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Las antenas de telecomunicaciones y la salud

[03/12/2009] Hasta la fecha no existe evidencia científica sobre daños a la salud humana que hayan sido causados por las radiaciones de las antenas radioeléctricas, conocidas como radiaciones ionizantes, destacó el ministro de Transportes y Comunicaciones, Enrique Cornejo, durante la inauguración del Foro Internacional Las Antenas de telecomunicaciones y la Salud Humana: Mitos y verdades sobre las radiaciones no ionizantes, organizado por Inictel y el Ministerio de Transportes, y que se llevó a cabo durante los días 2 y 3 de diciembre en las instalaciones de Inictel.

El expositor  Eric Van Rogen, representante de la Organización Mundial de la Salud, en su ponencia titulada Proyecto Internacional Campos Electromagnéticos y los resultados de las investigaciones acerca de sus efectos en la salud de las personas, explicó que la radiación que viene del teléfono celular produce una absorción bastante baja en el cuerpo humano, y que en todo caso, esos niveles de absorción permanecen por debajo de los lineamientos de exposición, y lo mismo sucede con la exposición del cuerpo a las antenas. También explicó el trabajo que realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS) en este campo. La OMS identifica la información científica que haya disponible y la combina en documentos para dar una visión panorámica del tema con sus respectivas conclusiones. La información puede ser utilizada por las autoridades nacionales, regionales y distritales para establecer políticas en el manejo de riesgo de los campos electromagnéticos. También identificamos las preocupaciones y en base a ellas, coordinamos y evaluamos las investigaciones para desarrollar agendas de trabajo para los investigadores, señaló.
Uno de los temas resaltados durante el evento fue el relacionado a los efectos cancerígenos. Se dijo que hasta la fecha no se ha demostrado que las redes eléctricas sean las causantes de casos asociados a esta enfermedad. La aseveración proviene de un documento de la OMS titulado Criterios de Salud Ambiental: Campos de frecuencias Extremadamente Bajas, citado durante el evento.
Correcta comunicación
Otro tema a resaltar fue el expuesto por el doctor Paolo Vecchia, de la Comisión Internacional para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNRP), quien habló sobre Los Estándares recomendados por la Comunidad Científica Internacional para prevenir efectos de las radiaciones no ionizantes en el caso del Peru.
Concretó que la principal recomendación para nuestro país es que tenga una correcta comunicación de los riesgos, porque el problema que tenemos hoy día, especialmente con la telefonía móvil, es un problema de percepción. Entonces, tenemos que informar correctamente. Los límites científicamente bien establecidos que se recomiendan en base a efectos, se manifiestan solo a niveles muy altos; pero no con las antenas ni con los teléfonos celulares. No tenemos recomendaciones específicas, como por ejemplo reducir la exposición o el uso del teléfono. Estas son decisiones individuales, si las personas tiene preocupación por esos campos, entonces puede decidir si lo quiere utilizar solo cuando es necesario; pero no lo recomendamos, porque ese es un mensaje de preocupación y no tiene justificación científica.
Señaló que habría que tener siempre en cuenta el mensaje básico de la OMS: no se preocupen, la salud no es solamente la ausencia de enfermedades, sino también un estado de total bienestar: físico, social y psicológico. Entonces, el miedo del público, la preocupación y las controversias injustificadas, son un daño a la salud, más que los campos electromagnéticos, cuyos efectos perjudiciales no están comprobados.
También agregó que estamos monitoreando a los usuarios y no tenemos resultados que señalen efectos cancerígenos después de 10 años de uso del teléfono. No tenemos datos que abarquen más tiempo porque el celular es relativamente nuevo. Entonces, seguimos con esos estudios y dentro de cinco años esperamos decir que no hay efectos después de 15 años y continuar así. En cuanto a los niños, afortunadamente no tenemos motivos de sospecha, pero es necesario seguir investigando porque ellos tienen un sistema nervioso en desarrollo, y por supuesto utilizarán el teléfono móvil durante toda su vida, mucho más que los adultos actuales que empezaron recién hace cinco o diez años. Si los padres están preocupados sobre esto, que sepan que hay muchas organizaciones internacionales que sugieren que los niños no usen el teléfono más de lo necesario, solo para comunicaciones importantes -como para que los padres sepan a dónde están- pero no para conversaciones largas. También aclaró que si digo que es importante que el niño no utilice el teléfono, entonces los padres van a pensar que existe efectivamente un riesgo, de ahí la necesidad de la buena información. No tenemos evidencia de riesgo, pero tampoco tenemos la certidumbre de que nada pasará a lo largo de la vida de los niños.
En todo nuestro entorno
Por otro lado, el expositor Víctor Manuel Cruz, de INICTEL-UNI y consejero del proyecto Internacional Campos Electromagnéticos, de la Organización Mundial de la Salud, en su ponencia titulada Diagnóstico Nacional de las radiaciones ionizantes producidas por los servicios de telecomunicaciones, recalcó que no podemos sacar las radiaciones no ionizantes de nuestro entorno, ni de nuestro hogar, ya que la modernidad hace que cada vez tengamos más fuentes de radiaciones no ionizantes cerca de nosotros. Con radiaciones no-ionizantes se refería a los campos electromagnéticos de las redes de energía eléctrica y de telecomunicaciones, y explicó que se llaman así porque no ionizan átomos ni moléculas del cuerpo humano, y que por lo tanto no afectan el ADN y no causan cáncer. Entre las fuentes de exposición a la radiación electromagnética en la vida diaria se encuentran las radios, los celulares, la luz visible, la radiación ultravioleta, los hornos microondas, los rayos X, y los rayos gamma.
Indicó que los estudios de los efectos de los campos electromagnéticos datan del año 1950, y que actualmente la base de datos del proyecto internacional de campos electromagnéticos cuenta con más de 3200 estudios de los cuales la gran mayoría corresponden a radiofrecuencia, y alrededor de 1100 estudios corresponden a telefonía móvil.
Se trata de estudios de tipo epidemiológico, otros de tipo biológico en animales y estudios de ingeniería. Aseguró que las radiaciones no ionizantes son -posiblemente- uno de los agentes físicos más estudiados, más que muchos agentes químicos probadamente cancerígenos.
Indicó, también, que para evaluar los efectos de los campos electromagnéticos sobre la salud en nuestro país nos hemos basado en los documentos de la Organización Mundial de la Salud, de la Comisión Internacional para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) y también del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos IEEE, entre otros.
Finalmente señaló que hay también otros efectos sobre la salud humana que se vienen estudiando, como tumores al cerebro, cáncer, leucemia, catarata, función cognitiva y fertilidad, pero hasta la fecha no hay evidencia convincente para ser considerados como efectos establecidos.
En el mismo contexto, el Ingeniero Gonzalo Prialé, presidente de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), en su exposición denominada Inversión en infraestructura y Desarrollo Sostenible abordó el que considera un problema de percepciones, refiriéndose al daño a la salud que producen las antenas de telefonía. Citó como ejemplo el caso de San Isidro, donde probablemente cada persona tiene más de un celular, y sin embargo no quieren ver antenas cerca, y son ellos los que más usan la telefonía, y cuando algo falla, son los que más reclaman, precisó.
Hay que entender que las antenas no se instalan arbitrariamente, sino que tienen que estar formando una red que permita que la calidad de la comunicación sea buena. El hecho de tener que instalar una antena en cierta localidad es una necesidad, porque hay metas de cobertura y penetración que cumplir establecidas por el Gobierno, y que están en los contratos de concesión. Indicó que el Estado tiene regulaciones que hay que cumplir y sería imposible cumplirlas sin instalar más antenas. No vamos a poder crecer sostenidamente en el país si no tenemos buena calidad en telecomunicaciones, afirmó.
El funcionario de AFIN, que es una asociación de empresas privadas que tiene contratos de asociaciones público-privadas con el Estado, y que opera en diversos sectores, incluidas las telecomunicaciones, detalló que en telefonía móvil estamos con una cobertura del 83% de la población, y lo que falta por recorrer es complicado, porque se trata de llegar a los distritos más alejados. En el Perú hay 1800 distritos, y 1300 de ellos tienen telefonía. De hecho en Lima Metropolitana hay más de un teléfono por persona, finalizó.
Roxana Rojas, CIO Perú