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Cómo, cuándo y dónde implementar 802.11n

[05/11/2008] Si su empresa tiene empleados que viajan y se mueven con frecuencia, aplicaciones de alto consumo de ancho de banda, crecientes necesidades de velocidad de red o simplemente no desea perder el ritmo marcado por la evolución tecnológica, probablemente estará pensando en migrar hacia una infraestructura basada en 802.11n.

Se trata de una evolución inevitable, según muchos expertos, y los números parecen darles la razón. Según un reciente informe elaborado por la firma de investigación de mercado ABI Research -se trata de números relativos en exclusiva al mercado norteamericano, pero más o menos extrapolables a cualquier región desarrollada del mundo-, a pesar de que la penetración de 802.11n se limita hoy a un 2,3% en los entornos empresariales de Norteamérica, aumentará exponencialmente hasta alcanzar un 19% a finales del próximo año. En gran parte, el éxito de estas nuevas tecnologías de LAN inalámbricas se deberá a la progresiva madurez del mercado con el consiguiente descenso del costo de los productos, pero también a la flexibilidad que pueden ofrecer, de acuerdo con Stan Schatt, vicepresidente y director de investigación de ABI Research para conectividad inalámbrica.
Lo más sorprendente es que este mercado esté empezando a madurar incluso antes de que el estándar definitivo que normaliza las tecnologías 802.11n no haya sido aún completamente aprobado. El estándar final estará disponible, a más tardar, en el tercer trimestre del próximo año o principios del 2010; pero, de hecho, ya está finalizado, como señala Schatt. La mayoría de los principales fabricantes han introducido productos basados en él y certificados por un sello específico desarrollado por Wi-Fi Alliance para garantizar el cumplimiento del borrador de la norma. Aunque la puesta en marcha de un sello de certificación para un borrador constituye un acto sin precedentes para esta organización, queda justificada por la imperiosa necesidad existente en el mercado de una alternativa Wi-Fi de alta velocidad, según los expertos.
Por tanto, dada la disponibilidad de una amplia oferta de productos en el mercado y la impaciencia de las empresas por beneficiarse del aumento del rendimiento y de la flexibilidad que 802.11n promete, las únicas decisiones que quedan por tomar consisten en cómo elegir e implementar la tecnología de la manera más efectiva y eficiente posible.
Analizar el punto de partida
El primer paso para conseguirlo consiste en realizar un concienzudo sondeo de la infraestructura actual, evaluando la tecnología de partida y las futuras necesidades. Este es el momento de dedicar tiempo y dinero a estudiar los requerimientos, como señala Lisa A. Phifer, vicepresidente de la consultora especializada en seguridad y red Core Competence. Todavía se tiene la oportunidad de empezar con la pizarra en blanco, con un nuevo conjunto de productos, de hacerlo todo bien desde el principio. Así se gastará menos dinero a largo plazo.
Una vez la empresa sepa claramente lo que tiene y lo que necesita, el siguiente paso es la elección del producto y del fabricante, algo más difícil de lo que a primera vista podría parecer. No todas las soluciones son similares aunque cumplan el borrador oficial de la norma 802.11n y hayan sido certificadas como tales por Wi-Fi Alliance. Pueden existir grandes diferencias entre ellas en términos de robustez, capacidad, flexibilidad y gestionabilidad.
Elegir producto y suministrador
Deben considerarse todas las variables. Por ejemplo, ¿qué ocurre si un controlador deja de funcionar? Algunos puntos de acceso son capaces de detectar el problema y entrar en modo de funcionamiento `independiente´ de forma automática. Otros no., explica Schatt. Y también se dan diferencias significativas en las tecnologías de antena implementadas por los distintos suministradores. Algunas compañías, como Motorola y Ruckus, han dedicado esfuerzos especiales a este elemento para reforzar las ventajas de MIMO (Multiple Input/Multiple Output), pero no todos los fabricantes lo han hecho, continúa Schatt.
Michael Finneran, analista principal de dBrn Associates, aconseja a las empresas que no se inhiban a la hora de preguntar a los fabricantes éstos y otros detalles, especialmente cuando se trata de funcionalidades importantes, pero a las que los suministradores no hayan dedicado demasiado espacio en la información publicada en sus sitios web o comunicada a través de otros canales.
Por ejemplo, pocos fabricantes mencionan cuántas cadenas de transmisión proporcionan sus productos. Se trata, sin embargo, de algo de importancia extrema ya que aunque 802.11n ofrece la posibilidad de enviar múltiples señales al mismo tiempo en la misma frecuencia de banda, dos cadenas supondrían el doble de capacidad de transmisión que una sola. Se trata de algo sobre lo que no suelen hablar al cliente. Por tanto, éste tendrá que preguntarlo, subraya Finneran.
Otro factor especialmente importante es la tasa máxima de transmisión. Aunque ciertamente todos los fabricantes citan alguna cifra en los textos de documentación de sus productos, a menudo no especifican si se ofrece en la frecuencia de 20 o de 40 MHz. No obstante, conviene tenerlo claro, dado que, según Finneran, determinará el ancho de banda y el número de canales disponible.
Software de gestión
También existen grandes diferencias en el tipo de software de gestión suministrado por los distintos fabricantes. Y, dependiendo de las necesidades de cada empresa, será una u otra la decisión más acertada. Algunas soluciones de gestión son realmente buenas en lo que se refiere a la provisión de herramientas de sondeo de sitios o de planificación, mientras que otros ofrecerán las mejores interfases para sistemas de gestión externos. Otros quizá destaquen por sus capacidades para gestionar entornos multifabricante o muy distribuidos geográficamente, señala Craig Mathias, analista principal de Farpoint Group.
De cualquier modo, el responsable de tomar la decisión de compra deberá tener en cuenta que, en ocasiones, las herramientas de gestión que se suministrarán con el sistema que mejor se ajuste a las necesidades de la empresa, no resultarán suficientes, aunque el resto de características del producto aconsejen su compra. En tales casos, conviene considerar la posibilidad de aumentar las prestaciones de gestión con herramientas de terceras partes, como las de garantías Wireless LAN de compañías como AirMagnet o AeroPeak, cuyos productos son capaces de verificar si la red está realmente satisfaciendo las necesidades de la compañía, según Mathias. También resultará a menudo recomendable recurrir a las herramientas especializadas de terceros para resolver las necesidades de detección de intrusiones en estas redes inalámbricas.
De hecho, implementar adecuadamente una red 802.11n exigirá un replanteamiento de la infraestructura de seguridad. Por ejemplo, muy pocos sistemas de detección de intrusiones son hoy capaces de detectar 802.11n porque fueron diseñadas para las generaciones anteriores (802.11a, b y g). En consecuencia, las organizaciones que decidan instalar 802.11n habrán de actualizar inmediatamente estos sistemas incorporando tecnologías capaces de detectar redes basadas en n con el fin de poder monitorizar puntos de acceso y redes parásitos o que no cumplan las políticas corporativas.
Preparando la red actual para 802.11n
El siguiente paso será preparar la red actual, si existe, para trabajar con 802.11n. Conviene considerar en este punto cuidadosamente los recursos de alimentación, en opinión de Finneran, dado que allí donde otros puntos de acceso pueden funcionar sobre PoE (Power over Ethernet), con los consiguientes ahorros de costos, la mayoría de puntos de acceso 22n hoy disponibles son incapaces de hacerlo. Aunque lo cierto es que la situación va cambiando lentamente. Por ejemplo, Siemens ofrece ya un punto de acceso n que puede correr sobre PoE estándar, y otros suministradores avanzan en la misma dirección.
Considere también la capacidad. La mayor parte de los puntos de acceso se conectan en la actualidad sobre un enlace Ethernet a 100 Mbps, pero 802.11n puede funcionar más rápido. Por tanto, los puntos de acceso ya existentes en la empresa tendrán probablemente que ser actualizados a conexiones Ethernet 802.11g. Además, según Schatt, seguramente habrá de actualizar parte de su red a Gigabit Ethernet, e incluso a 2 Gbps Ethernet en determinados casos, para llegar a beneficiarse de las nuevas capacidades ofrecidas por 802.11n.
Y, además, cuando defina su estrategia de migración, no olvide los portátiles. Parte importante del crecimiento de 802.11n está directamente vinculado a la actualización de las granjas de portátiles corporativas. Sin embargo, cuando éstos se actualizan no debe presuponerse que incorporarán soporte n integrado, explica Schatt. Si no lo hacen, para integrarlos en la nueva infraestructura, la empresa se verá obligada a comprar algunos adaptadores externos, algo que los CIO suelen intentar evitar debido a que tales sistemas presentan fallas con mayor frecuencia y son más difíciles de seguir.
¿Lanzarse ya o esperar?
Por lo que respecta al momento indicado para introducir 802.11n, si asuntos como la fiabilidad y la velocidad son hoy retos considerables en su actual red, o si tiene problemas específicos con las interferencias en la banda de 2,4 GHz, probablemente merecerá la pena aflojar un poco más el bolsillo y actualizar su infraestructura a 802.11n cuanto antes. Pero, si, por el contrario, su red está corriendo principalmente aplicaciones de productividad y dispone de momento del ancho de banda suficiente, o si los cambios que exigiría introducir 802.11n resultan demasiado caros, quizá le convenga esperar. Con el tiempo, la tecnología solo se hará mejor y más barata, señala Schatt.
También cabe la posibilidad de que en su caso la mejor alternativa sea desplegar 802.11n solo en algunos segmentos de la red. Si puede identificar segmentos específicos donde su red requiera los avances que 802.11n puede proporcionarle ?como podría ser el caso de una aplicación de video que haga un uso intensivo de ancho de banda-, lo mejor sería identificar tales segmentos y actualizarlos, esperando más tiempo para una migración global, concluye Schatt.
CIO, España