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Algunas recomendaciones a tener en cuenta antes de desplegar 802.11n

[05/11/2008] Los despliegues de redes LAN inalámbricas Wi-Fi en general y, en particular, los basados en la nueva generación de tecnologías 802.11n, que prometen máximos teóricos de 600 Mbps de ancho de banda, pueden representar la solución idónea para la satisfacción total o parcial de las necesitadas de conectividad de muchas empresas. Pero, ojo, no todos los productos certificados por Wi-Fi Alliance como acordes con el segundo borrador del estándar 802.11n son iguales, y, además, un despliegue mal planificado puede impedir aprovechar al máximo el potencial de la nueva tecnología Wi-Fi de alta velocidad.

A falta del cierre definitivo del estándar, parece que 802.11n ofrecerá velocidades cinco veces superiores a la generación anterior de Wi-Fi, 802.11g, y una mejora del 50% en el alcance, señala Isaac Gil Rabadán, experto del IE (Instituto de Empresa). Sin embargo, el grado de mejora final dependerá de la casuística de cada implementación, ya que existen varios factores que pueden influir en el resultado: diseño del sistema, topología del edificio, interferencias externas, configuración radio, compatibilidad con estándares anteriores, etc. Por tanto el rendimiento final del estándar variará en cada implementación, en cada región, en cada edificio e, incluso, en cada planta del mismo.
A continuación, expertos de Forrester, IDC e IE ofrecen algunos consejos que conviene considerar antes de planificar los despliegues de redes inalámbricas corporativas 802.11n para conseguir los máximos beneficios de esta nueva tecnología wireless.
Evelien Wiggers, directora de investigación para el mercado europeo de networking y telecomunicaciones de la consultora IDC, recomienda, en primer lugar, realizar un exhaustivo análisis de las instalaciones e infraestructura de la empresa y del tipo de aplicaciones que se desea correr sobre la nueva red, así como de las localizaciones en las que se utilizarán. No debe, por ejemplo, dejar de plantearse la posibilidad de implementar 802.11n en diferentes fases, siempre que no exista una necesidad inmediata de mayor ancho de banda en todas las instalaciones wireless de la empresa, explica Wiggers. Además, es imprescindible tener en cuenta que los clientes 802.11 b/g pueden ralentizar el rendimiento de la red, aunque los puntos de acceso sean 802.11n. Si han de soportarse este tipo de clientes, probablemente convenga traspasarlos a la banda de 2,4 GHz, reservando la de 5 GHz para los clientes 802.11n.
Infraestructura convergente
Igualmente importante resulta, según Wiggers, comprobar si la red cableada de la empresa, en caso de existir, está preparada para trabajar con 802.11n. De lo contrario se convertirá en un cuello de botella que perjudicará el rendimiento de la WLAN y finalmente será
necesario actualizarla a Gigabit Ethernet, al menos en algunos segmentos. Asimismo habrán de examinarse las fuentes de alimentación, dado que algunos productos necesitan más potencia que la suministrada por las tecnologías Power over Ethernet (PoE) estándar para proporcionar todas las ventajas de 802.11n. Por último, Wiggers recomienda considerar la futura estrategia de comunicaciones unificadas de la empresa y determinar cómo encajarán en ella las comunicaciones inalámbricas antes de ponerse manos a la obra.
En este mismo sentido se manifiesta Chris Silva, analista de la consultora Forrester. Aunque la mayoría de las empresas han desplegado redes Wi-Fi para proporcionar acceso inalámbrico a los datos corporativos a dispositivos portátiles y/o móviles, como son los laptops, cualquier nuevo despliegue debería diseñarse para soportar servicios más allá de este acceso, dado que la evolución de la tecnología y de las aplicaciones lo permite. Los servicios como Voz sobre WLAN (VoWLAN) o los de localización (LBS- Location Based Services) basados en Wi-Fi sin duda facilitarán a los responsables de TI construir business cases más atractivos que justifiquen la inversión en crear o ampliar redes LAN inalámbricas (WLAN), asegura Silva.
Por ejemplo, los fabricantes de dispositivos móviles como Nokia o Research In Motion (RIM), entre otros, están implementando Wi-Fi en sus productos empresariales, como señala Silva, permitiendo así a estos handsets utilizar las instalaciones WLAN existentes como redes de voz. Las redes inalámbricas pueden ya servir como un medio de reducir los minutos que mes a mes las organizaciones se ven obligadas a pagar por el uso de los servicios celulares de los operadores. También representan una infraestructura capaz de soportar un despliegue más efectivo en costos, que solo exija un único dispositivo para las comunicaciones de voz móviles dentro y fuera de la oficina, siempre y cuando se introduzcan en tándem con una iniciativa de convergencia fijo-móvil (FMC) de mayor alcance, explica Silva.
En muchos casos, por otra parte, es recomendable optar por infraestructuras mixtas, en las que queden integradas las generaciones Wi-Fi anteriores. Forrester estima que hoy solo un 10% de las compañías está adoptando redes 802.11n puras, son las redes mixtas que incluyen esta nueva tecnología como uno de sus elementos las que están consiguiendo acaparar el interés de las empresas. En las organizaciones donde las demandas de ancho de banda no supongan un problema en el presente, un despliegue en fases, híbrido, que asimile el equipamiento 802.11 heredado, acompañado de una estrategia de migración gradual a la infraestructura 802.11n es algo viable y aconsejable, concluye Silva.
Reflexión, compatibilidad y agrupación
Por su parte, Gil Rabadán (IE), subraya que, a la hora de identificar los puntos más indicados para desplegar 802.11n, hay que tener en cuenta algunos factores que afectan específicamente a este estándar. En primer lugar, señala como uno de estos factores la reflexión. Uno de los componentes más novedosos de 802.11n es la tecnología de transmisión de señal MIMO. Esta tecnología aprovecha las ondas secundarias y las reflexiones multipath (multisenda) para mejorar el rendimiento de la transmisión. Por tanto, en entornos donde haya poca o ninguna reflexión multipath, las prestaciones de 802.11n se verán reducidas.
Este experto, al igual que Silva, subraya que los puntos de acceso con tecnología 802.11n pueden configurarse como sistemas compatibles con generaciones anteriores de Wi-Fi (802.11 a/b/g). Se trata de algo positivo, ya que protege la inversión previa de los clientes, pero conviene tener claro que los extornos mixtos que aprovechan esta compatibilidad, como indicaba antes Wiggers, de IDC, pueden reducir considerablemente el rendimiento de 802.11n, según Gil Rabadán, ya que los antiguos dispositivos transmiten a una velocidad considerablemente menor ?en concreto, 54 Mpbs-, consumiendo un mayor número de timeslots y obligando a los equipos 802.11n a esperar a que ellos terminen para poder comenzar a transmitir.
En tercer lugar, una de las principales ventajas de 802.11n es, en opinión de Gil Rabadán, su capacidad de agrupar canales para aumentar el ancho de banda total disponible. De esta forma, pueden agruparse dos canales de 20 MHz en uno de 40 MHz, obteniendo así más capacidad, y, por tanto, mayor rapidez. Tal agrupación es más probable en la banda de los 5 GHz y menos en la de 2,4 GHz, de acuerdo con este experto. Además, la banda de los 5 GHz suele estar menos poblada y genera, en consecuencia, menos interferencias. Wi-Fi Allianza en la actualidad solo está certificando la agrupación de canales en la banda de los 5 GHz, por lo que los equipos compatibles con la norma 802.11g que trabajan en las frecuencias de 2,4 GHz no podrán aprovechar esta funcionalidad. Algo, por supuesto a tener en cuenta antes de planificar los despliegues.
Otras cuestiones a tener en cuenta
Por otra parte, en opinión de Gil Rabadán, conviene considerar otra serie de cuestiones, como la potencia consumida, el nivel de certificación de los productos, el uplink, las capacidades de detección y prevención de intrusiones wireless (WIDS-WIPS) y las herramientas de gestión disponibles.
Por supuesto, antes de elegir cualquier producto es recomendable comprobar que el fabricante/producto elegido haya conseguido la
certificación de Wi-Fi Alliance para evitar así posibles problemas de compatibilidad en el futuro, según Gil Rabadán. Además, no debe olvidarse que los puntos de acceso compatibles con 802.11n consumen más potencia que los compatibles con las especificaciones 802.11a/b/g. Eso puede suponer un problema si se desea utilizar PoE (Power over Ethernet), como ya señalara Wiggers (IDC). Algunos fabricantes presentan un consumo superior a los 15,4 vatios que contempla PoE, explica Gil Rabadán.
No conviene tampoco pasar por alto que, como indicaba Wiggers, aunque los puntos de acceso 802.1a/b/g suelen utilizar puertos Fast Ethernet para conectarse a la red troncal de conmutación, 802.11n está diseñado para alcanzar velocidades superiores a los 100 Mbps, por lo que, para aprovechar el rendimiento de la nueva tecnología, será necesario utilizar puertos gigabit Ethernet en la conexión a la troncal. De hecho, la disponibilidad de este tipo de puertos puede llegar a condicionar las zonas más recomendables para desplegar puntos de acceso 802.11n, según Gil Rabadán.
En lo que a seguridad respecta, algunos equipos, como los sistemas de detección de intrusiones inalámbricos (WIDS), habrán de ser actualizados para reconocer los puntos de acceso 802.11n, independientemente de que la empresa tenga o no intención de desplegar el estándar a amplio nivel, ya que un único punto 802.11n puede utilizarse para propagar un ataque Dos, advierte este experto. Por otra parte, no debe olvidarse que algunas herramientas de gestión, como los analizadores de espectro, deberán también actualizarse para reconocer el nuevo modo de transmisión propio de 802.11n (MIMO).
Finalmente, Gil Rabadán subraya la importancia de la adecuada selección de frecuencias y modos de operación para el éxito de los proyectos 802.11n. Generalmente podemos definir tres modos de uso de las frecuencias: mixed (los equipos 802.11n conviven y operan junto a otros 802.11a/b/g; legacy (el punto de acceso 802.11n puede operar como un punto de acceso 802.11a/b/g, pero con las mejoras introducidas por 802.11n en la capa física); y 802.11n (solo se podrán conectar puntos de acceso 802.11n, lo cual solo tiene sentido si todos los equipos que accederán a la red lo soportan).
En lo que a la selección de frecuencias se refiere, existen diferentes cuestiones a considerar. En primer lugar es recomendable, según Gil Rabadán, utilizar el modo mixed para obtener el mayor grado de cobertura y rendimiento posible cuando haya pocas estaciones 802.11n y abunden los equipos 802.11a/b/g. Por otra parte, para conseguir más flexibilidad, escalabilidad y compatibilidad es aconsejable
adquirir equipos 802.11n capaces de soportar las dos bandas operativas definidas para esta tecnología (2,4 GHz y 5 GHz).
De cualquier modo, es en la banda de 5 GHz donde existen más canales disponibles y con mayor ancho de banda, por lo que, siempre que sea posible, convendrá utilizar este espectro. Así se conseguirán las mejores prestaciones de 802.11n. Finalmente, en los casos en que se utilicen las dos bandas, lo más recomendable es incluir el mayor número de equipos posibles en la banda de 5 GHz en lugar de en la de 2,4 GHz, por el mismo motivo, como ya señalara Wiggers.
CIO, España