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Reportajes y análisis

Los trabajos más peligrosos en tecnología

[06/09/2010] En el mundo de la tecnología de la información, algunas profesiones son particularmente peligrosas. Ya sea que esté en riesgo de sufrir estrés psicológico o que ponga su vida misma en peligro, estos campos no son para los débiles de corazón. Algunas personas en estas funciones rebosan de adrenalina, otros se arriesgan únicamente a sufrir daño emocional, al ser empleados para ver contenidos perturbadores en Internet.

Las muertes en el lugar trabajo en los Estados Unidos han disminuido en los últimos años, junto con la tasa de empleo. En el mundo en desarrollo, sin embargo, algunos países tienen un largo camino por recorrer antes de que algunas condiciones de trabajo relacionadas con la tecnología puedan ser llamadas humanas.
1. Moderación de Contenidos de Internet
Piense en las cosas más repugnantes con las que ha tropezado en línea. Ahora imagine ver las cosas de las que están hechas las pesadillas -crímenes de odio, tortura, maltrato infantil- a todo color, de 9 a 5 todos los días. Esa es la labor de los moderadores de contenidos en Internet, a quienes se les paga para filtrar esa clase de material, de forma que no tenga que verlo aparecer repentinamente en una red social o en un sitio para compartir fotos. La demanda por el trabajo está en aumento, especialmente a medida que más servicios basados en web permiten a los usuarios publicar imágenes al instante desde sus dispositivos móviles.
Obviamente, este no es un trabajo para todos, afirma Stacey Springer, vicepresidente de operaciones en Caleris. La compañía de 55 empleados, establecida en West Des Moines, Iowa, explora hasta siete millones de imágenes todos los días para unos 80 clientes diferentes. Algunas personas pueden tomarlo como algo personal si tienen un hijo, y ven imágenes de niños que podrían remecerlos, o si ven crueldad animal.
Los auditores de contenidos de Caleris reciben asesoramiento gratuito, así como beneficios, incluyendo seguro de salud, pero algunas cicatrices psicológicas no se curan fácilmente.
2. Ensamblaje de electrónicos
Las redes de seguridad alrededor de los dormitorios de una fábrica de electrónicos en Shenzen, China, son un triste recordatorio de que diez empleados saltaron hacia la muerte desde ahí en enero. Un empleado de 25 años de edad, quien luego se suicidó, al parecer había sido golpeado en la planta de Hon Hai, tras perder un prototipo de iPhone 4 el año pasado.
Recuerde el frenesí, alboroto, y los cercos de seguridad alrededor de la cuadra durante el lanzamiento del más reciente smartphone de Apple, y podrá imaginar la presión de la fecha límite para la gente que los ensambla. Foxconn, que hace iPhones, iPads y otros aparatos electrónicos de Apple, Dell y HP, ha sido acusado de fomentar condiciones de "fábrica de explotación". Sin embargo, por compleja que pueda ser la cadena de eventos que llevó al suicidio, los grupos de derechos humanos han criticado a Foxconn y a otros fabricantes por crear un ambiente insoportable, de olla a presión, para los trabajadores, la mayoría jóvenes migrantes de las zonas rurales.
A la luz de los suicidios, la compañía ha aumentado los salarios, prometió pruebas psicológicas para los empleados, y trató de levantar la moral con discursos. Foxconn tiene previsto aumentar su fuerza laboral de más de 900 mil a 1,3 millones en el año que viene.
La presión psicológica no es la única condición dura reportada en fábricas de productos electrónicos, sin embargo. Organizaciones de trabajo y de derechos humanos también señalan que los trabajadores que prueban microchips y ensamblan LCD para Samsung fueron expuestos a radiación que les produjo cáncer.
3. La instalación de cables submarinos de Internet
Los cables que atraviesan los océanos mantienen a las personas conectadas en línea a través de los continentes. Contrariamente a la creencia popular, son conexiones físicas de este tipo -no los satélites en el espacio- las que proporcionan más del 99% de conexión a la Internet en el mundo. Alguien tiene que tender y fijar esos cables, cuando un terremoto submarino o un ancla errante corta el flujo de datos.
Cerca de 70 buques en todo el mundo tienen la tarea de la instalación de fibra óptica y sus reparaciones. Algunos están de guardia todo el día. Cada uno tiene una tripulación de unas 50 personas, entre los instaladores de cable y los controladores de los vehículos operados a distancia, que pasan semanas o meses en el mar.
Robots en lugar de buceadores humanos tienden y entierran los cables en el fondo del mar a una profundidad de 4.877 metros por debajo de la superficie del agua, pero se necesita la mano del hombre en la cubierta para transportar, reparar y soltar los cables pesados. A pesar de que se use guantes de goma, en el peor de los casos un cable funcionando con 10 mil voltios podría llegar a estar energizado. Y mirar directamente a los rayos láser de un cable cortado puede quemar las retinas en cuestión de segundos.
Al igual que con la pesca -quizás la más mortífera profesión- este trabajo conlleva el riesgo de sufrir accidentes en el mar. Los miembros de la tripulación también son propensos a resbalones, tropezones y caídas en las cubiertas mojadas.
Elaborar capas de salvavidas en los tubos refleja la naturaleza peligrosa del trabajo, señala John Davies, director general de Global Marine Systems, la mayor empresa que se encarga de los cables submarinos de Internet.
4. Escalada de torres de comunicaciones
Cerca de 11 mil personas instalan y fijan las torres de comunicaciones que mantienen a nuestros llamados móviles conectados. En el 2006, 18 de ellos murieron en sus labores. El jefe de la Administración de Seguridad y Salud en el año 2008 calificó a la escalada de torres de teléfonos celulares como el trabajo más peligroso en Estados Unidos.
"Está claro que fue el trabajo más peligroso si miramos a una industria de nicho", indica Craig Lekutis, presidente de el portal de noticias WirelessEstimator.com. La industria ha realizado mejoras, pero cualquier trabajo en alturas extremas implica el riesgo de una caída. Las muertes tienden a ocurrir cuando los trabajadores no utilizan el equipo de seguridad correcto, o cuando se desconectan por un momento. Cuando una persona está entre 10 a 600 metros en el aire, las tareas de rutina -como probar una antena- pueden ser mortales. Los accidentes pueden ocurrir incluso cuando el empleado toma precauciones; una torre puede debilitarse en su base y caer, por ejemplo, o una cuerda se puede romper de un arnés de seguridad.
En medio de un auge de la construcción para dar paso a redes 3G y 4G inalámbricas, Lekutis estima que un cuarto de millón de torres de comunicaciones -y subiendo- pudieran requerir instalaciones o reparaciones.
5. Reciclaje no regulado de basura electrónica
Cuando se envía un equipo antiguo o un monitor CRT para su reciclaje, lo más probable es que irá a parar a un depósito de chatarra a mitad de camino en todo el mundo, en lugar de ser desmantelado de manera segura cerca. El hardware usado del mundo industrializado a menudo viaja miles de kilómetros a zonas en desarrollo de Asia y África.
La gente -con la esperanza de ganar un dólar al día- recoge y destruye máquinas con herramientas rudimentarias para extraerles el oro, plata y otros metales preciosos de los circuitos. Pero pueden entrar en contacto peligroso con plomo, cadmio, berilio, mercurio y retardantes de llama bromados. Algunos están expuestos a más daños químicos al empapar las placas de circuito en ácido, o al quemar PVC del cableado para recuperar el cobre.
"Ese tiene que ser uno de los trabajos más peligrosos, especialmente por los productos que se manejan", indica Sheila Davis, jefe de la organización sin fines de lucro Silicon Valley Toxics Coalition. "Vemos niños en la India romper estos monitores con sandalias y sin equipo de protección, y la exposición al plomo puede causar importantes enfermedades neurológicas y problemas de aprendizaje", agrega.
Además, los reclusos en prisiones de EE.UU. están expuestos a las mismas sustancias tóxicas en operaciones de reciclaje de desechos electrónicos, por ganar desde un centavo a 1,25 dólares la hora.
Para evitar que sus equipos sean reciclados en malas condiciones de trabajo, revenda o done el equipo a alguien que lo mantenga en uso, y asegúrese de que los recicladores están certificados con algún programa de reciclado.
6. Extracción de Minerales de Conflicto
El este del Congo es rico en los ingredientes clave que mantienen la electrónica de relojería. El área posee tantalio para su uso en condensadores, estaño para soldadura de circuitos, tungsteno para hacer vibrar los teléfonos celulares, y oro para la conexión de componentes. A pesar de una riqueza natural así, decenas de miles (o, según algunas estimaciones, cientos de miles) de personas trabajan en condiciones terribles para extraer los materiales.
"Potencialmente, todos y cada uno de nuestros teléfonos celulares, computadoras portátiles y PC contienen alguno de estos minerales conflictivos", señala Sasha Lezhnev, un investigador de derechos humanos del grupo Global Witness. "Es análogo a los diamantes de sangre. Usted tiene un montón de gente cavando en arroyos con las manos. Algunos están tallando una montaña literalmente. Cuando salí a las minas, conocí a muchos niños de tan solo 11 años de edad. Había militares comandantes con AK-47 extrayendo dinero de todos los mineros".
Los grupos armados congoleños ganan alrededor de 180 millones de dólares cada año en este comercio, mientras que la mayoría de la población vive en la pobreza. Los contrabandistas llevan mil millones de dólares en materiales fuera del país cada año, de acuerdo con el gobierno congoleño.
Ninguna compañía de tecnología ha sido capaz de auditar y certificar que todos sus productos estén "libres de conflicto", pero algunos -como Intel y Motorola- están dando pasos en esa dirección.
7. Obras de infraestructura en zonas de guerra
Un trabajo peligroso en tiempos de paz es una cosa, pero trate de concentrarse en una tarea cuando uno es blanco potencial de un francotirador o una bomba. Ya sea que se trate de la construcción de infraestructuras de comunicaciones para operaciones militares o civiles, personal militar y contratistas privados en las zonas de conflicto de Irak y Afganistán arriesgan sus vidas de manera regular.
No está claro exactamente cuántas personas dedicadas al trabajo de TI han perdido la vida, entre las 4735 muertes militares de la Coalición en Irak desde el 2003, y los 2026 muertos en la Operación Libertad Duradera desde el 2001 hasta ahora, según los cálculos del sitio web independiente iCasualties.
Según un recuento realizado en septiembre del 2009, al menos tres ingenieros de telecomunicaciones se encuentran entre los 533 contratistas privados extranjeros que han muerto en Irak desde el comienzo del conflicto. Asimismo, dos ingenieros de telecomunicaciones se encuentran entre los 146 contratistas privados extranjeros que han perecido en Afganistán.
Elsa Wenzel, PC World (EE.UU.)