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Primer contacto

El crecimiento de una empresa peruana

La historia de SES

Juan Huapaya, director general de SES, en el datacenter ubicado en el centro de Lima.

[15/11/2016] La historia de SES (Software Enterprises Services) se inició hace poco más de 10 años. En julio del 2006 dos socios se reunieron para formar una empresa que ahora cuenta con cientos de desarrolladores y una cartera de clientes entre los que se encuentran empresas nacionales y extranjeras de gran presencia.

Juan Huapaya, director general de SES, recuerda esos años en los que todo se inició, y nos ofrece un recuento de los pasos que permitieron crecer a su empresa. Su camino puede ser replicado por otras firmas y es una muestra de que el país es un campo en donde las empresas de tecnología pueden surgir y prosperar.

Los primeros pasos

Huapaya contaba entonces ya con 15 años de experiencia en el mercado. Se encontraba entonces dirigiendo una empresa de origen chileno en la que, confiesa, aprendió que el mercado de desarrollo de software se puede internacionalizar; es decir, podía apuntar a la exportación.

Junto con su socio -chileno que vino al Perú- tuvieron una primera oportunidad cuando un banco, el Banco del Trabajo, requirió en ese entonces el desarrollo de software para sus distintos sistemas.

"Postulamos y por un tema relacionado con el nivel de cumplimiento que me conocían y, además, poderles brindar un equipo de trabajo con experiencia y dominio de la plataforma tecnológica, nos dan la posibilidad de hacernos cargo de unos primeros proyectos, recuerda Huapaya.

Los proyectos, recuerda, tenían que ver con la normativa del banco y el rediseño de la atención en las agencias. Entre julio del 2006 y fines de ese año, la empresa se dedicó a sus primeros dos proyectos; eran entonces 15 personas.

Al terminar estos proyectos y ver los resultados, el banco decidió encargarles otros proyectos adicionales; era el año 2007 y el crecimiento comenzó a verse, ahora tenían que ser 20 personas en la compañía.

En paralelo, Huapaya estuvo visitando a otros bancos, pues su especialización en esos momentos eran los productos para la banca. Para ello le valió la experiencia pasada que tuvo en la empresa en la que había trabajado; visitó a viejos conocidos y se enteró de los proyectos que se encontraban en ciernes en un par de instituciones. Nuevamente, postuló a los proyectos que se abrieron en otro banco y en una AFP, y lograron la aceptación en ambos casos. Había logrado un par de clientes más pero aún faltaba algo.

Ese algo era el apoyo bancario, es decir, el apalancamiento financiero que toda empresa que se inicia requiere para realizar sus operaciones. Huapaya recuerda que en ese entonces todo se manejaba con las inversiones iniciales que habían realizado los socios y los ingresos por los proyectos.

Pero llegó el cambio.

Comenzaron a buscar clientes que, aunque estuvieran atendidos por empresas grandes, aún tenían algunas necesidades por atender. Además, el 'boca a boca' comenzó a funcionar gracias a los resultados que habían logrado con sus primeros clientes.

A principios del año 2009 fueron seleccionados por uno de los cuatro bancos más importantes del país para ofrecer el servicio de fábrica de software durante un año. Ello implicaba la incorporación de otras 15 personas, a dedicación exclusiva.

Sin embargo, en esos momentos, el banco también tenía que incorporar el funcionamiento de dos bancos centroamericanos; es decir, procesar desde el Perú las transacciones de estos bancos. Como uno puede inferir, el banco encargó a SES la implementación del proyecto de migración -antes de pasar a la fábrica de software-, lo que implicaba la incorporación de otros 80 profesionales.

Con estos proyectos aprobados lograron el apalancamiento financiero que buscaban, anecdóticamente, con el mismo banco que los estaba contratando.

"En ese momento se dio el salto. De 15 personas que teníamos pasamos a ser 100 personas, recuerda.

El proyecto de migración concluyó y la fábrica de software solo requería 15 personas. La empresa se encontraba ante la posibilidad de retornar a un número menor de colaboradores, pero optó por el otro camino: Buscar otros proyectos donde emplearlos.

Y eso fue lo que sucedió. Ganaron otros dos clientes e incluso los proyectos que ya manejaban crecieron. No hubo necesidad de prescindir de las personas contratadas.

Era el 2010.

El banco tuvo más requerimientos. Su sucursal en Chile también quiso acceder a la fábrica de software y por ello, ese año, se sumaron otras 40 personas y comenzó la exportación de software. De hecho, desde Lima se atiende a Chile de forma remota y coordinada.

Ese mismo año también comenzó su expansión hacia otras industrias. Una acerera ingresó como uno de sus clientes; y posteriormente, en el 2013 y 2014 con otro banco local y un banco en Ecuador.

"A diferencia de otras empresas que tratan de imponer su metodología y sus costos, nuestra realidad hace que entendamos mejor al cliente y cobremos lo justo, señala Huapaya al enfatizar sus ventajas.

Otras líneas de negocios

La fábrica de software, aunque es su principal línea de negocios, no es la única. Junto con la fábrica de software han implementado una fábrica de testing; es decir, un aseguramiento de calidad y control de calidad del software desarrollado.

"Y para ello también nos certificamos, porque desarrollamos la tecnología, construimos herramientas, compramos herramientas, ya sea open source o licenciadas, y armamos un paquete que nos permite garantizar una calidad a la altura de lo que el cliente espera, señala sobre su otra línea de negocio.

Aunque usan esta fábrica de testing para sus desarrollos, también la han ofrecido a clientes externos para probar el software desarrollado por otros.

La línea de negocio más reciente es una que aún no concluyen. Para fines de año esperan terminar de implementar un pequeño centro de datos en las oficinas que tienen en el centro histórico de Lima -ahí también se encuentra la fábrica de software- con la cual planean ofrecer el servicio de computación en la nube con productos para empresas desarrollados por firmas locales.

"En este momento tenemos una lista de sistemas que pensamos poner en la nube con el fin de que las organizaciones que no puedan contar con su propio centro de datos cuenten con nosotros como una alternativa para garantizar la continuidad de su software. En la lista tenemos CRM, ERP, sistema de producción y de educación corporativa de empresas peruanas. Lo que queremos es fomentar la integración de varios fabricantes peruanos, sostuvo el ejecutivo.

Huapaya dejó la opción de abierta de contar con software de otros países latinoamericanos o también software que las empresas ya no quieran mantener on premises. Por supuesto, el centro de datos es pequeño, no va a ir más allá de la categoría Tier II.

Otra de las líneas de negocio es el de outsourcing services, mediante la cual un equipo pequeño de especialistas de la firma va al negocio del cliente para atender su problemática. Y la otra línea es la Mesa de Ayuda.

Todo el mercado

Aunque SES tiene como clientes a empresas grandes, Huapaya sostuvo que también se encuentran dirigidos a ofrecer servicios a empresas pequeñas y medianas. La fábrica de software, obviamente, es para empresas grandes; pero el outsourcing, la mesa de ayuda y el servicio de computación en la nube desde su centro de datos sí se encuentran dirigidos a empresas de menor tamaño.

Luego de la conversación, Huapaya nos mostró el lugar donde se encuentra implementando su centro de datos, y algunos de los más de 10 ambientes en los que trabajan los desarrolladores dedicados a la fábrica de software, ocupando casi todos los pisos del edificio en el que se encuentran sus oficinas, en el Centro de Lima.

SES ha crecido con el tiempo y es una empresa peruana de la que no teníamos conocimiento, hasta ahora.