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Conversando con...

Robert Shapiro, economista

El precio de la banda ancha y la brecha digital

[17/09/2009] Uno de los principales retos para los ISP ha sido cómo financiar nuevas instalaciones de red para incrementar la velocidad y capacidad del ancho de banda, sin tener que pasar mucho del costo a los clientes. El problema es -como muchos ISP lo ven- que la demanda por un mayor ancho de banda viene de un relativamente pequeño número de usuarios, que consumen ancho de banda a una tasa mucho más alta que el típico consumidor. Por lo tanto, argumentan los ISP, los modelos actuales de precios que cobran tarifas planas para los usuarios, sin importar el ancho de banda que consumen, son simplemente insostenibles. Algunos ISP han tratado de cobrar más dinero a los usuarios que usan un alto ancho de banda, poniendo topes en la cantidad de ancho de banda que cada consumidor puede usar por mes, pero estos esquemas han probado -hasta ahora- ser impopulares con los clientes.

La semana pasada, los economistas Robert Shapiro y Kevin Hassett, lanzaron un estudio a través del Centro Georgetown para Negocios y Política Pública que proveía nuevas sugerencias sobre cómo los ISP pueden cobrar más a los consumidores de un gran ancho de banda, y mitigar el potencial de altos precios para la mayoría de sus consumidores. El escritor principal de Network World, Brad Reed, habló con Shapiro sobre lo que supone el plan y cómo podría ayudar a mantener bajos los precios de la banda ancha para atraer más usuarios en áreas rurales o de bajos ingresos.
¿Cómo los esquemas actuales de precios inhiben la habilidad de algunos consumidores de acceder a la banda ancha?
La difusión de la banda ancha es como la difusión de cualquier otra tecnología de la información que vino antes, como las PC o el acceso a Internet por dial-up: generalmente avanza hacia abajo en la escala de ingresos, según el precio de la tecnología disminuye y su utilidad aumenta. Este es el proceso normal y es cómo se extendieron las computadoras desde la gente de altos ingresos a la de bajos ingresos. Vemos que lo mismo está sucediendo ahora con la banda ancha, y lo crítico que hay que recordar es que la elasticidad de los aumentos de precios para estas tecnologías, difieren para los diferentes grupos de ingresos.
Justo ahora hay un pequeño porcentaje de gente que actualmente justifica un gran porcentaje del uso de gran ancho de banda, como jugadores y consumidores de grandes cantidades de video. Y para estos grandes consumidores, sus demandas tienden a ser relativamente poco flexibles. Ellos realmente la quieren, y tiene un mayor valor para ellos. Ahora, como propiedad general, cuanto más bajo sea el ingreso de alguien, más sensibles son al precio. Así que cualquier cosa que suba el precio, bajará la demanda de acceso de banda ancha en los usuarios de bajos ingresos, más de lo que lo hará paraaquellos de altos ingresos.
¿Así que su solución es atenuar los costos para la mayoría de usuarios, haciendo que los usuarios que utilizan un mayor ancho de banda paguen más por el servicio?
Esencialmente, sí. El problema es creado por el hecho de que la demanda de ancho de banda está aumentando tan apresuradamente y esa demanda está creciendo tan rápido, que los proveedores van a tener que hacer grandes inversiones para expandir su infraestructura y evitar así la congestión. Podría pensar que estas inversiones serían financiadas atrayendo más gente a que tenga acceso a la tecnología. Y fue así durante los primeros años de disponibilidad de banda ancha. El porcentaje de nuevos usuarios registrándose fue creciendo rápidamente. Pero estamos cerca de tener un mercado maduro ahora, y eso significa que hay relativamente poca nueva gente para atraer, y no es suficiente para financiar las demandas de ancho de banda del video streaming. Es por eso que la expectativa es que alguien tiene que pagar más para financiar la construcción de infraestructura.
Si usamos los modelos de precios estándares que hemos usado en el pasado, una tarifa mensual fija para todos que solo varía según la velocidad de la conexión, entonces los incrementos de precios para el usuario promedio serán considerables... y podrían elevar la tarifa mensual promedio para el servicio de banda ancha hasta unos 70 dólares. Eso reduciría significativamente la tasa de acogida, particularmente entre gente de bajos ingresos, pero también haría más lentas las tasas de aceptación entre la gente de ingresos altos y medios, aunque en menor medida.
Si piensa que el acceso universal es un bien social importante, entonces tiene que tratar de concebir un mecanismo o modelo de precios diferente que no tenga este efecto adverso. Así que nuestra solución es poner, en primer lugar, la mayor parte de esa carga en aquellas personas cuya inusualmente alta demanda de ancho de banda precisa de las nuevas construcciones de red .
¿Qué tan similar o diferente es su propuesta de los intentos que ya han hecho compañías como AT&T y Comcast de implementar topes de ancho de banda?
Ponerle topes al ancho de banda es un modelo que se está usando, y lo que hemos dicho en nuestros hallazgos es que eso es consistente con nuestro enfoque general. Sin embargo, también decimos que los precios flexibles no necesitan de ese modelo particular. Hay otras formas de hacer esto. Una forma sería elevar las tarifas mensuales de los consumidores de gran ancho de banda, basados en el uso del ancho de banda, e imponer el precio basado en el consumo. También se les puede cobrar a los proveedores de contenido que consumen más ancho de banda que otros proveedores de contenido. Así que, en el caso de YouTube, que ofrece contenido que necesita ancho de banda alto y que en este momento no les cobra a los consumidores nada de lo que miran, podría cobrar a sus usuarios por consumo extra.
Podrían desarrollar un sistema donde todo el mundo tenga acceso a cinco videos de YouTube al día. Y luego, si quiere consumir más de cinco, pague un costo. El objetivo principal del modelo de precios flexibles, es imponer los costos adicionales asociados con construir infraestructura, a los usuarios que consumen mayor ancho de banda. Si permite que los precios flexibles manejen esos costos, en lugar de simplemente usar tarifas mensuales fijas, tendrá un efecto mucho mejor sobre la brecha digital. Si no baja los costos para el usuario promedio, entonces la brecha digital permanecerá con nosotros.
Entremos en algunos detalles. Por el bien de la simplicidad, usemos un modelo de mercado donde tiene 100 consumidores que están pagando 100 dólares cada uno por el servicio de Internet, y donde el 20% de los usuarios consume el 80% del ancho de banda. Bajo su esquema, ¿cuándo más les cobraría a los usuarios de mayor consumo, y cuánto le ahorraría a aquellos más pequeños?
Así que tiene 100 consumidores pagando 100 dólares al mes, lo que significa que necesita un total de 10 mil dólares al mes para mantener el sistema funcionando. Pero luego digamos que se da cuenta de que necesita un adicional de cinco mil dólares al mes, porque necesita construir nuevos canales. Así que ahora tiene que distribuir cinco mil dólares entre sus clientes para ayudarle a pagar por la actualización. Ahora digamos que el 20% de usuarios con mayor consumo tenga entonces 80% de ese incremento, o alrededor de 40 dólares extra al mes. Los precios para el resto de los usuarios, por otro lado, permanecerían relativamente estables.
Brad Reed, Network World (US)