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Reportajes y análisis

Comunicación de emergencia

[01/12/2009] ¿Puede el Estado hacer outsourcing? ¿Por qué no? Si lo hacen las empresas, dejando en manos más preparadas los procesos que no son su core. Y esto fue precisamente lo que se planteó durante la V Jornadas Municipales de Telefónica, en la que el tema central fueron las comunicaciones de los organismos de seguridad.

Por su puesto, el tema llamó la atención. Dejar en manos de una empresa privada las comunicaciones de los organismos de seguridad del gobierno podría ser una propuesta que no sería bien recibida por todos, pero la verdad es que ya se hace en otros países. Inglaterra, pero por sobre todo España, fueron los ejemplos que se utilizaron para proponer el Sistema de Radiocomunicaciones Digitales de Emergencias del Estado, o SIRDEE, como se le conoce.
Infraestructura privada
¿Qué es el SIRDEE? Básicamente, es un sistema constituido por la interconexión de diversas redes de trunking digital, construidas bajo una tecnología denominada Tetrapol. Lo interesante de este sistema es que ha sido implementado por Telefónica, y es administrado por esta compañía en conjunto con el Ministerio del Interior de España en una relación que les ha dado buenos resultados.
La idea es que las fuerzas policiales se dediquen a su core business y dejen en manos de otra entidad la implementación de sus comunicaciones. En la actualidad, la red tiene unos 70 mil terminales, pero dado que cada de uno de ellos tiene una media de dos usuarios se atienden a aproximadamente 140 mil usuarios en toda la red. Ésta, además, cuenta con 1.500 estaciones base con las cuales se cubre más del 80% del territorio español (no es necesario cubrirlo en su totalidad), y proporciona un nivel de disponibilidad de 99,8%.
El ministerio compra (o alquila) la red y la pone a disposición de las policías. Y esto es importante porque hay fuerzas policiales que tienen diferentes tamaños y diferentes recursos, una localidad puede un gran número de policías y otra contar solo con cuatro personas de serenazgo a pie. Si el ministerio no interviniera se estaría discriminando a favor de las fuerzas grandes en detrimento de las pequeñas, sostuvo Fernando Cortiñas, Head, Government & Health Sector, Telefónica Empresas América.
En este modelo, siguiendo una analogía con las carreteras, el ministerio se encargaría de las autopistas y decidiría qué autos circulan por ellas, pagando un peaje por cada auto que las use. La idea es que el ministerio proporcione la infraestructura, y luego genere una lista en la que se señala cuáles son las fuerzas de seguridad que van a tener derecho a circular por esta autopista.
Obviamente, este modelo se contrapone al otro en el que el Estado es el que se encarga de la infraestructura y se hace cargo de su mantenimiento. Este ultimo modelo también es utilizado por la compañía de telecomunicaciones pero quedaba claro en la Jornada que la propuesta que animaba la empresa era la del peaje por el uso de la autopista, que de hecho es la del caso español, es decir, del SIRDEE.
Ventajas
Más allá del modelo de propiedad y administración de la red, es interesante notar algunas de las ventajas que esta propuesta ofrece al Estado peruano.
Para comenzar la red es digital, con lo cual se asegura un uso más eficiente del espectro radioeléctrico. En el caso específico de las comunicaciones de voz, la red permite comunicaciones en grupo; es decir, talkgroups que ofrecen comunicaciones con usuarios designados (grupos propios y grupos mixtos con otras organizaciones usuarias); y comunicaciones privadas, es decir, comunicaciones individuales múltiples a través de la red.
Pero además, la red permite hacer algo que es difícil de lograr con las redes analógicas: formas anillos de usuarios temporales. Si se cuenta con una estación base cercana, el sistema permite que un policía y un bombero que asisten a la misma emergencia puedan comunicarse directamente el uno con el otro sin necesidad de tener que recurrir a un enlace creado a través de sus respectivas centrales, un tipo de comunicación frágil que puede deshacerse con relativa facilidad.
Pero además, el sistema permite la transmisión de datos y cómo ella se puede ofrecer como información pública a los usuarios de la red, el estado del usuario del terminal (hasta 24 caracteres), envío de mensajes cortos de texto de hasta 150 caracteres, localización de vehículos mediante GPS, consultas a bases de datos (por ejemplo, cuando un policía necesita información sobre la placa de un auto), e incluso transferencia de archivos.
El contexto para su implementación
La tendencia en la mayoría de los países de Europa es que se ha decidido que se debe tener redes privadas de comunicación ya que no se puede confiar en las redes publicas. Por ello los países han comenzado a montar redes exclusivas para sus fuerzas de seguridad u organismos que tengan que intervenir en situaciones de emergencia, señala Cortiñas.
La infraestructura es de propiedad del operador, aunque podría no serlo; el control de las operaciones no está en manos del que maneja la red (Telefónica), sino en manos del Ministerio del Interior y lo que se pretende es cubrir todo el territorio y que se pueda virtualizar las redes creando grupos de usuarios que se comuniquen entre sí.
El cifrado de las comunicaciones se encuentra en manos del Ministerio del Interior, con lo cual queda garantizada la confidencialidad de las comunicaciones de las fuerzas policiales o de seguridad pública. La empresa de telecomunicaciones, por otro lado, se encarga de la capacitación, de las operaciones, y de la parte de las transmisiones además del despliegue de los sistemas de radio y de todas las estaciones base de todo el territorio.
Lo que se cede a cada una de las fuerzas policiales es la gestión operativa, los centros de operaciones se dividen en complejos que son básicamente un puesto de radio y una sección de gestión técnico-administrativa.
Obviamente, las frecuencias para actividades de emergencia se encuentran separadas y definidas por el regulador.
¿Cómo se suben las diferentes instituciones a la red SIRDEE? Es un proceso en el que intervienen tres actores: el ministerio, los clientes, y Telefónica. El ministerio señala quien puede ingresar a la red, pero si un alcalde desea que su ciudad se encuentre en ella puede ir donde Telefónica y solicitarlo; la compañía a su vez le indica que gestione el pedido con el Ministerio del Interior, mientras toma su pedido. Si la ciudad se encuentra en la lista de usuarios autorizada por el Ministerio su pedido se atiende, y si no lo está no significa que no esté autorizada sino que probablemente sea una ciudad muy pequeña que no haya sido considerada inicialmente.
Si este último es el caso y si el ministerio da su visto bueno, se conversa con el alcalde de la ciudad. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que no es lo mismo conectar a un pueblo chico que a una ciudad como Lima. Telefónica evalúa qué requisitos tiene que implantar al cliente potencial para que se pueda subir a la red.
Una vez que se estudia el caso concreto de una alcaldía, Telefónica contacta con el Ministerio para indicarle si es necesario poner más infraestructura -porque la red original no llega ahí- o no. De acuerdo al modelo SIRDEE, es la alcaldía la que decide si se encuentra dispuesta a pagar la adaptación que sea necesaria a la red. Es entonces que Telefónica acuerda las condiciones de servicio, presenta una valoración económica (basada en costos ya pactados de antemano con el ministerio) y se realiza la implementación del sistema.
Es un proceso que, aunque un poco largo, involucra a todos los actores. Por su puesto, hay que tomar en cuenta que este modelo de SIRDEE es el que se usa en España, si el Perú decidiera tomar la solución podría definirse otro tipo de proceso.
¿Es necesario?
En la actualidad, de acuerdo a Walter Mori, viceministro de Orden Interno, que también se encontraba en la reunión, la policía cuenta con cuatro sistemas de comunicaciones separados que no conversan entre sí. Lamentablemente, Mori no pudo precisar si ya hay algún acercamiento con Telefónica para la implementación o no del SIRDEE, en el tema de las comunicaciones.
Pero sí pudo señalar que ya el 6 de diciembre, un grupo de 40 comisarías (esa es la meta que se tiene) de Lima van a ser parte de un sistema interconectado que les permitirá intercambiar información sobre personas requisitoriadas y conectarse con otros organismos del Estado, como el Reniec. Es un primer paso que luego se repetirá con otro grupo de comisarías hasta cubrir Lima, para luego pasar a otras instancias de la policía de Lima que requieren también de interconexión, antes de pasar a provincias.
El tema de la comunicación radial será lo primero que veamos el próximo año, dijo. Pero es evidente que los ánimos iban hacia el cambio de la infraestructura.
¿Será Telefónica la elegida junto con el SIRDEE? Como dijo el general Mori, ello se verá el próximo año.
José Antonio Trujillo, CIO Perú