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Columnas de opinión

Lo que para unos es un secreto vergonzante, para otros es derecho a la privacidad

Por: Jay Cline, ex director del departamento de privacidad de una empresa de las Fortune 500, y actualmente presidente de Minnesota Privacy Consultants.

[16/11/2009] Solo porque a estas alturas la globalización parece imparable, no significa que no encontrará piedras en su camino. Los problemas que acechan a las empresas en tierras distantes no son de ciencia ficción. Tomemos -por ejemplo- el tema de la privacidad de la información: actualmente, cobra nuevos bríos entre las multinacionales occidentales la campaña para que la Unión Europea apruebe sus reglas corporativas vinculantes (BCR por sus siglas en inglés) sobre privacidad. Una vez que obtengan el visto bueno, estas compañías emprenderán un proceso de capacitación sobre sus nuevas directivas a nivel mundial. Pero cuando lo hagan, se darán cuenta de que cuando se trata de privacidad, los occidentales y el resto del mundo suelen tener ideas muy diferentes, incluso opuestas.

Para decirlo de manera sencilla, el concepto del derecho de privacidad individual no se traduce en las culturas colectivistas a las que pertenece más de la mitad de la población mundial. Una combinación de problemas de vocabulario, conceptos extranjeros y valores distintos sobre privacidad, tiene por consecuencia que las presentaciones en PowerPoint elaboradas en New York no tengan mayor sentido en Shanghái, Mumbai y Johannesburgo.
Por ejemplo, en China: las multinacionales estadounidenses deseosas de ingresar en el mercado chino o captar algunos talentos en ingeniería, se están estableciendo en el sur del país. Cuando surge el tópico de la privacidad, comprueban que los chinos tienen una percepción muy distinta al respecto. La palabra en mandarín para privacidad -yin si- se traduce mayormente como "secreto vergonzoso." Según Lu Yao-Huai, profesor de la Central South University de Changa City, alguien que reclame su derecho a preservar información personal, muy probablemente será considerado como egoísta o antisocial.
"Hablando en términos generales, la privacidad sigue siendo un concepto bastante ajeno para muchos chinos", escribió en "Privacy and Data Privacy Issues in Contemporary China." (Privacidad y temas de privacidad de la información en la china contemporánea). En efecto, en el 2003, solo 55% de los chinos encuestados señalaron que la privacidad debía ser respetada y protegida, contra cifras cercanas al 90% en Estados Unidos durante el mismo período.
Las corporaciones occidentales pueden enfrentar complejidades similares al tratar de transmitir sus valores de privacidad corporativa ante una audiencia japonesa. En su artículo "Protección de la privacidad en Japón: la influencia cultural sobre el valor universal", Yohko Orito y Kiyoshi Murata, profesores de las universidades Ehime y Meiji respectivamente, explican que los japoneses podrían no compartir la convicción europea de que la privacidad es un derecho intrínseco. 
"Insistir en el derecho a la privacidad en el sentido de el derecho de estar solo indica falta de espíritu de colaboración así como incapacidad de comunicarse con otros, escribieron.
En un estudio similar, Masahiko Mizutani, profesor de la Kyoto University, y los profesores de Dartmouth James Dorsey y James Moor afirman, "en el idioma japonés tradicional no existe una palabra para privacidad; los hablantes modernos de japonés han adoptado la palabra en inglés, y la pronuncian puraibashi."
¿Cómo explicar este enfoque negativo de la privacidad?
"Buena parte del pensamiento y la literatura japoneses están impregnados de la visión budista del mundo, explican Mizutani y sus colegas. "Su origen no es una conexión entre un alma eterna y Dios, sino la idea de que el sufrimiento del mundo está ligado a los deseos del ego o de uno mismo (...) la desaparición del yo influye en la privacidad pues el individuo, la unidad más básica a la que protege la privacidad, se ve sublimado".
Numerosas multinacionales tienen data centers o call centers en India, ¿pero sus empleados indios realmente aplican la capacitación sobre privacidad que reciben?
De acuerdo a una encuesta de los investigadores Ponnurangam Kumaraguru y Lorrie Cranor de Carnegie Mellon, a los indios les preocupa la privacidad mucho menos que a los estadounidenses. Recién este año, se aprobó en ese país una Ley Nacional de Protección de Datos, y fue más debido a la presión de Europa y Estados Unidos que a un reclamo popular.
¿Qué explica esta brecha de privacidad en el subcontinente? Kumaraguru y Cranor concluyeron que los indios tienen más confianza que los americanos en que el gobierno y las empresas protegerán su información personal. "Los indios tienen una tradición de familia, para ellos es normal que en un mismo hogar vivan varios hermanos, sus viudas y sus hijos (todos en una casa relativamente pequeña para los estándares de Estados Unidos), por lo tanto están más acostumbrados a compartir información personal con un grupo numeroso de personas de lo que suele ser común en Estados Unidos". Así lo explicó uno de los encuestados: "la mentalidad india hace que nos guste compartir cosas".
Algunos conocedores de las condiciones de privacidad en África mencionan similares tradiciones colectivistas que podrían perjudicar los esfuerzos de las corporaciones occidentales por capacitar a sus empleados en esa región. 
En su artículo "¿Privacidad occidental y/o Ubuntu? Comentarios críticos sobre la próxima Ley de Privacidad de la Información en Sudáfrica", los profesores de la Universidad de Pretoria Hanno Olinger y Martin Olivier y, de la Universidad de Wisconsin-Madison, Johannes Britz explican que ubuntu es una filosofía de vida presente en toda África: se caracteriza por un "pensamiento comunitario en el cual el bienestar del grupo está por encima del de un solo individuo". Los profesores explican que los miembros individuales del grupo "no pueden imaginar sus vidas sin el consentimiento de sus familias, clanes o tribus.
Por lo tanto, "la privacidad como una noción no funciona en el pensamiento filosófico africano". Se podría afirmar que es solo por el interés de que la Unión Europea la considere como un lugar seguro para la información, que Sudáfrica está considerando la posibilidad de convertirse en el primer país del continente que apruebe una Ley Nacional de Protección de Datos. 
Privacidad y fe
Los paradigmas culturales no necesariamente son el único lente a través del cual los empleados interpretan las directivas de privacidad corporativas e interactúan con ellas. Las creencias religiosas también juegan un papel importante. 
Por ejemplo, veamos el Génesis, del cual provienen el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Génesis 1:26: "Y Dios dijo, haré al hombre a mi imagen y semejanza. Puesto que para estos tres mil millones de adherentes, el hombre es una creación espiritual del Todopoderoso, ha sido dotado de una dignidad especial que debe ser respetada por las empresas y los gobiernos.
Este enfoque de la privacidad es el fundamento del artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU (1948), que establece: "nadie debe sufrir interferencia arbitraria en su privacidad, su familia o su correspondencia, ni ser atacado en su honor y reputación."
Aunque desde 1970, la práctica religiosa en Europa ha disminuido significativamente, este mismo punto de vista basado en la dignidad sería una de las principales influencias en la elaboración de la Directiva sobre Protección de Datos de la Unión Europea (1995). Pero a menos que las corporaciones occidentales comiencen a familiarizarse con el lenguaje de la fe -sin tanto miedo a ofender- sus exhortaciones a trazar la línea de la privacidad podrían caer en oídos sordos.
Si tenemos en cuenta la actitud histórica hacia los derechos de privacidad en la tradición judía, no debería sorprendernos la posición de Israel sobre este particular. En su libro La mirada no deseada: la destrucción de la privacidad en América, el profesor Jeffrey Rosen de la universidad George Washington escribe que hezzek re'iyyah es un concepto que en la ley judía significa "la ofensa causada por mirar".
Citando la Encyclopedia Talmudit, Rosen precisa, "Aún la menor intrusión de una mirada en el espacio privado causa perjuicios, porque el daño provocado por la mirada no puede ser medido". Explica que desde la Edad Media, la ley judía reconoce el derecho de impedir que un vecino ponga una ventana que dé a nuestro patio, porque la incertidumbre de no saber si estamos siendo observados puede obligarnos a llevar una vida menos libre.
Para tal efecto, Omer Tene, miembro del Comité de Reforma de la Ley de Protección de Datos del Ministerio de Justicia israelí, señala que en 1981 Israel aprobó el Acta de Protección de la Privacidad, uno de los primeros estatutos de protección de datos a nivel mundial. En 1992, Israel elevó el derecho a la privacidad a un estatus constitucional en la sección 7 de Leyes básicas: dignidad humana y libertad.
A todo esto, ¿qué pasa con el Islam? En el 2007, Dubái se convirtió el primer país árabe en aprobar una ley de protección de datos, y sigue siendo el único por el momento. Pero sería un error concluir que el Islam no dice nada sobre la privacidad.
Según el abogado Abdul Raman Saad, residente en Malasia, el Corán contiene varios mandamientos para proteger la privacidad. En su artículo "Privacidad de la información y protección de datos: un modelo propuesto por el reino de Arabia Saudita", Saad menciona el verso 12, Sura Al-Hujurat ("no espiar a nadie a sus espaldas"), el 27, Sura An-Nur ("no ingresar en casa ajena sin saludar ni haber pedido autorización") y el 11, Sura Al-Hujurat ("no permitir que alguno de entre ustedes se ría de los otros y tampoco difamar ni ser sarcásticos con los demás o llamarlos con nombres ofensivos").
Saad también menciona la Carta Árabe de los Derechos Humanos de 1994, como prueba del respeto islámico por la privacidad. Su artículo 21 reproduce la declaración de la ONU: "Nadie puede ser sometido a interferencia arbitraria o ilegal en su privacidad, su hogar, su familia o su correspondencia, ni ataques ilícitos contra su honor o su reputación."
Por su parte, la Iglesia Católica -recordemos que para muchos, Santo Tomás de Aquino es el fundador de la jurisprudencia occidental- propone diversos aspectos de la privacidad comunes al judaísmo y al Islam. Sin embargo, la manera de organizar estos conceptos puede resultar más fácilmente reconocible por el oído occidental: el catecismo católico hace eco de los modernos principios de la necesidad de saber ("Nadie está obligado a revelar la verdad a alguien que no tiene el derecho de saberla" (#2489), de participación restringida ("la información privada que pueda ser perjudicial para otra persona no debe divulgarse sin tener una razón grave y proporcional" (#2491), y el de uso mínimo ("Todos deben mantener la reserva apropiada respecto a las vida privada de las personas. Quienes estén a cargo de la comunicación, debe buscar el justo equilibrio entre el bien común y el respeto de los derechos individuales." (#2492).
Desde el punto de vista de la Iglesia, si una persona peca está perjudicando su relación con Dios y con el resto de la sociedad, aunque su pensamiento o acción no haya causado daño tangible a los demás. 
Y las tres confesiones monoteístas vinculan la privacidad a la modestia personal, que se manifiesta principalmente en la burqa, el hábito de las religiosas y el atuendo tradicional de las mujeres judías. 
¿Soluciones para las multinacionales?
Las compañías que desean ampliar sus reglas corporativas vinculantes
y necesitan que sus empleados de todo mundo se identifiquen con las nuevas políticas de privacidad y las apliquen, cuentan las horas para que en el planeta reinen la paz y el entendimiento. Pero mientras tanto, ¿cómo pueden hacer para navegar a través del laberinto multicultural de la privacidad?
El camino más obvio es traducir los textos de capacitación al idioma local. Otra posibilidad es probar con términos alternativos a privacidad. Suficiente tenemos nosotros con tratar de determinar lo que significa privacidad, así que ¿para qué imponerle nuestro problema a alguien más? Entre los conceptos similares más conocidos tenemos modestia, soledad, anonimato y seguridad personal, por no mencionar protección de datos que parece ser el favorito de la Unión Europea.
También existe la opción de interpretar la privacidad como un bien instrumental para la mayoría, en lugar de definirla como un derecho individual. Por ejemplo: "Proteger la privacidad de la información es bueno para nuestra compañía, porque nos permite acceder a nuevos mercados"; o "la privacidad es buena para la sociedad porque eleva el nivel de respeto y decencia"; o "la privacidad es buena para nuestro país porque mejora nuestra imagen a nivel mundial".
Lo bueno es que el cambio global y la convergencia ya están en marcha. En muchos de los países colectivistas mencionados líneas arriba, el espacio vital de las personas se está expandiendo gracias al progreso económico, lo cual a su vez crea más oportunidades para la soledad.
Asimismo, ante las frecuentes noticias sobre delitos contra la información privada, los ciudadanos que antes confiaban ciegamente en sus organizaciones, están tomando mayor conciencia sobre los peligros de compartir información. En esos países, las nuevas leyes podrían acelerar la consolidación de un reclamo popular para mejorar el marco legal de protección de datos. 
Porque lo cierto es que, sin importar qué nombre le pongamos, todos estamos de acuerdo en que queremos estar al tanto de lo que ocurre con nuestra información personal.
Computerworld (US)
Jay Cline ha sido director del departamento de privacidad de una empresa de las Fortune 500 y actualmente es presidente de Minnesota Privacy Consultants.