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Reportajes y análisis

¿Especializarse o no especializarse?

Certificarse en una tecnología ofrece una gran ventaja profesional, sin embargo, el mantenerse muy especializado puede conllevar ciertos peligros.

[27/07/2009] Hace aproximadamente unos 10 años comenzó el auge de las certificaciones en tecnología. Miles de profesionales de toda edad comenzaron a buscar el documento que avalaba sus conocimientos en una determinada área tecnológica con el fin de ser más empleables dentro del creciente mercado laboral.

Luego de un periodo de crecimiento sostenido del país, uno se pregunta si el impulso inicial se mantiene en la actual situación económica mundial. La verdad es que el mercado no ha perdido su dinámica, sino que se mantiene gracias a que la empleabilidad es una condición que es hoy más útil que nunca. Y como en ninguna otra área en tecnología los conocimientos cambian tan aceleradamente.
Primer paso.
La falta de experiencia de un profesional recién egresado no puede ser reemplazada, pero al menos el joven tiene la oportunidad de demostrar sus conocimientos en un área específica del mercado tecnológico mediante la certificación de sus conocimientos. Esta es, de acuerdo a Luis Quiroz, instructor de New Horizons Perú, uno de los motivos por el que los jóvenes recién egresados buscan certificarse en una o más tecnologías.
Por supuesto, éste es solo uno de los factores que se toman en cuenta al determinar a quién se contrata y a quién no, pero al menos es un factor que los postulantes nuevos sí pueden controlar.
Ese es uno de los grupos que conforman la gran cantidad de alumnos de los cursos de certificación. El otro grupo lo conforman los profesionales que ya se encuentran laborando y que desean ponerse al corriente de los cambios recientes que se han producido en la tecnología en la que se han certificado.
Un ejemplo muy claro de este grupo son aquellos profesionales que se han lanzado a estudiar las certificaciones correspondientes, a la recientemente lanzada tecnología 2008 de Microsoft. Son en buena cuenta profesionales que ya contaban con las mismas certificaciones de la compañía para sus herramientas 2003.
Otro grupo que demanda estas certificaciones son aquellos que ya contaban con una certificación en una tecnología, pero buscan certificarse en otra. Por ejemplo, aquellos que ya cuentan con una certificación Microsoft estudian una certificación en Cisco para complementar sus conocimientos y ser más empleables dentro de la organización en la que ya trabajan. Además, como señala Quiroz, ello también implica en una significativa cantidad de casos, mejoras de tipo laboral.
El 60% de personas que adquiere una certificación recibe un aumento de sueldo o una promoción al año. El obtener certificaciones le da pie a algún tipo de promoción o aumento salarial y esto es lo que mueve al mercado profesional actualmente, sostiene el ejecutivo.
Sin embargo, hay otro porcentaje que aunque aún no es muy grande está creciendo significativa y sostenidamente: el de los que aún no se encuentran inmersos dentro del mercado laboral.
La competencia ha hecho ver a los profesionales recién egresados y aún no insertos en el mercado laboral que una forma de ser más competitivos es adquiriendo estas certificaciones. Ello ha impulsado a que muchas personas aún sin un trabajo llenen las aulas de certificaciones.
¿Necesidad o peligro?
Microsoft y Cisco no son las únicas certificaciones que existen, de hecho, hay muchas más de acuerdo a Quiroz, pero esas dos son las que claramente resaltan de entre todas, debido a su demanda no solo académica, sino por parte de las empresas.
La razón es obvia, la plataforma Windows de Microsoft es la más utilizada en las empresas del país, y por tanto la búsqueda de profesionales con certificación en ella es más numerosa. Algo similar ocurre con Cisco, si se tiene en cuenta que, de acuerdo a Quiroz, hasta un 60% del tráfico de Internet del mundo pasa en algún momento por un dispositivo Cisco, es de comprender que en un mundo tan conectado la mayor demanda sea la de los profesionales certificados en este ambiente.
Pero, ¿qué hay de los demás? La demanda está íntimamente ligada a la participación de mercado con la que cuenta cada una de estas marcas y por tanto es de comprender que existen otras certificaciones, pero que estas cuentan con menor demanda en el mercado y, por ende, con menor demanda en las aulas de estudio.
Por otro lado, hay que tomar en cuenta que el especializarse en una de las marcas no asegura un futuro laboral. Como señala Quiroz, ya se tiene experiencia en años anteriores de tecnologías que tuvieron un tiempo de auge muy fuerte y que llevaron a que muchos profesionales se certificaran en ellas. Quiroz no quiso referirse a ninguna en especial, pero señaló que ahora hay profesionales con certificaciones en tecnologías que ya no tienen la misma participación de mercado, o ninguna, en la industria.
El peligro es entonces quedar desfasado ante el realmente vertiginoso avance de la tecnología. ¿Cómo prevenirlo? Especializándose más. No más profundamente en una tecnología -aunque esta es una opción válida que ha llevado a muchos peruanos al exterior- sino teniendo más de una certificación.
Si se especializa en una sola certificación puede correr el riesgo que esa tecnología quede caduca. Por eso tener varias certificaciones en varias ramas, en cierta forma da diversas formas de ingresar y mantenerse en el mercado laboral. Tener una sola certificación recorta la demandabilidad de una persona, sostiene Quiroz.
Y quizás un buen ejemplo de esta recomendación es el propio Quiroz, ya que el ostenta varios grados de instructor dentro de la organización: ITIL Foundations Certified, MCITP Windows Server 2008, Enterprise Administrador, MCSE Windows Server 2003 y Microsoft Certified Trainer.
¿Llegamos al pico?
El mercado de las certificaciones es incipiente. En Estados Unidos las certificaciones alcanzaron un pico hace 10 años, antes de la crisis, en el 2007, Estados Unidos requería de 247 mil profesionales de tecnología, es decir, le faltaba gente certificada, un cuarto de millón de personas. En el Perú los profesionales certificados en tecnología están desapareciendo, y yéndose a otros países. Eso no significa que las empresas no los empleen sino que al especializarse mucho, se valorizan tanto, que el único mercado que podría con sus nuevas demandas salariales es el externo.
Por su puesto, es un mundo ideal el que se describe en los brochures de las certificaciones. Un buen número de profesionales lo alcanzan y llegan a obtener salarios envidiables en el extranjero, pero no es algo que ocurra en todos los casos.
Sin embargo, queda claro que la certificación es un primer paso, adicional a lo ya estudiado en la universidad e instituto, que se ha institucionalizado como una buena carta de presentación laboral. Y ciertamente ahora esos documentos son más necesarios que nunca.
José Antonio Trujillo, CIO Perú