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Columnas de opinión

Yo fui un CIO: ¿Dónde manda COO no manda CIO?

Por: Paul Bellack, CIO en diversas empresas de venta y servicios canadienses.

[26/03/2010] Actualmente la tecnología es tan omnipresente e indispensable para los negocios que se podría decir que las responsabilidades de casi cualquier ejecutivo de negocios abarcan los elementos esenciales de lo que hasta ahora fue el dominio exclusivo de los CIO. ¿Significa entonces que dentro de diez años, el gerente de operaciones habrá invadido todo el espacio del jefe de sistemas, al punto de ponerlo en peligro de extinción?

Según la mayor encuesta realizada entre gerentes de sistemas (CIO), el papel actual del CIO sigue evolucionando profundamente. Los CIO tienen una "nueva voz," y ahora dedican menos de la mitad de su tiempo a la administración convencional de TI. Los CIO de hoy participan en numerosas y muy diversas tareas de cara al negocio. La cuestión es si sus destrezas para la gestión de TI bastarán para garantizar la supervivencia del CIO en el futuro. 
Para explorar el mundo del CIO de hoy, IBM realizó entrevistas personales con unos 2.600 ejecutivos de todo el mundo que se encargan de los sistemas de información en sus respectivas empresas. Su conclusión fue que el CIO del siglo 21 tiene un pie firmemente asentado en el negocio y otro en las TI. Está mucho más involucrado en conducir la innovación de la mejor manera para el negocio, exprimiendo de las inversiones en TI hasta la última gota de valor que pueda obtener para la empresa y, por lo general, operando como un miembro más de la alta dirección en lo que se refiere a temas de colaboración y estrategia. 
El perfil de este nuevo CIO representa un cambio fundamental respecto al que conocimos hace diez o quince años, cuando el CIO se encargaba principalmente de administrar la tecnología de backoffice para que "no se cuelgue la red". Es así exactamente como yo describiría mi rol de CIO en las diversas empresas de venta y servicios del Canadá en que trabajé.
La amplia aceptación de las TI como fuente de valor agregado para el negocio, así como la popularización de los -ahora tan comunes- acuerdos de outsourcing, aceleraron la transición de los CIO hacia la arena del negocio. Otro factor clave fue la creciente masificación de los elementos de rutina del servicio de entrega de TI y soporte al negocio. Ahora tenemos estándares universales como el ITIL, CMMI y CoBIT para describir las prácticas más comunes de las TI para administración, y ubicuos ERP (planificador de recursos corporativos) como SAP para facilitar procesos de negocios estandarizados y optimizados. Gracias a estos factores, se podría decir que los elementos mecánicos de la gestión de tecnología ahora se parecen más a un conjunto de frases hechas que a un poema clásico. 
Cambio de piel
Otro factor importante de la transición del CIO son los datos demográficos. Para la nueva generación de administradores que comienzan a ingresar al terreno ejecutivo, la tecnología es como una segunda lengua materna. Es muy probable que  pasen más tiempo conectados a Internet o sus smartphones que el común de los mortales, de modo que les es totalmente ajena la idea de que la tecnología no esté completamente integrada a la actividad cotidiana del negocio.
Considerando que hace 25 años recibí mi primer nombramiento en una serie de puestos de liderazgo ejecutivo de TI, puedo afirmar que tengo experiencia de primera mano en lo que respecta a esta constante mutación del rol del CIO. En aquella época, el gerente de TI solo se ocupaba de que la tecnología funcionara sin costarle mucho a la empresa. Entre los hitos que marcan la lenta evolución de mi posición de CIO destacan la primera vez que fui invitado a una reunión de negocios, la ocasión en que logramos la primera innovación de negocios basada en tecnología o cuando me pidieron que presidiera una importante iniciativa de negocios que tenía poco que ver con las TI. Mirando hacia atrás, ahora me parecen logros casi insignificantes, pero a la larga derivaron en la configuración del CIO orientado al negocio.
El papel de un CIO orientado al negocio implica cambios en muchos aspectos del perfil ideal para este puesto. Ya no basta con ser el mejor profesional de tecnología, también se requieren aptitudes como la capacidad de negociación, la buena comunicación, la relación con los proveedores y el planeamiento estratégico. Es más, conforme avance la fusión del CIO con el negocio, los parámetros para medir su éxito se integrarán cada vez más en los parámetros generales del negocio.
Como consecuencia de este proceso, ¿cabe concluir que en algún momento desaparecerá por completo la figura del CIO? O, visto de otro modo: dado que cada vez más CIO asumen responsabilidades operativas propias del terreno de los COO o gerentes de operaciones, ¿terminarán estos dos puestos ejecutivos por convertirse en uno solo? Después de todo, la tarea de proveer servicios de TI esenciales para operar el negocio en el día a día encajaría mejor con el área de operaciones si la gestión de TI estuviera completamente integrada a ella.
Por experiencia puedo afirmar que si bien el COO podría asumir -en la gestión cotidiana- algunas funciones del CIO, hay responsabilidades ejecutivas de crucial importancia que escapan a la jurisdicción del COO o a su perfil típico.
En la empresa del futuro siempre hará falta un alto ejecutivo íntimamente involucrado con la estrategia de negocios para que se ocupe de desarrollar -y difundir- permanentemente una visión de arquitectura. El CIO seguirá teniendo que traducir el modelo operacional de la empresa en términos tecnológicos, y deberá ser el encargado de proponer estándares de tecnología para darle soporte a esa visión.
Dos caminos
Asimismo, ese líder tendrá que abogar principalmente por la innovación tecnológica y proveer una opinión objetiva y documentada de las -siempre cambiantes- disyuntivas tecnológicas que enfrente la empresa. Tales desafíos seguirán siendo cruciales para el negocio, y para enfrentarlos hará falta un enfoque corporativo único y un perfil de aptitudes que combine el negocio y la tecnología. Mi hipótesis es que el campo de acción de las generaciones venideras de CIO abarcará todos estos desafíos.
En esta visión del futuro, el puesto tradicional de CIO se divide en dos: uno, con predominio del rol operativo (como COO), y otro, con una función que privilegia la tecnología. Ambos roles serán esenciales para la prosperidad de una empresa, y la elección entre uno u otro dependerá de los talentos personales y las aspiraciones profesionales de cada uno.
Las TI han sido un componente del negocio desde hace más de 50 años. En este lapso, la gestión de TI no ha cesado de transformarse. Ciertamente, hoy más que nunca, el puesto de CIO es necesario, pero su papel en el futuro tendrá que evolucionar mucho más.
Paul Bellack, cio.com