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IoT: Los primeros adoptantes comparten puntos claves

[26/08/2016] ARI Fleet Management, gestiona 1,2 millones de cosas con ruedas a través de América del Norte y Europa, desde camiones de la compañía telefónica, vehículos corporativos y hasta camiones de mantenimiento del ferrocarril.

Los sensores de telemática en su flota rodante de vehículos capturan datos entre cada tres y 30 segundos. "Cada dos semanas, conseguimos el equivalente de todos los datos que hemos acumulado en los últimos veinte años", anota Bill Powell, director de arquitectura de la empresa basada en Mt. Laurel, Nueva Jersey.

Es un carrusel de información: Gracias a sus sensores giroscópicos, ARI puede saber si los conductores se están saltando las paradas o si frenan de golpe; y gracias a los sensores del motor puede saber si éstos han estado inactivos demasiado tiempo.

Una de las piezas más intrigantes y granulares en todos estos terabytes de datos es la que compara dónde fue utilizada una tarjeta de crédito de gas, en base a la codificación geográfica del proveedor, y dónde estuvo el vehículo en ese momento. Si la diferencia es de más de seis metros, una auditoría ARI podría demostrar que alguien estuvo alimentando un vehículo no autorizado.

Como muestra el ejemplo, la Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) no solo tiene que ver con sensores y datos, es acerca del uso de los datos en su contexto. Eso hace que sea un reto interdisciplinario para los ejecutivos de TI, uno que abarca tecnología de la información, operaciones y procesos de negocio.

Los profesionales de TI con alguna tendencia podrían ser perdonados por expresar escepticismo sobre la madurez de la IoT. Por años han estado leyendo acerca de sensores que permitan a las máquinas expendedoras informar que están llenas (y por lo tanto no necesitan surtirse), o sobre estantes inteligentes de los supermercados con RFID que podrían ayudar con el control de inventario -desarrollos interesantes, pero no el tipo de progreso que tiene el potencial de transformar un negocio desde cero.

Ése progreso por fin se está llevando a cabo. En su pronóstico de mayo del 2016, la firma de investigación de mercado IDC predijo que el gasto en IoT crecerá de 692,6 millones de dólares en el 2015 a 1,46 mil millones de dólares en el año 2020, con una tasa de crecimiento anual del 16,1%. Y la base instalada de los endpoints de la IoT (es decir, las "cosas" o sensores) crecerá de 12,1 millones en el 2015 a más de 30 mil millones en el 2020.

Mateo Littlefield, presidente y analista principal de LNS Research, que ha llevado a cabo una investigación sobre la IoT en los últimos dos años con la Manufacturing Enterprise Solutions Association, dice que la IoT está cada vez más en el radar de las empresas de fabricación. En el 2015, el 44% de los encuestados dijo que "no entienden o no saben nada acerca de la IoT"; en el 2016, ese número se redujo a 19%.

Cuatro lecciones de los primeros usuarios de la IoT

Computerworld habló con varios de los primeros usuarios de la IoT, entidades que se ensuciaron las manos con todo, desde la fabricación y la logística a las ciudades inteligentes y la agricultura. Casi todos con tropiezos a lo largo del camino, pero también señalan que han logrado o anticipado beneficios significativos de su inversión. Finalmente, con la IoT como una fuerza en la empresa, aquí hay cuatro lecciones a tener en cuenta.

Lección Nº 1: Prepárese para una avalancha de datos

Powell de ARI reconoce que la tecnología que su empresa utilizó hasta hace cinco años era "muy inmadura", limitada en algunos casos a los datos del GPS. "En un principio, eran solo migajas. Podíamos ver un mapa con los movimientos de un vehículo los cinco días previos". Ahora los datos se recogen cada 30 segundos. "La cantidad de datos se ha convertido en una avalancha", anota.

En opinión de Powell, los datos son quizás el problema más grande que los CIO tienen que enfrentar. "No hay que subestimar el volumen de información", advierte. "La gente piensa: 'si recojo la información, voy a tener una epifanía de valor para el negocio'. Ese no es el caso. Es posible que pueda hacer eso con volúmenes menores de información, pero se ahogará si lo intenta con la telemática. No recolecte datos simplemente porque puede. Impulse la lógica del negocio [lo más cerca posible del sensor] como pueda".

Jon Dunsdon, director de tecnología de GE Aviation, está de acuerdo. Su compañía ha estado monitoreando los datos de los motores de jets durante 20 años. "Uno de los retos es que muy pocas aeronaves envían información de forma continua. Puede hacer el análisis inicial a bordo, y luego cuando aterriza, transmite la información", explica. "Hace diez años, podrían haber sido de 3,2 kilobytes de información; hoy en día, cientos de megabytes brotan cuando el avión aterriza".

GE Aviation captura cientos de megabytes de datos cada vez que un avión aterriza. La compañía ha creado un lago de datos para analizar esa información, junto con los datos de programación, datos meteorológicos, los toques de queda en los aeropuertos y otros recursos. Estas analíticas avanzadas conducen a un mayor rendimiento para sus clientes, que incluyen United Airlines y Southwest Airlines.
IoT

Al mismo tiempo que está recogiendo información de la aeronave, GE Aviation también está recopilando otros datos para crear un valor adicional para sus clientes, que incluyen United Airlines y Southwest Airlines.

"Nos fijamos en cosas como los datos de programación, datos meteorológicos, los toques de queda en el aeropuerto. Si hay una tormenta en Chicago, ¿cómo afecta las decisiones? ¿Cómo se puede reducir el costo y los trastornos?" Dunsdon despliega un lago de datos para acomodar el volumen de la analítica y aumentar el rendimiento, y recomienda a sus colegas ejecutivos de TI considerar lo mismo.

BASF, la compañía química global con sede en Ludwigshafen, Alemania, tiene una máquina de mil millones de euros conocida como una 'craqueadora a vapor', que es del tamaño de dos campos de fútbol. Su propósito es convertir una fracción de petróleo en materia prima química, y la compañía utiliza sensores para calcular el tiempo de inactividad de la planta de craqueo a vapor en millones de euros por hora.

Antes de implementar esos sensores, BASF hubiera tenido solo unas horas de aviso previo ante averías potenciales, anota Wiebe van der Horst, vicepresidente senior de proceso global y arquitectura de la empresa, pero eso ahora ha cambiado. "Hemos trabajado en modelos artificiales utilizando diferentes algoritmos, haciendo una correlación de la actividad de la máquina y sus registros de mantenimiento", explica van der Horst. Después de usar SAP Hana para analizar los datos, BASF puede ver el tiempo de inactividad potencial con un par de semanas de antelación. "Eso es muy valioso para nosotros", añade. "Estamos tomando los resultados de esto y su aplicación a otras plantas en todo el mundo".

El proyecto no hubiera sido posible sin la posibilidad de combinar datos estructurados y no estructurados. "Hace poco tiempo no era económicamente viable hacer este tipo de cálculos y análisis", añade van der Horst.

Para recordar: Entienda de dónde vienen los datos, y determine cómo los va a analizar.

Lección N ° 2: Sea abierto a asociarse con las operaciones

IoT incorpora múltiples tecnologías -redes inalámbricas, sensores, análisis de seguridad- que no solo abarca TI, sino también las áreas de operaciones, en particular las fábricas, equipos y logística. Eso significa que los proyectos de IoT requieren una alineación entre la empresa y TI.

Van der Horst de BASF señala: "En el pasado, la tecnología de operaciones era hecha por otra persona. Hoy en día, cada pieza de equipo de producción ha sido diseñada por nuestro grupo de ingeniería. No es algo que se compra fuera de la plataforma. Con la IoT, para obtener los datos de los equipos, tiene que trabajar hombro con hombro con la ingeniería".

"Tiene que haber una colaboración entre la tecnología y operaciones para hacer el trabajo de la IoT. Ahí es donde se desbloquea el valor del negocio", coincide Chris Howell, director de sistemas de negocios en el aeropuerto de Gatwick, en las afueras de Londres. Además, señala, se necesitan personas que puedan manejar una avalancha de datos, o científicos de datos internos o un socio externo que entienda grandes volúmenes de datos y análisis.

Howell utiliza herramientas de Splunk y Amadeus, para hacer un seguimiento de donde están los aviones. El objetivo: la eficiencia operativa. Aunque ha desplegado una serie de sistemas basados en la IoT -incluyendo el registro de entrada de autoservicio y etiquetado de equipaje- en los últimos dos años, la joya de la corona de Gatwick es un sistema de guiado por láser en el campo. Se necesitan datos del transpondedor del avión y pistas de dónde se encuentra en el suelo, cuánto tiempo se tarda en llegar al embarque y cuándo sale de nuevo.

Esto ayuda que Gatwick calcule cuánto tiempo pasan los aviones en la puerta de embarque. Utilizando los datos, Gatwick ha sido capaz de aumentar los espacios en la pista de 53 a 55 por hora, lo cual según Howell es un récord mundial para un aeropuerto de una sola pista. Otras ventajas: ya no hay discrepancias en la puerta de embarque provocadas por un empleado de la aerolínea que llama una lista y un empleado del aeropuerto que llama otra. Por último, "en un nivel práctico, ahorramos cuatro horas por persona al día, porque ya no tenemos que tomar los datos de una hoja de cálculo", indica Howell.

Para recordar: Determine cuándo y cómo se combinan las operaciones y tecnologías de la información para la penetración máxima de datos.

Lección No. 3: Esté preparado para trabajar con múltiples proveedores

Bob Bennett, jefe de innovación de la Ciudad de Kansas, está trabajando con Sprint, Cisco y otros proveedores en un proyecto piloto de 20 millones de dólares (de los cuales la ciudad gastó 3,7 millones de dólares) a lo largo de una línea de tranvía de cinco kilómetros en el centro de la ciudad.

"Necesito saber por dónde fluyen las personas en el paisaje urbano. Necesito saber dónde se encuentran las concentraciones de personas, para poder reaccionar con recursos de la policía o de los servicios públicos", anota Bennett. "Si hay un aumento en el consumo de agua sin el correspondiente número de personas, puede indicar una fuga de agua".

El proyecto combina los datos de los sensores de las cámaras de la calle, alumbrado público e incluso los teléfonos móviles, que fluyen en 328 puntos de acceso a lo largo de la ruta y hasta cinco bloques en cada lado de las vías del tranvía. En acomodar tanto los datos técnicos y operativos, el ejecutivo cita la necesidad de comprender desde un nivel alto a un nivel altamente granular.

Bennett recomienda la designación de un oficial principal de datos, ya que es necesario establecer controles a nivel macro para no tener un conflicto de datos que cause el mal funcionamiento del algoritmo. También tiene que saber "con quién hablar para asegurarse de que la aplicación de Google para compartir el espectro dinámico está funcionando".

Para recordar: En la orquestación de las muchas piezas que se mueven en un despliegue de la IoT, asegúrese de que sabe quién interpreta cada parte.

Lección No. 4: Esté atento a las trampas

Los primeros usuarios de la IoT han reportado problemas de confiabilidad, ya sea con sensores, proveedores o ambos, y otros han tenido problemas para conciliar los protocolos de la competencia.

Ken Albert es fundador de Shelburne Vineyard, en Shelburne, Vt. Un ex ingeniero eléctrico para IBM, se aprovechó de un sistema prototipo de sensor para controlar la temperatura, la humedad, la temperatura del suelo y la humedad de las hojas, todo lo cual ayudaría a aplicar sus fungicidas personales de una forma más eficiente. Pero entonces, la empresa que proveía los sensores fue adquirida, y el nuevo propietario comenzó a rediseñar sus sensores y dejó de soportar a los que están en el viñedo de Shelburne, de siete hectáreas.

Incluso antes de eso, sin embargo, "el sistema era menos confiable de lo que pensé que sería", en parte debido a problemas de conectividad inalámbrica. Albert reconoce que la exposición al medio ambiente probablemente contribuyó a la inactividad, pero eso es de esperar en la agricultura. Un nuevo sistema costaría dos mil dólares, pero Albert probablemente no optaría por la empresa actual.

Aunque los profesionales como Albert están fuera en el campo (literalmente), los observadores de la industria como Dale Pfau están detrás de una pantalla de computadora lamentando la proliferación de protocolos de comunicaciones que fragmentan el mercado naciente.

Pfau, que ha estado ofreciendo servicios de asesoría estratégica para la tecnología inalámbrica y las compañías de IoT durante más de 20 años, cita varios subconjuntos de WiFi, tales como 802.11ad (también conocido como WiGig) y 802.11ah (sub-1GHz); Bluetooth Mesh; Zigbee (algunas versiones que no son compatibles con versiones anteriores); Z-Wave; y LoRa (de largo alcance); así como Sigfox, un protocolo propietario de la IoT.

"Pasará un tiempo antes de que todo se sedimente", anota Pfau, actual director gerente de Stonecroft Capital.

También se preocupa por la seguridad. "Una gran cantidad de estos productos están doblemente habilitados con WiFi y Bluetooth", añade. "Es posible romper las redes a través de una señal Bluetooth y luego entrar en la red WiFi".

Para recordar: Esté preparado para los contratiempos en un mercado inmaduro, y trate de seleccionar un protocolo que permita el soporte de la industria a largo plazo y una huella de la seguridad de sonido.

A pesar de los desafíos, Dunsdon de GE Aviation cree que las empresas ni siquiera han empezado a rascar la superficie de los beneficios de la IoT. "Hay muchas oportunidades de cambiar el espacio industrial. Hay zonas que pensamos que ya estaban optimizadas, pero ahora van por los mismos cambios revolucionarios que atravesaron los bancos cuando pasaron de los cheques de papel a las transferencias electrónicas de dinero", anota Dunsdon. "Las industrias industriales están viendo cambios masivos".