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Reportajes y análisis

La virtualización y la reducción del consumo eléctrico

Cómo hacer que la compañía de electricidad pague la cuenta

[16/04/2010] Aunque fue el último grito de la moda en el 2006, los analistas afirman que, durante los últimos dos años, las tecnologías verdes han empezado a ir cuesta abajo, de la mano con la economía. 

Paralelamente, opina Ian Song, especialista de IDC en temas de tecnologías verdes y client-computing, los proyectos de virtualización y de computación en la nube han ganado prioridad porque reducen la necesidad de comprar nuevo hardware y permiten aprovechar mejor los equipos antiguos.
Además, las iniciativas de virtualización y cloud computing ayudan a reducir el consumo de energía y a ahorrar dinero. Es por eso que algunas empresas de servicios públicos han comenzado a ofrecer incentivos económicos a las compañías que emprendan proyectos orientados reducir el gasto de electricidad. Una iniciativa que las empresas de suministro eléctrico peruanas podrían evaluar.
Según un estudio de Beacon Consultants Network, realizado en el 2009, hay muchos proveedores de servicios públicos dispuestos a pagar desde seis dólares por computadora hasta el 100% del costo de los sistemas de gestión de energía. Incluso proyectos cuyo vínculo con el tema energético es muy tangencial pueden recibir un inesperado reembolso. 
En Estados Unidos, 55 empresas públicas ofrecen alguna forma de reembolso, específicamente por concepto de virtualización, informa VMware. La comisión de empresas públicas de California ha destinado un fondo de 3,1 mil millones de dólares para brindar apoyo a estos programas. Por ejemplo, PG&E propone un rango de incentivos para proyectos de TI que ahorren energía. Lo mismo hacen otras compañías proveedoras de electricidad californianas, como Sempra Energy de San Diego. El Departamento de energía de Estados Unidos también fomenta las conversiones de tecnologías verdes.
Las empresas de electricidad tienen buenas razones para ofrecer este tipo de incentivos a los departamentos corporativos de TI. Cada año, las TI generan 2% del dióxido de carbono global, una cuarta parte del cual proviene de los servidores y la refrigeración y 39% corresponde a PC y monitores, como dio a conocer un estudio de Gartner realizado en el 2007.
La gestión de energía puede ahorrarle hasta cuarenta mil dólares anuales a una organización con 2500 PC, reduciendo el consumo de electricidad a casi la mitad, precisa Gartner en otro informe.
Obtener estímulos económicos
Muchas empresas ya se están beneficiando de estos incentivos. A finales del 2008, NetApp obtuvo 1,4 millones de dólares en devoluciones fiscales luego de haber renovado su data center. El año pasado, el proveedor de hosting Fortune Data Centers obtuvo 900 mil dólares por una actualización de su data center que, según afirmaron, permitiría ahorrar cuatro millones de dólares al año en costos de electricidad. 
Gracias a métodos mucho más sencillos de administración de energía -como apagar todas las PC de escritorio por la noche-, Ford se ha ahorrado hasta 1,2 millones de dólares por año. Menos del 10% de las computadoras, en Estados Unidos, están configuradas para apagarse automáticamente durante la noche, un atributo que -según un estudio del Beacon Consultants Network- podría ahorrar hasta 50 dólares anuales por PC a las organizaciones.
Littler Mendelson, una firma de derecho laboral establecida en San Francisco, recibió un inesperado cheque por más de 10 mil dólares de parte de un programa de la Pacific Gas & Electric (PG&E) del que ni siquiera habían escuchado hablar, recuerda David Park, ingeniero de red de la citada empresa.
Park estaba apostando por la virtualización con miras a aligerar la presión de una sala de servidores que, pese a estar inmejorablemente situada -en un ambiente de un vigésimo piso con vista a North Beach-, no podía bajar la temperatura de los servidores.
"La gota que rebalsó el vaso fue el calor proveniente de algunos servidores blade que instalamos durante el invierno", explica Park. "No nos dimos cuenta en qué medida las ventanas ayudaban a disipar el calor hasta que llegó el verano: los vidrios se calentaban y los servidores se colgaban."
Hacia el 2008, la compañía ya había virtualizado alrededor del 10% de sus servidores, negándose tajantemente a comprar más hardware para la ya saturada sala de servidores y recurriendo a máquinas virtuales (VM) de VMware.
Aunque las VM siguieron creciendo lentamente, cuando ya estaban alcanzando cerca del 20% de los 400 servidores, hubo un repentino estancamiento. El retraso fue provocado por los administradores, comprensiblemente escépticos respecto a las nuevas tecnologías, y los encargados de servidores de unidades de negocios que consideraban que las VM "significaban que les estábamos quitando sus servidores para pasarlos a estos espacios compartidos donde tenían que luchar por conseguir recursos", señala Park.
Sin embargo, la elevada temperatura reinante en la sala de servidores terminó por convencerlos. "Cuando vieron que el departamento de TI tuvo que instalar ventiladores en las puertas de la sala de servidores para combatir el calor, se convencieron de que era hora de pasar al mundo virtual", señala Park.
Park se enteró del programa de PG&E a través de VMware, que había estado ayudando a coordinar incentivos a 55 empresas privadas desde el 2006, precisa Daniel Mudimbe, gerente de alianza para la región en VMware: Los clientes de VMware que cumplían los requisitos recibían en retorno un promedio de entre 10 y 18% del costo capital de sus proyectos
En la última etapa de la virtualización, Littler Mendelson consolidó 86 servidores en solo cuatro, redujo el consumo de energía de las TI de 169,506 kWh/año a 7884 kWh/año, y finalmente logró sacar los exhaustos ventiladores de la sala de servidores, incluso durante el verano. 
Todas las aplicaciones de la sede de San Francisco -salvo por algunas de alta tasa de I/O- están virtualizadas; es decir 95% del total. Lo más probable, agrega Park, es que el proceso termine ahí porque no vale la pena virtualizar en San Francisco los alrededor de 300 servidores desperdigados entre otras cincuenta oficinas.
El reembolso de 10.343 dólares de PG&E no es casi nada frente a los 100 mil dólares que costó el proyecto, pero ayudó a inclinar la balanza a su favor.
"A algunas personas les gusta saber que esa caja con lucecitas que se prenden y se apagan es su servidor, pero gracias al programa de PG&E tuvimos un argumento para combatir los temores de la gente", asegura Park. "Piensan que si una empresa pública tiene un programa de ese tipo, es porque es lo que corresponde hacer y al final terminan por aceptarlo. Ahora dudo mucho que alguno de ellos esté dispuesto a retornar a sus antiguas cajas con lucecitas".
Kevin Fogarty, CIO.com