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Columnas de opinión

Ya no existe un "celular de negocios"

Por: Mike Elgan, Computerworld (US)

[09/10/2009] JD Power anunció hoy que el iPhone de Apple quedó en el primer lugar de satisfacción al cliente para smartphones en negocios, venciendo a LG y a BlackBerry.

Pero espere, todo el mundo sabe que el iPhone es un dispositivo de consumo, y no está listo para negocios. ¡Es inseguro! ¡No tiene teclado! ¡No tiene soporte back-end! ¿Cómo puede ser esto?
Los resultados de JD Power deberían forzarnos a reconocer una nueva realidad: ya no hay más tal cosa como un teléfono de negocios.
La división entre empresa y empleado
En cada oficina, fábrica u otro lugar de trabajo, cada pieza de equipo existe en algún lugar de una escala, con un dispositivo que beneficia únicamente a la compañía en un extremo, y otro que beneficia únicamente al empleado en el otro.
Servidores de la compañía, PC y teléfonos fijos son claramente equipo de negocios, ya que fueron seleccionados, aprovisionados, instalados y mantenidos por la compañía o el contratista de servicios solo para propósitos de negocios. El usuario no tiene ningún reclamo sobre estos dispositivos.
Lentes, ropa, joyería, relojes de pulsera, marcapasos, aparatos para escuchar, billeteras y otros dispositivos personales son de propiedad personal de cada empleado. La compañía no tiene derechos sobre ellos o reclamaciones de ninguno de ellos.
¿Dónde cabe un celular?
En los tiempos antiguos (los ochentas y noventas), los celulares eran raros y costosos. Si una compañía quería que sus ejecutivos o vendedores tuvieran celulares, tenían que abastecerlos. En tanto los teléfonos ganaban más capacidades y empezaron a semejarse a las PC, los departamentos de TI los trataron como tales. Como las PC, los teléfonos eran (y todavía son) compras basadas en criterios de la compañía, y para propósitos de la compañía: seguridad, acceso a datos y aplicaciones, y funcionalidad.
La industria ha respondido con toda clase de soluciones de back-end para facilitar los objetivos corporativos. Compañías como Palm, RIM y Microsoft, y muchas otras, han desarrollados teléfonos, software de servidor y otros productos diseñados para soportar la noción de que un teléfono es una herramienta de negocios que es abastecida y soportada como una PC.
Un estudio llamado El Dilema del Dispositivo, encargado por Good Technology y publicado el mes pasado, encontró que más de un cuarto de las compañías ya han experimentado brechas de seguridad debido a empleados que traen dispositivos no autorizados.
Casi la mitad de los tomadores de decisiones de TI permitirían a los usuarios escoger sus propios dispositivos si pudieran ser protegidos a nivel de seguridad y configuración. La encuesta encontró que casi 80% de las compañías vieron un aumento en el número de personal que quería traer sus propios dispositivos a su lugar de trabajo, la abrumadora mayoría de los cuales especificaban un iPhone.
La forma de expresarlo y las respuestas a estas preguntas revelan una impactante visión anacrónica sobre la relación entre una compañía, un empleado y el teléfono celular en el bolsillo de cada empleado.
¿Tienen las compañías un mecanismo para catear a los empleados cuando vienen a trabajar? ¿Exámenes de cuerpo completo? ¿Matones registrando al personal en el lobby?
¿En qué planeta los empleados llevan celulares personales a trabajar solo cuando el departamento de TI lo permite?
Mientras tanto, de vuelta en La Tierra
Mientras toda esta actividad estaba sucediendo dentro de los departamentos de TI y en la industria, cambios poderosos estaban llevándose a cabo simultáneamente en la cultura general: los celulares se han vuelto parte de nosotros. Se han vuelto profundamente personales.
Una encuesta lanzada esta semana por Samsung Telecommunications America encontró que tres de cada 10 estadounidenses dejaría por un año el sexo antes que los celulares, si se vieran forzados a tomar esa decisión (las mujeres dijeron esto más que los hombres. Figúrese).
He escrito anteriormente sobre la extrema conexión que la gente forma ahora con sus celulares. El punto es que la gente ve a los celulares en la misma categoría en ve a su ropa u otros artículos personales, y no como un equipo de la compañía que el departamento de TI les permite usar o no.
Teléfonos como el iPhone están fortaleciendo el fenómeno. La interfase amigable al usuario y la maravillosa App Store crean enormes y poderosos lazos emocionales entre los humanos y el gadget. Ambos también aceleran radicalmente la velocidad con la cual los propios celulares evolucionan con nuevas capacidades.
Como resultado de esta nueva realidad, los departamentos de TI estarían bien aconsejados de abandonar nociones anticuadas sobre lo que es un celular, quién lo posee, quién lo elige y cómo será utilizado por los empleados mientras están sentados en sus escritorios.
Los departamentos de TI deberían inmediatamente subirse a la nueva realidad sobre los teléfonos celulares. Específicamente:
Casi cada empleado lleva un celular personal, el cual es cada vez más probable que soporte conectividad de Internet Wi-Fi, aplicaciones y almacenamiento de datos del usuario final.
No hay forma segura de predecir cuáles serán las capacidades que los teléfonos adquirirán de aquí a seis meses.
Comprar teléfonos para empleados es generalmente una estrategia perdedora. Muchos empleados no llevarán, cargarán, compartirán el número o usarán los celulares de la compañía.
Soportar cada marca de teléfonos comprados por los usuarios con encriptación, seguridad y capacidad de acceso de datos del back-end es un costo innecesario y una pérdida de tiempo para muchas compañías.
Los datos de la compañía almacenados en teléfonos son un riesgo, sin importar qué. Los teléfonos son perdidos, robados, sincronizados y compartidos, y los datos que residen en el almacenamiento local son vulnerables.
El muro psicológico entre tiempo laboral y tiempo personal se ha ido. La gente trabaja en casa, y hace tareas personales en el trabajo. Puede crear políticas de usuario y entrenamiento hasta que se ponga azul, pero los usuarios aún usarán sus celulares para socializar, jugar, navegar y comprar desde la oficina.
Las redes sociales cruzan todas las barreras. Los empleados tienen acceso todo el tiempo. Twitter requiere solo SMS. Facebook es accesible desde los celulares.
Es tiempo de dejar de luchar contra la ola de la marea cultural de la obsesión por los celulares, contra la curva de crecimiento semejante a un palo de hockey de las capacidades del celular, y contra la creciente complejidad de la seguridad, datos, dispositivos e Internet.
Es tiempo de llevar a base cero todo el problema.
Entendamos todos que los celulares son parte del cuerpo del empleado -inseparable-, y del otro lado de la frontera entre compañía y empleado. Ellos tienen ahora poderosas capacidades, y capacidades impredecibles en el futuro. Ellos evolucionarán más rápido que su infraestructura TI.
Seguro, los gadgets de uso vertical con capacidades de celular son necesarios y valiosos. Y algunas compañías todavía tendrán muy buenas razones para hacer las cosas del modo antiguo, abasteciendo teléfonos y soportándolos bajo un modelo de cliente-servidor.
Pero para la mayoría de las compañías, y casi todos los empleados, simplemente no ya no existe un celular de negocios.
Computerworld, US