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La censura china es fuerte a pesar de Google

Todavía puede ser peligroso para los ciudadanos de China criticar en línea al gobierno

[25/01/2010] Internet ha aflojado el control que las autoridades chinas tienen sobre la información en el país, pero la censura seguirá siendo fuerte a pesar de la amenaza de Google de salir de China.

Las autoridades chinas afirman que Internet puede ser utilizado para amenazar la estabilidad social, una preocupación vaga pero primordial de parte de los funcionarios; y han puesto en marcha una serie de campañas durante el año pasado para erradicar el contenido en línea considerado como nocivo. Los sitios Web al estilo Twitter y otros en China han ayudado a los usuarios de Internet a publicar sus pensamientos –y quejas– directa y públicamente en línea. Pero casos recientes muestran que sigue siendo considerado fuera de los límites y a veces peligroso para los ciudadanos chinos criticar al gobierno a través de blogs, foros de mensajes o incluso a través del correo electrónico.

En el último año...los elementos liberales, las fuerzas para el cambio se han hecho oír más y mejor que nunca en el Internet con el uso de herramientas como Twitter, indicó Jeremy Goldkorn, fundador de Danwei.org, un blog sobre los medios de comunicación y la vida urbana en China. Pero esto ha sido enfrentado con la represión más grande y sostenida en Internet que hemos visto durante años.

Google este mes arrojó luz sobre la censura del gobierno chino diciendo que planea dejar de filtrar los resultados de búsqueda en su motor de búsqueda chino, incluso aunque esto signifique el cierre de sus oficinas en China. Una de las razones, que Google citó, para el cambio fueron los ciberataques lanzados a la compañía desde China, en parte destinados a acceder a las cuentas de Gmail de activistas de derechos humanos en China. Google no culpa a China por los ataques y el gobierno del país ha negado su participación.

Pero los disidentes como el abogado de derechos humanos Teng Biao han dicho desde entonces que sus cuentas de Gmail han sido recientemente jaqueadas y que se han copiado todos sus mensajes a otra dirección de correo electrónico. Los disidentes chinos son a menudo objeto de control o acosados por agentes de seguridad del Estado.

Otra muestra reciente de tratamiento con mano dura a los disidentes chinos, se produjo el mes pasado cuando un tribunal de Beijing dio una condena de 11 años de prisión a Liu Xiaobo, un conocido activista de derechos humanos. Liu fue acusado de incitar a la subversión contra el poder del estado por ayudar a organizar Charter 08, una campaña en línea para exigir una profunda reforma política.
Otros que firmaron la petición, a partir de finales del 2008, fueron interrogados por las autoridades en los meses siguientes. Liu era conocido por su participación en las protestas democráticas de 1989 que fueron reprimidas por los militares en la Plaza Tiananmen de Beijing.

China también ha detenido a decenas de personas y cerrado miles de sitios web en el último año, en una serie de medidas enérgicas contra la pornografía en línea. Los sitios web que ofrecen servicios como blogs son requeridos por las autoridades para eliminar el contenido pornográfico y político, cuando este contenido es enviado por los usuarios. El acceso a Internet en la región occidental y mayormente musulmana de Xinjiang, ha sido casi totalmente cortado desde que los disturbios étnicos de hace seis meses cobraron casi 200 vidas.

El acceso a Internet se ha extendido rápidamente en China y un número creciente de personas lo utiliza para leer noticias y chatear con amigos, o participar en foros públicos. China informó, a finales del mes pasado, que cuenta con 384 millones de usuarios de Internet, una cantidad mucho mayor que en cualquier otro país.

Las autoridades utilizan un conjunto de medidas técnicas conocidas como la Great Firewall para bloquear el acceso a determinados contenidos, tales como los sitios web de Twitter, Facebook y YouTube. Sin embargo, todavía se puede acceder a estos sitios Web con una herramienta de elusión como un servidor proxy, pero pocos usuarios de Internet son lo suficientemente conocedores como para utilizarlas, y el gobierno parece haber intensificado sus esfuerzos por bloquearlas el año pasado.

Sin embargo, las autoridades no han logrado frenar totalmente la difusión en línea de la información políticamente sensible. El espacio ha crecido para que la gente saque al aire sus quejas sobre el gobierno en la Web, en parte debido a que las quejas pueden ayudar a la dirección central del país a vigilar a los gobiernos locales, señaló Goldkorn. Los usuarios de Internet que antes no se preocupaban por la censura, ahora están empezando a notarla, señaló.

Internet también puede ayudar a influir en la opinión pública y a crear presión sobre el gobierno, señaló Li Baiguang, un abogado de derechos humanos de Beijing. Así lo hizo en un caso judicial hace dos meses en la provincia central de Shaanxi, donde un hombre fue condenado a un año de prisión por difamar en línea a un funcionario, señaló Li. Han Xingchang, el jefe de una empresa de construcción, había dicho a su personal que posteen mensajes, en foros en línea, criticando al funcionario, que era a la vez un miembro de la legislatura provincial y presidente de una compañía de desarrollo; esto después de una disputa sobre el pago de un contrato, según una copia de la sentencia vista por IDG News Service.
Han probablemente hubiera recibido una sentencia más larga sin el apoyo público en línea que fue alimentado por los informes de los medios de comunicación, según Li. Un periodista abrió un sitio web dedicado al caso que también impulsó el apoyo, señaló un empleado de la compañía de Han.

Pero el caso sigue siendo uno de los muchos ejemplos en China, de aparente abuso de poder por parte de los funcionarios locales. El fallo del tribunal es vago sobre por qué los investigadores públicos habían tomado el caso en contra de Han ante la petición del funcionario, después de haberse negado por motivos técnicos cuando recibieron el pedido por primera vez.

A partir de este caso podemos ver que criticar al gobierno en línea sigue siendo peligroso, sostuvo Li. El gobierno no está acostumbrado a ello.

Owen Fletcher, IDG News Service (Beijing)