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Columnas de opinión

¿Es fácil de espiar cuando navega por Internet?

Por: Samuel Hourdin, director de la División en Latinoamérica de eBanking, Gemalto

[21/12/2010] Nuestra privacidad en Internet es un tema que aún no nos planteamos con la importancia que requiere. Detrás del impresionante intercambio virtual entre cientos de millones de personas, se esconde un negocio multimillonario: mientras más datos se compartan, los anunciantes sabrán con asombrosa exactitud qué productos ofrecer y a quiénes.

Hoy, es posible obtener una huella digital cibernética. ¿Suena como ciencia ficción? Seguramente, pero ya es una realidad. La noticia del 28 de noviembre sobre la divulgación en Wikileaks de 250 mil cables clasificados de las embajadas de Estados Unidos en diferentes partes del mundo, podría abrir el debate en la mesa de los gobiernos sobre la regulación de Internet. El escándalo mediático causado por la mayor filtración de documentos secretos de la historia en Internet, se vería superado si este hecho fuese utilizado por el gobierno de EE.UU. para justificar el espionaje online de los ciudadanos.
Según afirma The New York Times, la administración Obama está trabajando en una propuesta de ley que obligaría a todos los prestadores de servicios de comunicaciones online a introducir medidas en su software que permitan al gobierno estadounidense espiar las comunicaciones que se producen entre dos usuarios, incluso aquellas que estén encriptadas.
¿Pero qué ocurre con los ciudadanos, víctimas silenciosas del oscuro negocio que hay detrás de saber quiénes somos y qué buscamos? El estudio realizado por la empresa de seguridad Sophos, devela algunas actitudes alarmantes de los individuos hacia el ciberespionaje internacional: el 63% de los 1077 usuarios encuestados creen que es aceptable para sus países espiar a otras naciones mediante el hacking o a través de la instalación de malware.
Nuestro ADN en la red se compone no solo de información personal que entregamos en sitios web, sino de algo aún más sencillo: la información que arroja nuestro navegador. Pueden clasificarnos por país y región, por la versión que utilizamos, los plugins, las fuentes instaladas, la resolución de pantalla, los sitios que visitamos, la información en formularios, etc. Sin necesidad de la dirección de IP o de las cookies, estos datos se pueden combinar para generar una huella digital casi única dentro de la web sin que nosotros intervengamos.
El espionaje en la web está al alcance de todos. No por una falla de seguridad, sino porque el lenguaje de la web -JavaScript- incorporado en todos los navegadores modernos, es accesible para cualquiera con una herramienta sofisticada para extraer la información de cómo interactúa nuestro navegador.
Gracias a estas identificaciones, empresas y agencias de publicidad online pueden recolectar los datos necesarios para catalogar a su potencial audiencia y vender su stock de manera segmentada. Aún más impresionante es que se establecen redes entre muchos sitios para compartir información; o que redes sociales, como su Facebook por ejemplo, extraen el directorio de su Messenger para enviar invitaciones a su perfil, sin que lo sepas.
¿Qué podemos hacer si queremos impedir ser espiados y mantener nuestros asuntos en privado? Hay algunos consejos que puede seguir:
*Se deben vaciar las cookies, mediante programas como Ccleaner, y eliminar frecuentemente todo el historial de navegación desde tu navegador.
*Utilizar un navegador que permita algún tipo de modo privado. En distintas pruebas, Firefox y Google Chrome han resultado ser los más seguros.
*Verificar las direcciones del navegador antes de introducir contraseñas.
*Desactivar JavaScript para las páginas en las que no se confíe.
*Eliminar software espía corriendo un programa como SpyBot Search & Destroy.
*La solución más avanzada, sería encontrar un proxy que permita ocultar la dirección IP y utilizar un software de cifrado útil como Tor para proteger el anonimato en la red
El espionaje de nuestra información sirve también para cometer fraude en el momento en que usamos nuestra banca online, o al pagar en los sitios de compra por Internet. En este caso, se necesita de tecnología adicional de seguridad digital, como dispositivos token que le permiten autenticarse, verificar al banco o al comercio en línea, firmar nuestras transacciones, o incluso un token USB con un navegador incluido para una seguridad máxima. 
Aplicando estas medidas, ¿ya podemos navegar tranquilos y anónimos? La respuesta es no.
Nuestra privacidad y anonimato se ven coartados por las propias bases de la web. Es la paradoja cibernética aceptar que seremos observados, pero sin quedarnos de brazos cruzados. ¿Hasta qué punto quieres ser espiado? Algunos decidirán la postura más extrema -no navegar; otros, desactivar absolutamente todo tipo de interacción antes de navegar; y habrá quienes busquen soluciones intermedias. Cada uno escoge su remedio.
¿Y ustedes qué tan rastreables son?
CIO, Perú