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Wilson Santurio, gerente del departamento de Investigación y educación para el desarrollo digital de Netgate

"La clave para el desarrollo del teletrabajo es la capacitación"

[25/02/2010] Un extenso y valioso comentario a uno de nuestros informes, titulado Teletrabajo: ¿qué nos falta para aplicarlo?, ha dado pie a que recojamos los puntos de vista del ingeniero uruguayo Wilson Santurio, que con 14 años de experiencia dedicados a capacitar y educar para el teletrabajo, nos concedió una entrevista sobre la experiencia en su país, Uruguay, donde ya cuentan con más de 50 mil teletrabajadores independientes en una población de tres millones de habitantes.

Lo primero que habría que resaltar en el comentario de Santurio es su opinión opuesta a la necesidad de una legislación sobre teletrabajo como condición para poder desarrollarlo. Si bien es verdad que las leyes ayudarían, las mismas solo resuelven una parte del problema. Las leyes son necesarias pero no suficientes. Lo que se necesita es un Plan de Desarrollo Nacional e Integral del Teletrabajo que incluya la capacitación presencial y en línea, en todas las variantes del teletrabajo, afirma.
Santurio es gerente del departamento de Investigación y educación para el desarrollo digital de la empresa Netgate, un proveedor importante de Internet en Uruguay, cuyo foco principal es el Teletrabajo y el uso productivo de Internet. Santurio destacó que Netgate ha financiado todas las actividades de investigación, promoción y capacitación de teletrabajo con fondos propios.
Hay que enseñarles a los adultos a teletrabajar
Agrega que hay que apostar por el presente, por reducir la brecha digital entre los mayores de 30 años que ya están formados y que cuando nacieron el Internet y los celulares no existían. A ellos hay que enseñarles a teletrabajar. Para que se sientan incluidos en la actual´ Sociedad de la Información.
Para Santurio los trabajadores que más valor tendrán, los que serán mejor pagados, serán aquellos capaces de gestionar más y mejor información en sus trabajos. Sin importar que lo hagan en la empresa donde trabajan o desde su casa.
El especialista sostiene que para aprender a teletrabajar no se puede ir a las escuelas, institutos y universidades tradicionales. Y es un error suponer que la gente aprenderá sola a teletrabajar. Porque lo que está ocurriendo es un cambio de paradigma del trabajo. Para teletrabajar de forma competitiva, se requieren conocimientos y habilidades mínimas de gestión de la información y sobre todo de manejo intensivo del Internet, que la gran mayoría de las personas no tiene.
Santurio recomienda planes de capacitación con las siguientes características: Alcance nacional, sin restricciones de edad, ni género, ni nivel de formación, Información básica en línea de acceso gratuito, talleres presenciales cortos, cursos prácticos, actualizaciones permanentes, entrevistas de orientación personal con técnicas de aprendizaje rápido, cursos y tecnicaturas en línea de alcance global.
Teletrabajo independiente
A continuación veremos cómo, además de una clasificación del teletrabajo basada en la realidad Uruguaya, también existen datos estadísticos según encuestas encargas por Netgate al Grupo Radar, como los citados por Santurio: Uruguay es el país de América Latina donde más se ha desarrollado el teletrabajo independiente con productos y servicios para el exterior, y que ya cuenta con más de 50 mil teletrabajadores independientes en una población de tres millones de habitantes. 50 mil personas es una realidad contundente, ya no es un experimento. Y eso ocurrió sin apoyo del Estado y sin leyes. La razón de ese desarrollo fue un plan de capacitación nacional liderado, desde el 2002, por una empresa privada, no por el estado.
En cuanto a la clasificación de teletrabajo, Santurio utiliza el término tele-empleo al referirse al teletrabajo dependiente, en oposición al teletrabajo independiente. En la mayoría de los países donde se habla de teletrabajo se supone que es sinónimo de tele-empleo o sea, un empleado que antes iba a trabajar a una empresa, ahora puede trabajar como empleado a distancia desde su casa, desde un hotel, un restaurante o desde donde tenga conexión a Internet, y generalmente dentro de su país. Si bien es cierto que el tele-empleo es una forma de teletrabajo válida, no es la única y posiblemente no sea la forma que más crezca en los próximos años en América Latina.
Para nuestro entrevistado el tele-empleo es solo uno de entre ocho modalidades posibles de teletrabajo, que consiste en teletrabajar por proyectos, con tareas, objetivos, tiempos y precios bien definidos. Los proyectos son generalmente de menos de tres meses y las empresas o empleadores contratantes pueden ser de cualquier parte del mundo.
Teletrabajo dirigido al exterior
Explica que en Uruguay las modalidades de teletrabajo que más se han desarrollado son las dirigidas al exterior del país, ya sea de productos o servicios, y de manera independiente. Esto se debe a que es un país con un mercado interno pequeño, muchos de sus ciudadanos están calificados para competir en calidad a nivel mundial, y por último, en los países desde donde los contratan suelen pagar más y más rápido que en el mercado interno.
También anotó más datos estadísticos, según una encuesta del Grupo Radar, a fines del 2007 había 32 mil teletrabajadores independientes (con servicios y con productos) para el exterior, con un ingreso promedio de mil 100 dólares mensuales. Lo cual implica que el ingreso de divisas a Uruguay en concepto de teletrabajo en el 2007 fue de 430 millones de dólares.
Por otra parte, agregó, en junio del 2009 -se organizó una tercera encuesta en línea y en ella participaron voluntariamente 2360 personas de todo el país. Los resultados arrojaron que existían 50 mil teletrabajadores independientes (con servicios y con productos) para el exterior con un ingreso promedio de 890 dólares mensuales. Santurio aclara que si bien no podemos asegurarlo, suponemos que el ingreso promedio disminuyó debido a la crisis internacional, ya que un porcentaje importante de los empleadores y clientes estaban en Norteamérica y Europa (donde más ha afectado la crisis).
Sin embargo –agrega- como el número de teletrabajadores subió a 50 mil, el ingreso de divisas a Uruguay por el concepto de teletrabajo estimado para el 2009 fue de 530 millones de dólares. De ser así, el Teletrabajo sería la tercera fuente de ingresos para Uruguay, luego de la industria Agropecuaria y el Turismo. Y se trata de una fuente de ingresos que no existía hace apenas ocho años atrás.
Un fenómeno social
Santurio sostiene que la gran mayoría de los teletrabajadores independientes que hay en Uruguay, son personas que teletrabajan solas desde sus casas. Y si les comienza a ir bien, lo primero que suelen hacer es incorporar a algún amigo o familiar. Eso significa que se está desarrollando toda una generación de nuevos emprendedores con visión global y visión digital. Por lo tanto, se trata principalmente de empresas unipersonales, familiares y pequeñas empresas. Aunque existen algunos casos de empresas medianas y grandes.
¿Y qué es lo que venden al exterior estos pequeños teletrabajadores?. Según Santurio, el 60% de los teletrabajadores independientes vende servicios digitales al exterior como: diseño gráfico, diseño web, programación, traducciones, correcciones, locuciones, música, caricaturas, dibujos, fotografía digital, retoque fotográfico, educación a distancia, asesoramiento contable, testing web, CAD, CAM, animaciones 3D, relatos a medida, edición de video, edición de audio, y más. El 40% restante vende productos como: artesanías en madera o cuero, antigüedades, vestimenta de cuero o lana, coleccionables, talabartería, almohadones terapéuticos, peluches, etc.
Los gobiernos necesitan darse cuenta de los cambios
Como se trata de un cambio de paradigma que ocurrió en muy pocos años, los gobiernos aún no han podido adaptarse a ese cambio. Los pocos gobiernos que han promulgado leyes de teletrabajo solo legislan el tele-empleo interno de servicios, omitiendo por completo las otras opciones.
Es verdad que tanto Argentina como Costa Rica ya tienen leyes sobre teletrabajo, pero las mismas solo legislan el tele-empleo interno con servicios, dejando todas las demás variantes indefinidas, afirma. Y en el caso de Costa Rica su plan de teletrabajo, por ahora, está enfocado solo en el tele-empleo interno con servicios de los empleados del Estado. De hecho hasta ahora, solo tienen 14 teletrabajadores en el Estado. Sin dudas es un éxito, pero aún está en una etapa experimental, agregó.
Santurio señala que al parecer los gobiernos latinoamericanos tienen tremendas dificultades para darse cuenta de los cambios, y de que ya se puede vender productos y servicios a todo el mundo desde la casa.
Para Santurio es importante que el teletrabajo lo tomen empresas privadas que estén muy relacionadas con Internet o que tengan una dinámica orientada a la innovación y capacitación digital permanente. Gran parte de lo que enseñamos el año pasado para teletrabajar ya no es válido para este año, hay que actualizarlo. Y los teletrabajadores deben estar dispuestos a capacitarse de forma continua, finalizó.
Roxana Roja, CIO Perú