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El gran rol del big data en la ayuda humanitaria

[01/03/2016] Cientos de miles de refugiados migraron hacia Europa en el 2015 desde Siria y otros países del medio oriente. Algunos estimados calculan que se trata de casi un millón de personas.

El mero volumen de gente abrumó a los funcionarios europeos, quienes no solo tuvieron que encargarse de las volátiles políticas derivadas de la crisis, sino que también tuvieron que encontrar comida, refugio y ocuparse de otras necesidades de los inmigrantes.

Suecia, como muchos otros países de la Unión Europea, estaba aceptando refugiados. The Swedish Migration Board, que usualmente suele manejar un promedio mensual de 2.500 personas que buscan asilo, estaba aceptando 10 mil por semana.

"Como usted puede imaginar, con ese número, se requiere de bastantes buses, comida y capacidades de registro para procesar todos los casos y acomodar a todas esas personas, señala Andrés Delgado, jefe de coordinación, análisis y control operativo de la Swedish Migration Board.

A pesar del dramático aumento en el número de refugiados que llegaban al país, la agencia de inmigración se encargó de su recepción -contratando a personal extra y preparando suministros. Delgado atribuye gran parte de ese éxito al uso del big data y la analítica por parte de la agencia, herramientas que le permitieron predecir, con un gran nivel de certeza, qué era lo que estaban por enfrentar.

"Si no hubiéramos tenido esa capacidad, o hubiésemos tenido que observar esa herramienta todos los días, para evaluar cada necesidad, la situación nos hubiera aplastado. No hubiésemos podido sobrevivir a esto, afirma Delgado. "Hubiese sido un caos -nada menos que eso.

La Swedish Migration Board ha estado usando analítica y big data por muchos años, ya que busca tener una mayor visibilidad de las tendencias de inmigración y lo que significarán esas tendencias para el país. Delgado afirma que las herramientas de analítica de Qlik Technologies dieron a su agencia, y a Suecia, la capacidad de prepararse para este flujo de refugiados de una forma que no hubiese podido años atrás.

"Una vez vimos hacia el futuro dándole la espalda al horizonte. Esa, en realidad, no fue una buena forma de controlar las operaciones, señala Delgado. "Quisimos dar una vuelta de 180 grados y mirar hacia el futuro. Obtuvimos una herramienta que nos daría la capacidad de reunir información y procesar todos estos datos, así como ver las predicciones del año que viene para poder estar tres o seis meses adelantados en nuestro planeamiento.

El éxito de la Swedish Migration Board para anticipar y, por lo tanto, ser capaz de prepararse para la crisis de refugiados del 2015 es bastante impresionante. Pero eso es solo el comienzo de la historia. La historia real se encuentra en lo que esta agencia y otras organizaciones humanitarias están comenzando a hacer con el big data y la analítica. Al igual que sus pares corporativos, las organizaciones humanitarias y pacificadoras están recolectando datos para conocer a las personas y los problemas con los que tienen que tratar. Y al igual que las compañías comerciales, están viendo que sus esfuerzos dan frutos.

Big Data al rescate

"¿El big data puede darnos la paz? Yo creo que la respuesta corta es que estamos empezando a explorar eso. Estamos en las etapas más tempranas, donde existen ejemplos resaltantes de pequeñas cosas por aquí y por allá. Pero estamos en ese camino, señala Kalev H. Leetaru, creador del proyecto GDELT, o Global Database of Events, Language and Tone, que se describe a sí mismo como una "base de datos completa de la sociedad humana.

El tema está ganando impulso. Un reporte del 2013, New Technology and the Prevention of Violence and Conflict, del International Peace Institute, resalta los usos de la tecnología de las telecomunicaciones, incluyendo los datos, en varias situaciones de crisis alrededor del mundo. El reporte enfatiza el potencial que estas tecnologías tienen para ayudar a calmar las tensiones y abordar los problemas.

La conclusión del reporte ofrece esta idea: "El big data puede ser usado para identificar patrones y signos asociados con el conflicto -y aquellos asociados a la paz- presentando enormes oportunidades para la toma de acciones informadas con el fin de prevenir la violencia y el conflicto.

Noel Dickover recibe bien estas noticias. Él es el director de PeaceTech Data Networks en el PeaceTech Lab, que fue creado por el U.S. Institute of Peace (USIP) para potenciar el trabajo del USIP sobre cómo la tecnología, los medios y los datos ayudan a reducir conflictos violentos alrededor del mundo.

Dicho trabajo aún se encuentra en etapas tempranas, afirma Dickover, pero la gente está emocionada por su potencial. "Tenemos cantidades nunca antes vistas de datos sobre el sentimiento humano, y sabemos que existe valor ahí, anota él. "La pregunta es cómo conectarlo.

Dickover está trabajando en maneras para hacer justamente eso. Un ejemplo es el proyecto Open Situation Room Exchange (OSRx), que apunta a "empoderar un impacto colectivo más grande en la prevención o mitigación de conflictos serios y violentos en campos particulares a través de la colaboración y el uso compartido de los datos.

El OSRx es una plataforma que está siendo desarrollada para ayudar a las instituciones pacificadoras que están trabajando en campo mediante la creación de un marco de referencia para que mediten sobre cómo pueden usar con efectividad los datos para detener los conflictos en el corto plazo y en el futuro.

De acuerdo al sitio web de Peace Tech, el OSRx "proporcionará la capacidad de encontrar, recolectar, analizar, visualizar y publicar datos relacionados con los conflictos, y conectará a las instituciones pacificadoras con la tecnología y los tecnólogos.

Dickover afirma que el intercambio está programado para darse a inicios de este año a través de tres paneles de control disponibles en 360 países que proporcionan información proveniente de redes sociales, así como índices estructurados, tal como los conjuntos de datos sobre fragilidad económica, en áreas de todo el mundo.

"La idea es tomar la información en tiempo real y (casi) predecir lo que puede suceder, afirma. "Y lo que es realmente impresionante es que vamos a hacerla accesible al público. Realmente estamos viendo cómo hacer esto accesible a los pacificadores locales para que usen la información en sus propias campañas y para el trabajo que están haciendo.

Él señala al proyecto en Myanmar (antes Burma) como un ejemplo de cómo puede usarse la herramienta. Este proyecto tiene organizaciones cívicas que trabajan en conjunto para monitorear los discursos de odio con el objetivo de tomar medidas contrarias antes de que el discurso agresivo se salga de control y se convierta en violencia física. Las organizaciones aprendieron cómo usar las tecnologías, incluyendo el big data y las herramientas de analítica, para buscar y analizar discursos provocativos y así ser capaces de movilizar equipos para que tomen acción -como inundar los medios sociales con un mayor número de mensajes positivos.

Esto involucra mucho más que simplemente estar alertas a las publicaciones ofensivas en Facebook. El proyecto asimila cantidades de datos, mayormente provenientes de redes sociales, generados localmente y de acceso público, y con ellos se alimenta un motor de inteligencia artificial. Este proceso ayudará a desarrollar y afinar los algoritmos que analizarán los datos.

"Creará una herramienta de monitoreo que las personas pueden usar para tomar acción, anota Dickover.

Influyendo al futuro

Poder hacer lo que describe Dickover está lejos de ser solo una ilusión. De hecho, esa meta refleja lo que las corporaciones y otros tipos de organizaciones mundiales ya están haciendo con el big data. Las compañías, agencias de salud y otros, no solo están compilando información de numerosas fuentes para entender qué ha ocurrido en el pasado. Están usando la información para entender qué está pasando en este momento, en tiempo real, y -lo más importante de todo- qué es lo más probable que pase en el futuro y cómo pueden sacar provecho de los desarrollos futuros.

Por ejemplo, las compañías líderes generalmente usan el big data y la analítica para dirigir las ventas y reducir los costos al, por ejemplo, descubrir qué promociones van a conseguir que ciertos clientes específicos compren sus productos.

Los pacificadores progresistas y las organizaciones humanitarias están comenzando a hablar en términos similares, discutiendo -al menos en teoría- cómo pueden usar la información para determinar futuros desenlaces posibles y después desarrollar planes para afectar esos desenlaces.

"¿Podemos usar la analítica predictiva y prescriptiva? Esa es la meta final, señala Dickover.

Pero él y otros dicen que están lejos de eso. Existen, definitivamente, grandes obstáculos para lograr esos nobles objetivos. Los miembros de esta comunidad se esfuerzan para recolectar y organizar los datos correctos, en el formato correcto, para las iniciativas emergentes de analítica. También les cuesta conseguir los recursos adecuados, ya sea tratando de identificar las mejores tecnologías para sus necesidades, o encontrando el dinero para pagar por la tecnología y por el personal que pueden ayudarles a cumplir sus metas. Y ellos se preocupan mucho por entender cómo usar mejor los datos y el análisis que generan, evaluando si es más efectivo empoderar las iniciativas que generar hacedores de políticas de alto rango.

Esos retos son similares a los que enfrentan las organizaciones con fines de lucro, afirma Leetaru. Pero, de la misma forma en que esos retos no están deteniendo el progreso de los programas de analítica de las corporaciones, afirma, estos retos tampoco deberían detener a los grupos humanitarios y pacificadores.

"Veo que todos están interesados en impulsar esta tecnología. Existe un interés fenomenal, afirma Leetaru.

Aun así, él y otros son realistas. Esta comunidad generalmente tiene menos recursos -dinero y personal- que las empresas, y eso hace que sea más difícil seguir adelante. Adicionalmente, los datos que las organizaciones sin fines de lucro necesitan -datos reunidos sobre, y a partir de, individuos y grupos en países en vías de desarrollo, donde los conflictos tienden a ser más probables- se generan y son recolectados a una velocidad mucho menor a la de los datos comerciales, en el mundo occidental.

Leetaru está tratando de cambiar eso. GDELT monitorea medios de noticias impresos, de radio y televisión, y web en todo el mundo, en más de 100 idiomas, durante todo el día. Su colección se extiende desde el primero de enero de 1979 hasta el día de hoy, con actualizaciones diarias. Y su uso está disponible para organizaciones e individuos que busquen adquirir un conocimiento más profundo sobre las circunstancias que moldean los eventos.

"Si es que podemos crear un catálogo en vivo de todo lo que hay en el planeta Tierra, eso incrementará la toma de conciencia en las personas -le da una voz a la gente de todo el mundo, señala Leetaru.

Por ahora, los proyectos basados en datos tienden a ser más específicos.

Veamos, por ejemplo, algunas de las iniciativas realizadas por la U.S. Agency for International Development (USAID).

La agencia está analizando datos geoespaciales, imágenes satelitales y otra información para identificar las regiones del mundo donde es común el uso no sostenible del agua (como las granjas de peces), para poder abogar por cambios que combatan por adelantado las sequías, afirma Craig Jolley, investigador de política tecnológica y científica de AAAS en USAID.

El investigador también cita el trabajo de USAID con las compañías de energía eléctrica pakistanís para instalar medidores inteligentes y después analizar el patrón de uso, y de esta forma ayudar a que se pueda llevar a cabo una mejor administración de la capacidad eléctrica y evitar la escasez de energía y los apagones que puedan contribuir con la agitación social.

Eric King, especialista en trabajo humanitario y TI en USAID, afirma que mientras más datos de todo el mundo se recolecten, mayor es la probabilidad de llevar a cabo más proyectos como éstos. Pero, como otros en este campo, él señala que este trabajo está aún en su infancia.

Él también afirma que, como todas las demás tecnologías, el big data y la analítica pueden albergar el cambio, pero tienen sus limitaciones. Es mejor ser realistas en ese aspecto -y recordar que solo son herramientas que ayudan a las personas a ser más efectivas.

"La tecnología está lejos de ser una panacea, señala King. "Las personas serán las que resolverán estos problemas, pero las tecnologías les ayudarán a hacerlo. La tecnología realmente está ayudando a las personas que trabajan en este ámbito a mejorar su trabajo.