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Reportajes y análisis

El equilibrio Vida-Trabajo en Perú

[16/11/2010] Hace poco tiempo publicamos un artículo llamado Mejorar el Equilibrio Trabajo-Vida en el que básicamente se mostraba cómo algunos CIO habían logrado un balance entre su vida profesional y su vida privada. El artículo no solo fue bien recibido por los lectores de CIO Perú, sino que nos pidieron que realizáramos una nota similar pero indagando entre los CIO locales.

Eso fue lo que hicimos. Contactamos con algunos de los CIO y ejecutivos de la industria más reconocidos de la comunidad y les preguntamos cómo es que equilibran su vida privada con la -muchas veces- agobiante carga laboral. Lo que descubrimos es que no hay mucho de nuevo; simplemente es cuestión de disciplinarse y programar lo que uno desea hacer durante el día.
¿Desea trabajar durante todo el día? Seguramente no. Entonces programe a qué hora culminar su jornada para dedicarle el tiempo reservado a su familia y a sus actividades preferidas. Eso no se puede hacer, dirán algunos, y probablemente con buenas razones, porque sienten que se encuentran atrapados por una carga laboral demasiado grande. Pero no se preocupe, le vamos a contar lo que estos ejecutivos -que tienen también una buena carga laboral- hacen para darse un tiempo, luego decidirá si también quiere disfrutar como ellos de más tiempo para su familia y para usted mismo.
Trabajo de gerente
Ciertamente, ser el jefe tiene sus ventajas, pero también sus responsabilidades. El tener un cargo de responsabilidad puede implicar una carga laboral más fuerte, pues no solo se tiene que encargar de su trabajo sino supervisar el de los demás. Un ejecutivo puede tener a varias personas reportándole directamente y esto implica que tiene que coordinar el trabajo de sus colaboradores y guiarlos.
Como señala Álvaro Merino-Reyna, gerente general de Cisco Perú: personalmente soy de la idea de que cuando una compañía nombra gerente a un profesional, automáticamente esa persona tiene una nueva responsabilidad que es guiar y dirigir a la gente que tiene a su cargo. Y creo que hace que la vida de uno como profesional sea mas demandante.
Efectivamente, las nuevas responsabilidades de una persona que asume una gerencia se pueden considerar como más trabajo, pero ello no implica que todo profesional, sea cual fuera su responsabilidad en la organización, no deba saber administrar el tiempo.
Todas las personas, independientemente de su rol, tienen que saber administrar su tiempo y balancear su vida personal con su vida profesional. Hace unos años era muy apreciado el que trabajaba 14 horas, y daba vergüenza irse antes de que se fueran los demás. Había una presión cultural muy grande por la cantidad de horas que uno se quedaba en la oficina sin importar la calidad del trabajo que se daba en esas horas. Hoy es diferente, la gerencia moderna trata que sus trabajadores tengan una buena vida personal, y trabajen una jornada productiva en el tiempo que tienen asignado y que tengan otro tipo de actividades, sostiene Ricardo Bustamante, gerente de la División de Sistemas y Organización del BCP.
Pero, ¿cómo lograrlo? Básicamente de lo conversado con ellos podemos decir que la palabra mágica es planeamiento. Uno debe organizar su tiempo, planearlo y atenerse rigurosamente -en la medida de lo posible, claro- al plan trazado, porque de ello depende que efectivamente al final del día se tenga tiempo para otras actividades.
Y ejemplos de qué hacer hay muchos, y podemos comenzar por algo que parece tan trivial como las invitaciones a eventos.
Tito Otero, gerente de Informática y Procesos de Ferreyros, señala por ejemplo -atención proveedores- que si le invitan a un evento durante la noche prefiere no asistir.
Yo recibo cantidad de invitaciones para eventos, y salvo que sea algo muy especial -o que alguien me lo pida especialmente- trato de evitarlos, porque ese evento al que voy le está quitando tiempo a mi familia. Si el evento es en horas de oficina podría ir, o pido que la misma presentación que han hecho en el evento me la traigan a la oficina, sostiene el ejecutivo.
En horas de oficina
Esa misma disciplina se debe mantener también en horas de oficina. De hecho, gracias a que las empresas ya están abandonando la idea de que más trabaja el que más horas se queda en ella, se pueden ver casos como el de Ricardo Bustamante que le dedica un tiempo a realizar su entrenamiento deportivo dentro del horario que otros considerarían estrictamente de trabajo.
A mi me gustan los deportes y entreno tres veces a la semana al medio día, entonces eso está puesto en mi agenda como una reunión más. Si uno le da el tratamiento a sus actividades personales con la misma importancia que tiene una reunión de trabajo, empieza a gestionar mejor su tiempo, señala el CIO.
Por su puesto, hay flexibilidad en estas actividades. Quizás una reunión importante impida que Bustamante entrene al medio día; entonces cambia la hora del entrenamiento para la tarde o la mañana.
¡Imposible!, dirán algunos, o quizás varios. No lo es, y de hecho esta flexibilidad en los horarios de Bustamante le ha permitido realizar una proeza que se había puesto como meta deportiva: cruzar el Canal de la Mancha a nado. Las sesiones de entrenamiento en natación le permitieron realizar su proeza a mediados de año y -téngalo por seguro- los sistemas del BCP no han sufrido por que su CIO dedique parte de su tiempo a este tipo de actividades.
Ciertamente, no todas las organizaciones tienen este tipo de flexibilidad, pero hay que tomar en cuenta que son precisamente las más competitivas y de mayor rendimiento las que ofrecen estas ventajas a sus trabajadores.
Otra de esas empresas es la que maneja Merino-Reyna.
Cisco tiene una política mobile, es decir, la gente no tiene que trabajar en la oficina todos los días. En general, todo el grupo de gente que tengo localmente no tienen una oficina o puesto fijo, aunque yo por mi posición vengo a la oficina todos los días y trato de llegar temprano e irme al final del día, sostiene el ejecutivo.
Un día en la vida
El caso de Merino-Reyna puede servir de un ejemplo interesante para lograr un buen equilibrio. Veamos un día típico suyo.
En ocasiones tiene una conferencia temprano con alguien de fuera y la toma desde su casa y va a la oficina luego de terminar su reunión virtual. Eso es conveniente para él pues no se topa con el tráfico de la hora punta. En la oficina arregla sus pendientes y generalmente parte a las 6:30 sin la computadora para hacer lo que él desee: deportes, pasar tiempo con su familia, ir al cine. Otros días parte de la oficina a las 5:30 de la tarde y se lleva un poco de trabajo a casa. En este caso tampoco se topa con la hora punta, llega a su casa se sienta en su escritorio y trabaja un rato más.
Creo que lo importante es que no se convierta para uno una tortura comenzar el día temprano o acabar más tarde. Hay días que hago deporte y termino a las 8 u 8:30 y mi día comienza a las 9:30 o un cuarto para las 10. No pienso que le robé media hora de trabajo a la oficina, sino que lo voy a trabajar al final del día. Entonces creo que en compañías como ésta donde la gente trabaja por objetivos, no por horas, si uno le roba media hora al trabajo al final del día uno lo termina recuperando, señala.
Bustamante tiene un ritmo similar.
Mi día laboral comienza a las 8:30. Me levanto 6:30 tomo desayuno, hojeo el periódico y las 8:15 voy a la oficina (vivo cerca), atiendo los correos más importantes que llegan y arranco mi día de reuniones. Mi agenda parecen los cursos de una universidad, unos tras otros. Hago un paro al medio día y continúo generalmente hasta las 7 de la noche. Los fines de semana lo dedico a la familia y el deporte, relata.
Otero hace algo similar.
Me levanto a las 6 de la mañana, a las 7:30 estoy en la oficina y de ahí no paro hasta las 6 de la tarde. Generalmente atiendo temas de desarrollo de sistemas, de procesos, atención a las subsidiarias en Perú y Centro America. Llego a la casa a las 7 de la noche, me pongo a escuchar música, veo una película, y estoy con la familia, afirma.
En ocasiones llevan trabajo a casa, pero la mayoría de las veces prefieren no hacerlo.
Con seguridad muchos se preguntarán cómo es que pueden irse tranquilos a sus casas. ¿Acaso no tienen tanto trabajo como yo? La respuesta es no. Ellos no tienen tanto trabajo como aquellos que se pueden haber hecho esta pregunta porque o lo delegan o lo discuten con su jefe.
Creo que uno tienen que ser suficientemente conciente de la cantidad de trabajo que puede asumir, y si es que uno comienza a sentirse desbordado tiene la responsabilidad de hablar con su jefe y decirle tomare este trabajo pero esta no es una situación que se puede mantener indefinidamente, o nos organizamos de otra manera o algo pasa, refiere Bustamante.
O también reconocen que simplemente no se puede hacer todo.
Siempre hay momentos tensos. Hay alguna licitación en donde hay que presentar los papeles un determinado día, o hay que presentar un trabajo y está contra el reloj. Finalmente, creo que siempre hay un nivel de tensión pero creo que lo importante es tomar la decisión de decir le voy a dedicar al trabajo todo el esfuerzo que tengo, voy a hacer las cosas lo mejor que puedo pero siempre van a haber pendientes, cosas que se atrasan y voy a tomar esto de la manera más tranquila posible, sostiene Merino-Reyna.
No son cosas imposibles de hacer. Estas tres personas lo hacen de manera diaria y les han ayudado a llegar al lugar en donde se encuentran. Ciertamente, ayuda el que la organización en la que laboran tenga una visión moderna de cómo deben trabajar sus colaboradores, pero incluso en aquellas en las que no lo hacen es posible mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.
Como señala Otero, al final uno no debe o estar preocupado por lo que pasó ni por lo que va a pasar, siempre hay que trabajar con planes para ordenarnos porque la preocupaciones son las que nos causan el estrés.
Jose Antonio Trujillo, CIO Perú