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Conversando con...

Juan Carlos Ramírez, channel sales manager para América Latina de Emerson Network Power

Los riesgos de la eficiencia

[04/10/2010] No siempre seguir las mejores prácticas es la mejor alternativa. Éstas han sido generadas en base a la experiencia que las organizaciones han ganado en entornos muy diferentes al local, y quizás lo que funcione en Europa o Estados Unidos no sea conveniente en Perú. Seguir mejores prácticas, entonces, supone también tener en cuenta que éstas no pongan en riesgo la continuidad del negocio.

Precisamente, sobre esos temas es que conversamos con Juan Carlos Ramírez, channel sales manager para América Latina de Emerson Network Power, en una reciente visita que realizó al país. Ramírez realizó una presentación con un título bastante llamativo, Eficiencia sin riesgo, y en ella explicó lo que los conceptos riesgo, eficiencia y mejores prácticas implican para el centro de datos.
La búsqueda de la eficiencia
Ramírez señala que los años de crisis económica han empujado a todas las organizaciones a buscar la reducción de costos. Y al interior de las organizaciones los departamentos de TI se han visto en la necesidad de buscar nuevos caminos para recortar sus propios costos. Uno de esos caminos es la búsqueda de la eficiencia en las operaciones, vale decir, producir más con los mismos recursos, o -como seguramente a muchos se ha pedido- producir más con incluso menos recursos.
Esa búsqueda de la eficiencia ha llevado a muchos gerentes de TI a incorporar mejores prácticas en sus operaciones diarias y a pensar que con ellas el tema del ahorro de costos se ha solucionado. Sin embargo, ese no siempre es el caso.
Los gerentes de TI tienen que tomar medidas para ser más eficientes y reducir los costos, pero deben tener mucho cuidado con lo que están haciendo porque es posible que en el momento en el que tomen alguna medida o alguna práctica que afecte la disponibilidad del sistema o comprometa que el sistema se caiga, todo el ahorro logrado se pierda, sostiene Ramírez.
Tomando en cuenta que en ciertas industrias -como la banca, por ejemplo- una caída implica pérdidas de miles de dólares, es necesario primero analizar si las medidas que se toman para ahorrar dinero pueden, a la larga, significar un peligro para la disponibilidad del sistema.
¿Existen prácticas de este tipo? Definitivamente, nos señaló con seguridad el entrevistado.
Por ejemplo, un gerente de TI puede decidir trabajar en by pass con sus UPS. La práctica es válida y además le puede reportar una mejora en la eficiencia de tres a cuatro puntos porcentuales, dependiendo del tamaño del sistema y del precio del kilovatio/hora. En un centro de cómputo de 2Kw. si uno se ahorra dos puntos porcentuales ello representa ahorros de cinco mil y seis mil dólares por año. Pero trabajar en by pass significa que toda perturbación que se tengas en la entrada de los UPS va a estar en su salida.
Nosotros hemos identificado que esa práctica a pesar de que te va a ahorrar cierto dinero no es viable en América Latina, es un concepto de viene de Europa porque ahí la energía es costosa pero confiable y limpia. Debido a eso trabajar en by pass tiene sentido ahí. Sin embargo, hacer esto en América Latina es hacer peligrar la disponibilidad del sistema, porque esas perturbaciones que están a la entrada del UPS van a pasar a la salida y pueden quemar las fuentes de poder, sostiene Ramírez.
Áreas de enfoque
Vistas desde la perspectiva de América Latina las mejores prácticas deben ser analizadas antes de ser implementadas. Particularmente en el caso de Emerson, Ramírez señala que la empresa ha establecido cuatro áreas de oportunidades que consideran las áreas en las que los gerentes de TI deben concentrarse: Economization, donde se analiza cómo economizar en aire o energía a partir de la aplicación de UPS; High Density, o Alta Densidad; Flex Capacity; e Infrastructure Managemente, que cubre como un paraguas a las demás áreas.
En el área de High Density, por ejemplo, Ramírez sostiene que ya se está convirtiendo en una especie de estándar de la industria el aplicar la Alta Densidad a la energía y el calor. Esto se logra haciendo algo tan sencillo como agrupar en un menor espacio (con las modificaciones que sean necesarias) los racks de un centro de datos. Los ahorros entre tener un sitio de una determinada área y un sitio que es la cuarta parte del primero pueden ser del 50%, lo que se traduce en algunos millones de dólares para centros de datos grandes.
Por otro lado, en el de la Flex Capacity, existen prácticas tan sencillas como la de tener, por ejemplo, un motor de velocidad variable en el ventilador de un condensador de aire acondicionado. De esta manera, las revoluciones del motor disminuirán o aumentarán de acuerdo a las necesidades exactas de enfriamiento que requiera la sala, y no siempre estarán trabajando a plena capacidad. Ello, como es de imaginar, representa un ahorro de energía y de dinero. La capacidad flexible es el concepto detrás de este tipo de ahorro.
Y así se pueden proporcionar otros ejemplos de lo que se puede hacer en un centro de datos para mejorar la eficiencia sin poner en riesgo la continuidad del sistema. Entonces la próxima vez que se implemente una de estas prácticas será necesario preguntarse si en realidad es la más conveniente.
Jose Antonio Trujillo, CIO Perú