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Reportajes y análisis

El auge del comercio electrónico

[30/08/2010] Quizás el título parezca exagerado, pero no lo es. ¿Qué otro adjetivo se puede utilizar para una actividad que ha estado creciendo a tasas de 30% en el país? El auge del comercio electrónico se debe en gran medida a que ya hemos superado varias de las trabas que impedían su crecimiento hace tan solo unos siete años.

Desde inicios del nuevo milenio, el escenario ha cambiado para mejor; y prueba de ello es que el Instituto Latinoamericano del Comercio Electrónico no solo ha escogido al Perú para realizar su más reciente reunión sino que escogió a algunos actores de la actividad comercial electrónica peruana para premiarlos por sus iniciativas. Marcos Puyrredon, presidente del ILCE, llegó a Lima para el evento y conversó con CIO Perú sobre este nuevo boom.
Barreras que caen
Hace menos de una década la situación del comercio electrónico no era de las mejores en el país. Los que vivieron aquella época -en realidad, no tan lejana- recordarán que entre los problemas fundamentales por los que atravesaba el comercio electrónico era la poca bancarización de la población peruana, los no siempre oportunos servicios logísticos para la entrega de los productos y la desconfianza natural de las personas a pagar a través de Internet. Además, por el lado del negocio, había que agregar los costos que implicaba implementar el canal virtual con todo lo que ellos significaba (sitio web, conexión, carrito de compra, medio de pago, etc.)
Puyrredón señala que esos obstáculos se han venido venciendo con el tiempo.
La fotografía que teníamos en el 2003 es totalmente distinta a la que tenemos finalizando el 2010. En primer lugar, porque primero se tiene todo un ecosistema que rodea el comercio electrónico que ha cambiado totalmente, para mejor. En el 2003 no había la cantidad de usuarios que tenemos hoy, no había el acceso que tenemos hoy, no había el ancho de banda que tenemos hoy, no tenias la posibilidad de las distintas convergencias de tecnología centradas en lo que es Internet, y principalmente no tenias la cantidad de oferta que ahora tenemos, señala el ejecutivo.
Puyrredón admite que todavía cobrar y pagar por Internet es caro, pero al menos es algo que ya se puede hacer. Los medios de pago son accesibles, hoy se cuenta con gateways de pago, monederos electrónicos, y otros sistemas. Por otro lado, la logística también esta funcionando, aún es costosa pero funciona; e Internet también funciona, lo que implica que en la actualidad no hay ningún tipo de problema para que un negocio pueda desarrollar en Internet su sitio, su catalogo, y su carrito de compras. En general, lo que costaban en el 2003 tener un negocio online ha bajado drásticamente, y ahora por aproximadamente 100 dólares al mes un empresa puede tenerlo todo incluido, desde la conexión a Internet, hasta el medio de pago, e incluso el hosting.
A pesar de ello subsiste un obstáculo que queda por vencer completamente: la desconfianza.
Es un tema cultural. La desconfianza se mantiene pero hay más experiencias positivas y hay un ciclo de maduración que están viendo los usuarios. Lo que esta originando un cambio radical es el boca a boca o word of mouth. Mas gente tiene experiencias positivas y al tenerla se atreve a hacer mas cosas. El desafío que hoy tenemos del lado de la oferta es el desarrollo de confianza, pero ya tenemos buenas prácticas para desarrollar confianza. Cuando un cliente te valora y dice que tu servicio es positivo, le genera confianza a la gente y compra, agrega Puyrredon.
Las nuevas características
De la misma forma en que ha cambiado el escenario en el que se desenvuelve el comercio electrónico también ha cambiado las características del mismo. Una de las revelaciones que trae Puyrredon es que el comercio electrónico se realiza mayoritariamente al interior de los propios países. Aproximadamente un 70%, en promedio, del comercio de América Latina se realiza entre los habitantes de un mismo país.
Eso trae implicancias. La primera es que, a diferencia de lo que pensábamos hace unos años, el e-commerce no se ha desarrollado como comercio exterior; el mundo no es nuestro mercado principal. Y ello está bien. Si el comercio electrónico se pensó en un inicio como la gran herramienta para igualar a empresas grandes y chicas, la realidad ha demostrado que una empresa pequeña va a tener los mismos problemas que tendría toda empresa pequeña que desea realizar exportaciones; el uso de un nuevo canal (Internet) no necesariamente le hace más fácil hacer negocios con el exterior.
El otro 30% está en comprar afuera o vender afuera pero cuando vendes afuera caes en los problemas clásicos del comercio exterior. Pero ello no es un problema solamente del canal, es un problema de las empresas. No cualquier Pyme o empresa puede hacer comercio exterior o esta preparada para hacerlo, y no por temas de logística solamente, agrega Puyrredon.
Ciertamente, con Internet se tiene un acceso potencial a los 1.850 millones de personas que usan la Red en todo el mundo. Pero, ¿se tiene la capacidad para atender una gran demanda? Lo mejor: servir a Lima primero y pensar en otras ciudades y países después.
En base a estos desarrollos es que se puede decir que en la actualidad el Perú ya cuenta con un comercio electrónico que bordea los 270 millones de dólares anuales, una cifra importante aunque módica si se la compara con los 29 mil millones de dólares que mueve la región latinoamericana en esta actividad.
Nuevos paradigmas
Además del hecho de que la mayor parte del comercio se realiza internamente, Puyrredón también señaló otras características novedosas del comercio electrónico.
En primer lugar, ya no solo se trata de vender productos tal y como los conocíamos hace unos cuantos años. En un inicio e-commerce era casi sinónimo de Amazon y, por tanto, de venta de libros, en la actualidad se puede encontrar modelos de monetización tan variados como el de la venta de productos virtuales en las comunidades de juego en Internet.
¿Quiere pasar al siguiente nivel en Travian, o comprar comida en Farmville? Bueno, necesita los puntos, y si no los tiene los puede comprar con dinero del mundo real. El obtener ganancias por vender este tipo de intangibles se ha convertido en toda una moderna tendencia en el comercio electrónico, y quizás el ejemplo local más conocido es el de Crazy Combi, uno de los premiados por el ILCE que se presentarán en el E-Commerce Day del martes 31.
Otro de los ganadores que será presentado en esa reunión es la Corporación Peruana de Abogados que hizo algo muy creativo: el divorcio por Internet. ¿Es comercio electrónico? Sí lo es, están vendiendo un servicio (la automatización de todo el papeleo necesario) a través de su sitio web. La noción rompe paradigmas e incluso atemoriza a algunos, pero es una buena idea de cómo transformar un proceso para el mundo virtual.
Y por su puesto, el otro nuevo paradigma son las redes sociales. Las empresas tienen que estar en ellas si desean seguir haciendo negocios.
Definitivamente, el comercio electrónico ha cambiado desde aquellos pocos prometedores días que siguieron al estallido de la burbuja de las empresas punto.com. Si antes se creía que Internet lo iba a ser todo, ahora sabemos que Internet y, por tanto, el comercio electrónico están adquiriendo una forma más madura en nuestros países. Sin exageraciones.
Jose Antonio Trujillo, CIO Perú