa de experimentación; tenemos alrededor de 60 millones de dólares en cartera en este momento que hemos pasado a incubadoras y aceleradoras que eligen las startups. Lo que hacemos es canalizar estos fondos a través de incubadoras y aceleradoras que conocen el país, que conocen a los innovadores y que tienen la tecnología para determinar qué innovación tiene más potencialidad y, en general, esa porción del financiamiento va como donación; es decir, no compramos equity en la startup, sino que directamente damos una parte como donación.

Navegar ofreciendo innovación

Luego de la conversación con Cabrol pudimos conversar con el peruano que tiene proyectado viajar por el Amazonas para ofrecer innovación a la Amazonía. Su historia es cautivante pues él mismo es un hijo de estas tierras a las cuales planea volver en una embarcación que se está diseñando en diversas partes del mundo, y que incluso podría autoregenerarse.

Beno Juárez, director de Fab Lab Perú.
Idear Soluciones, BID
¿Qué es el Fab Lab?

Los Fab Labs son una red mundial de fabricación digital que trabajamos para promover el acceso a herramientas creativas, como las impresoras 3D, cortadoras láser, escáneres 3D, etcétera, que nos permiten convertir nuestras ideas en realidad. Pero lo más importante no está en las máquinas o los laboratorios sino en las personas, gente de diversas disciplinas y profesiones muy apasionadas con las cosas que hacen, que comparten ese conocimiento, y que permiten que se genere una masa creativa que está impactando y transformando distintos sectores de nuestra sociedad.

Y respecto al Fab Amazonas, nace hace unos tres años, cuando dentro de la red latinoamericana de Fab Labs que en ese entonces eran 10 laboratorios -ahora son alrededor de 50- nos planteamos crear un proyecto que tuviera impacto global. Y cuando estuvimos explorando dónde estarían los desafíos más grandes que tengan que ver con educación, con acceso a vivienda, con igualdad, con producción, emergió el escenario del contexto amazónico como un gran compromiso y una gran oportunidad para desarrollar tecnologías que nos permitan conservar nuestro patrimonio natural y cultural, y a la vez crear una visión distinta de lo que significa la manufactura del futuro.

¿Cuál es su relación con esta zona?

Yo nací en la Amazonía peruana, específicamente en Satipo que es selva alta, mi padre se crio con ashaninkas y desde muy pequeño he tenido este vínculo y este cariño por este territorio. También he sido testigo de lo difícil que es la Amazonía, la época en la que yo vivía en la selva, el terrorismo estaba en su apogeo y muchos niños eran tomados como militantes. Yo afortunadamente, gracias a Dios y a mi familia, pude salir de ese contexto de terror y acceder a educación privilegiada. Y desde ahí nace mi compromiso, porque este tipo de tecnologías y herramientas puedan llegar a más personas, especialmente en el contexto amazónico donde más excluidas se encuentran las personas.

El Fab Lab va a ir por el Amazonas, ¿cuál será la infraestructura y que va a hacer?

El contexto amazónico se mueve a través de los ríos, éstos no solo son medios de comunicación sino también espacios donde se da la vida, donde encuentras hospedajes, viviendas, restaurantes, grifos; es decir, hay un tipo de vida en el movimiento, en realidad no es que sea algo extraño a la lógica de habitar la Amazonía, es muy natural.

Además, el hecho de que el laboratorio sea móvil es una herramienta de democratización, para poder llegar justamente a las comunidades más alejadas. Entonces, como piloto, queremos desarrollar un laboratorio en Iquitos fijo, junto con el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana; y otro que sea móvil que navegue desde el origen del río Amazonas en Nauta hasta el río Napo y probablemente navegando por él.

La forma en sí es algo que se está explorando, pero no es que vaya a ser un barco convencional. Justamente, parte del desafío es cómo aprendemos de los saberes locales, de los procesos constructivos locales, de los materiales, pero a la vez integrado con tecnologías avanzadas. Por ello, hay toda una red de diversos laboratorios de todo el mundo, pero especialmente de América Latina que están contribuyendo con imaginar cómo podría ser este laboratorio.

¿Aún no tiene una imagen de cómo va a terminar?

Todavía está en proceso porque hay muchas cosas que ajustar, se está aterrizando el proyecto, pero, por ejemplo, una de las ideas que teníamos era que el laboratorio se podría regenerar a sí mismo mediante el cultivo de microalgas en su fachada, pero eso toma tiempo. No queremos que, por abarcar muchos componentes tecnológicos, se prologue demasiado la ejecución. Por eso tenemos diversas fases.

En una primera fase está definida como una plataforma básica donde está el laboratorio y donde se va a incubar las nuevas etapas.

¿Su misión va a ser dar tecnología a las poblaciones a las que llegue?

Va de ambos lados, la idea es crear un puente, un brazo que se estrecha con todos; la idea no es solo dar, sino también dar y recibir. Siempre dentro de la red Fab Lab ese es el espíritu de colaboración; y dentro de este espíritu, una de las cosas más importantes es comprender cómo beneficiar a las poblaciones locales abriendo un espacio de oportunidad donde ellos puedan acceder al conocimiento que se encuentra detrás de las herramientas para que ellos decidan qué hacer con esto.

Jose Antonio Trujillo, CIO Perú