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OMV: La nueva ola en América Latina

[10/06/2016] Los operadores móviles tienen competencia y ésta puede provenir de sus propias redes. Efectivamente, gracias a la posibilidad de la existencia de los operadores móviles virtuales (OMV), es decir, de aquellas empresas que alquilan la red de una operadora móvil convencional, el mercado de comunicaciones puede adquirir un grado de competencia muy alto.

Sin embargo, es muy disímil la forma en que estos operadores se han desarrollado en los diferentes países de América Latina. José Otero, director de 5G Americas para América Latina y el Caribe, ofreció un webinar en el que dio su visión de este mercado.

Las cifras

Otero dio primero algunas cifras relacionadas. El analista señaló que en el 2015 el mercado de LTE llegó a los 54 millones de conexiones en la región, lo cual representaba un aumento de 304% con respecto al año pasado, con 75 redes LTE y una red LTE-Avanzado en Puerto Rico.

Por su parte, la tecnología HSPA llegó a los 325 millones de conexiones en el mismo periodo, lo cual significa que, por primera vez, superó a la tecnología GSM. "Si agregamos LTE a HSPA tenemos un contexto en América Latina en donde la banda ancha móvil se convierte en la principal vía para conectarse a servicios móviles o celulares, indicó Otero.

Esto significa para los operadores móviles virtuales que tienen que considerar que el modelo de negocio basado en solo la telefonía está caducando. El contexto ahora es completamente distinto al modelo que surgió en Europa a finales de la década de los años 90, y en Estados Unidos a mediados de la década pasada.

Otero, por otro lado, indicó que hay diferentes tipos de OMV. En un extremo se encuentra el OMV full que tiene una gran cantidad de infraestructura propia, mientras que en el otro extremo se tiene a los OMV ligeros en donde, prácticamente, solo se cuenta con unidades de marketing y ventas. Por supuesto, la presencia de los OMV es posible gracias a que los países han regulado su existencia y las normas mediante las cuales pueden desarrollar su trabajo. No es lo mismo tratar de ingresar a un mercado donde no hay regulación y los operadores móviles se encuentran renuentes a tener este tipo de competencia, que tratar de ingresar a un mercado donde ya se ha regulado su presencia y sus relaciones con los operadores móviles también se encuentra normada.

La evolución

De acuerdo a Otero, la proliferación de los OMV en América Latina pasa por tres fases. En la primera fase se puede apreciar el impulso de los propios operadores de telecomunicaciones que ingresan a este mercado, impulsados por la necesidad de ampliar su cartera de servicios.

Una segunda fase se produce cuando ingresan al mercado otros actores que no son necesariamente parte del esquema de telecomunicaciones, pero que ven en el servicio móvil un negocio bastante interesante que pueda, por un lado, ofrecerles un ingreso adicional, y por otro, afianzar la lealtad con los clientes que ya tiene.

La tercera parte del desarrollo se produce cuando el individuo no es el foco del servicio, sino que el mercado se va hacia servicios corporativos, por ejemplo, el M2M.

"Lo importante es entender que las fases se van dando de forma simultánea, no es que cuando una fase termina comienza la siguiente, indicó Otero.

Dicho esto, los operadores móviles virtuales en América Latina han aparecido por olas. La primera fue la iniciada por un OMV boliviano que comenzó a operar a finales del siglo pasado. Una segunda ola es la que surgió después de que aparecieran en Estados Unidos OMV del tipo Disney o ESPN, y actualmente nos encontramos en una tercera ola cuyo inicio Otero identifica hace unos cuatro años.

Un catalizador de esta última ola ha sido el hecho de que los distintos gobiernos de la región comenzaron a interesarse en este modelo de negocio, y lanzaron reglamentos para impulsarlo. En este grupo de países se encuentran, por ejemplo, Argentina, Brasil, Chile y Perú; Colombia se encuentra en 'pendiente' sobre este tema. Además, en México existe un proyecto de red mayorista en la banda de 700 MHz con el objetivo de albergar OMV que puedan ofrecer servicios.

Un detalle que Otero resalta es que el ser los primeros en crear reglamentos no implica el crecimiento del mercado. Así sucedió con Brasil y Chile que fueron de los primeros en lanzar sus reglamentos, pero que no obtuvieron los resultados de México y Colombia que ingresaron después.

En estos momentos el promedio mundial en términos de suscriptores, de acuerdo a la consultora Ovum, es de 3%. En América Latina, el país que mayor participación tiene es Colombia con 6%, seguido de Chile con 2% y México con 1%.

Estas cifras se explican, de acuerdo a Otero, porque los operadores móviles virtuales siempre van a escoger áreas específicas para sus operaciones. Así, aunque técnicamente podrían ofrecer servicios en todo aquel lugar que es cubierto por la operadora a la que alquilan la red, en realidad siempre se enfocan en mercados objetivos más pequeños con respecto a un operador tradicional.

Ciertamente, existen países en donde la participación de los OMV supera el 20% -en Europa-, pero se debe aclarar que ese nivel de participación se alcanza no debido a las operaciones de a unos o dos OMV sino a la agregación de, literalmente, cientos de OMV.

En general, de acuerdo a diversas consultoras, se estima que el mercado global de OMV llegaría a facturar entre 70 a 90 mil millones de dólares para el 2023, lo que da una idea del tamaño que puede alcanzar este mercado.

Finalmente, Otero señala que, aunque el mercado puede crecer, hay que controlar las expectativas. "No por lanzar un OMV vas a tener éxito. Los OMV tienen que pensar bien en qué van a ofrecer y en cómo se van a diferenciar de los operadores ya establecidos.

"La experiencia en el mundo nos indica que competir en precios no da resultados positivos en la gran mayoría de las veces, indicó.

Jose Antonio Trujillo, CIO Perú