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Álvaro Celis, gerente general, Multi Country Americas de Microsoft

Internet no es la nube

[13/04/2010] Quizás el obstáculo más grande que tengamos para adoptar la nube es que no la comprendemos en su totalidad. Internet no es la nube, aunque es un vehículo sin el cual sería imposible. Los servicios en web tampoco son la nube, aunque conforman uno de sus elementos. Y el utility computing tampoco es la nube, aunque es otro componente que es necesario para su funcionamiento.

Álvaro Celis, gerente general, Multi Country Americas de Microsoft, conversó con CIO Perú sobre lo que debemos entender por nube y sobre la forma en que ella va a cambiar nuestra forma de relacionarnos a nivel personal y profesional. Un adelanto: la nube va a tener un impacto mayor que la propia Internet.
Conceptos
Cuando la gente habla sobre el cloud computing probablemente se refiere a toda una gama de conceptos. De acuerdo a Celis, se puede encontrar personas que consideran que el cloud computing es algo así como un gran hosting de Internet. Otros consideran que la nube es una combinación de espacio en disco, de poder de procesamiento, de escala de almacenamiento y de disponibilidad de redes y banda ancha, pero ello en realidad es utility computing.
Otro grupo avanza un paso más y considera que el cloud es la utilización de todo lo anterior para montar un sistema operativo en web sobre el cual se pueden correr también aplicaciones web (como el CRM) para las diferentes necesidades de la empresa. Pero ello no es nube, es web services.
Entonces, ¿qué es la nube?
Cuando tomas estos dos conceptos y sobre ellos colocas aplicaciones inteligentes que tiene impacto en cinco niveles, entonces se forma una dinámica que define a la cloud computing. Estos cinco niveles son: 1. La creación de oportunidades y responsabilidades. 2. El sistema aprende de ti y te ayuda a tomar decisiones. 3. Redefine las relaciones personales y profesionales. 4. Genera innovación, y 5. Esta innovación luego también genera nuevos cambios en la nube, creándose un circulo virtuoso, sostiene Celis.
Si se analiza con cuidado las palabras de Celis se puede notar que la nube, en último término, más que encontrarse ligada a la tecnología usada en ella, se define por el tipo de cambios que provoca en las experiencias que tenemos en nuestras relaciones.
Y es a partir de esta definición que también se pueden identificar otros puntos de cambio en el escenario actual.
Para Celis se van a definir cuatro grandes grupos de dispositivos con los cuales vamos a vivir estos nuevos tipos de experiencias propiciadas por la nube. El primero de ellos son los dispositivos fijos. Éstos pueden tratarse de la clásica computadora de escritorio, pero también puede tratarse de un pizarrón inteligente o cualquier otro tipo de dispositivo inmóvil que posea inteligencia.
En contraposición, otro de los grandes grupos de dispositivos serán los móviles. Aquí se encuentran las laptops, las tablets, y artilugios similares que conocemos o se irán desarrollando con el tiempo.
El otro gran grupo es el compuesto por el teléfono, con todas las funcionalidades que se puedan encontrar en él. Y, finalmente, el cuarto grupo es el conformado por los dispositivos especializados como las consolas de juego, las consolas de video, de música, reproductores, lectores de publicaciones y demás, que con seguridad van a proliferar en el futuro.
Y si ya sabemos que la nube va a ser accesible a través de estos cuatro tipos de dispositivos, también podemos intuir que es lo que vamos a hacer en ella a través de ellos.
En primer lugar, dado que la nube se inició como una forma de mejorar la productividad de las personas, es natural pensar que uno de los cuatro usos principales va a ser el trabajo. Un segundo uso, que prácticamente viene de la mano del primero -y que es ampliamente reconocido- es la comunicación, la colaboración y la conexión entre las personas.
Estos dos usos en conjunto disparan un tercer uso: la creatividad. La nube nos servirá para capturar ideas y plasmar información, apalancándonos en la comunicación y la creatividad. Finalmente, el cuarto uso identificable para la nube será el entretenimiento.
Estos cuatro grupos de dispositivos y estos cuatro grupos de usos van a generar nuevas dinámicas que, de hecho, ya podemos apreciar en la actualidad.
Quizás la más evidente -y la que más se reseña como atractivo de la nube- es que la cloud computing ha redefinido el escenario de manera similar a como Internet lo hizo en su momento.
Si antes una compañía podía destacar por la escala de su infraestructura (grandes ERP, con enormes centros de datos), ahora la nube le ofrece a las empresas la posibilidad de equiparar a sus pares de mayor tamaño acudiendo a la nube. Con la infraestructura, los servicios y sobre todo las aplicaciones inteligentes que sobre ellos se monten, las empresas pequeñas podrán ofrecer el mismo nivel de servicios y contar con la misma capacidad de cómputo que una empresa grande, pero sin necesidad de realizar las mismas grandes inversiones.
Cuando te vas a la nube donde la mayor parte de la infraestructura se encuentran a nivel de utility computing, todas las barreras de acceso y entrada se rompen. Ahora se depende de quién es más hábil adoptando la tecnología y transformando su idea en acción, manifiesta Celis.
¿Aún no se encuentra convencido de la pertinencia de la nube? Quizás es un tema de costos, pero vale la pena aclarar que una de las principales ventajas de la nube es precisamente la reducción de costos. Si tiene un data center que ya no puede crecer más puede comenzar a virtualizarlo, y si ya lo tiene virtualizado puede pasarse a la nube.
Y si su data center aún no se encuentra a toda su capacidad, quizás la alternativa sea pasar solo una parte de los servicios a la nube. Los servicios de colaboración y comunicaciones son evidentemente más económicos en la nube y son los candidatos perfectos para pasar a cloud, mientras que al mismo tiempo puede dejar otras aplicaciones más críticas en sus servidores locales, si así se siente mejor. Las soluciones pueden ser mixtas, y no hay obligación de pasar todo a la nube en un solo intento. Todo depende de las necesidades del cliente.
Por su puesto, Celis saca a relucir las ventajas que otorga el que sea Microsoft el que se encargue de ese paso a la nube. El principal diferenciador de Microsoft es que le otorga al usuario la capacidad de decidir cómo se va a trasladar a la nube y cómo va a adoptar la nube. Uno puede tener una solución que puede correr al 100% en sus instalaciones, pero si lo desea puede correr una parte en una nube privada. Entonces puedes decidir cómo y cuándo y qué tipos de servicios puedes correr. Otros no te permiten hacer eso, enfatiza Celis.
También se debe tomar en cuenta que los servicios de cloud que ofrece Microsoft se encuentran prácticamente detrás de los productos que uno ya conoce por muchos años. Además, no solo se trata de Microsoft, sino de todo el ecosistema de socios que la firma internacional tiene a su lado. De hecho, Celis considera que serán los socios -y no Microsoft- los que mayor cantidad de traslados y operaciones en nube realicen en los próximos años.
Un ejemplo de lo que ya se encuentran haciendo es Windows Update. Quizás no lo notemos, pero el sistema de actualizaciones de Microsoft corre sobre una nube que atiende a mil millones de usuarios en todo el mundo, con lo cual Celis desea mostrar la fortaleza de la infraestructura y de los servicios de su empresa.
Pero lo primero es comprender cabalmente de lo que se está hablando. Como señala Celis a partir de su experiencia con clientes: El tema tiene un halo de misterio y no se sabe qué es mito y qué es realidad. Lo primero que te dicen es explíqueme de qué estamos hablando y luego hablamos de implementaciones, finaliza el ejecutivo.
Jose Antonio Trujillo, CIO Perú