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Columnas de opinión

Lo que su data center casero necesita: Mi propuesta para una nueva oferta de almacenamiento

Por: Bernard Golden, CEO de la firma de consultoría HyperStratus.

[05/01/2009] Durante los feriados de fin de año conseguí un drive externo Fantom External de 1TB por solo 89 dólares! Luego de instalarlo -reemplazando un drive externo de 160Gb y, al mismo tiempo, confirmando aquel axioma de que una mayor capacidad engendra mayores necesidades, comencé a reflexionar en torno al papel del almacenamiento en el hogar.

Es bien sabido que los hogares de hoy en día suelen albergar gran cantidad de potencia computacional que, generalmente, acarrea una importante demanda de almacenamiento y toda un una serie de consideraciones ligadas a la gestión de ese almacenamiento. Con el progreso de los dispositivos digitales, como cámaras y PMP, un importante porcentaje de la información personal ha terminado desperdigada en diferentes máquinas. De hecho, no sería muy descabellado afirmar que actualmente muchas casas son una especie de mini data centers y, como tales, están expuestas al mismo tipo de problemas que los centros de data corporativos aunque, obviamente, en volúmenes mucho menores. Sin embargo, esta diferencia se equilibra con el hecho de que buena parte de esa data tiene un valor mucho más afectivo para los propietarios. Si bien, en términos profesionales, las políticas de seguridad de su empresa pueden ser de gran interés para usted; ciertamente, en términos personales, no es menos prioritario tener a buen recaudo la huella digitalizada de la planta del pie de un hijo recién nacido.
Esta realidad constituye todo un dilema en cuanto a nuestros hábitos de almacenamiento. Por supuesto, cada máquina viene con su propio disco que, muy probablemente, tendrá desde ya alta capacidad. Los aparatos de hoy suelen salir de fábrica con un promedio de 300 a 500GB de almacenamiento en disco. De todas maneras, tampoco es muy recomendable que cada aparato de la casa tenga altas prestaciones de almacenamiento (nosotros tenemos seis o siete distribuidas en diferentes habitaciones, aunque no estoy muy seguro de esto porque siempre hay máquinas entrando y saliendo mi casa). Personalmente, prefiero no guardar información importante en el disco por defecto que propone Windows, porque ya aprendí la lección de que cuando hay que reinstalar y reformatear la máquina (una tarea aparentemente inevitable), la data puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.
Ciertamente, una manera de evitar este riesgo es colocar la data en una partición diferente del disco interno, pero esto implica también tener un drive secreto en la máquina. Y, considerando la tolerancia de espacio que ofrecen muchas máquinas actualmente, si algo le pasa al disco, lo más probable es que nunca encontremos esa información. En realidad, no me gusta usar drives internos debido a cuestiones de potencia de data. Sin embargo, incluso si a uno no le preocupa tener que convivir con los drives internos, de todas maneras habrá que resolver el asunto de cómo lidiar con la data importante desperdigada en diferentes máquinas y los consecuentes problemas para tenerla a la mano y actualizarla. Hmmm. Esto me recuerda lo que suele ocurrir con el almacenamiento directamente instalado en el data center, así que sospecho que mi analogía del data center casero no es tan descabellada como podría parecer.
Esta reflexión nos lleva a la siguiente alternativa: un disco externo. Definitivamente, esta opción elimina cualquier problema ligado al hecho de tener data en un disco al interior de la máquina. Solo que el disco externo, también está enganchado a una sola máquina. Si bien es posible compartir carpetas entre los discos de una red -de manera que otras máquinas puedan usar el disco externo como almacenamiento extra-, en general, he comprobado que el networking de Microsoft es desesperantemente inconsistente. Aunque uno siga el procedimiento sugerido, las carpetas remotas aparecen y desaparecen de una manera que bien se podría calificar de aleatoria, con lo que esta solución no resulta muy confiable. Es más, si desea usar esta alternativa de almacenamiento externo para el backup de sus máquinas, tiene que implementar usted mismo los procesos de backup. Algunos drives externos incluyen software de backup y un mecanismo fácil de administrar, pero su precio es sumamente alto comparado al de los drives externos comunes corrientes, una diferencia de costo que -en mi opinión- se podría eliminar incluyendo un producto de backup más sencillo junto con un drive externo. 
Así, tenemos el siguiente escenario: varias máquinas, islas de información, nada de backup. El problema del backup se puede resolver con alguno de los servicios de backup en línea, como Mozy u otros de su tipo. El problema de aplicar esta solución radica en que hay que pagar una suma mensual por máquina para tener acceso a las ofertas de backup. Haciendo números: a solo cinco dólares al mes para seis o siete aparatos, el total anual ya es considerable. Pero además, hay que tratar de llevar un adecuado control de cada una de las cuentas de backup, sin mencionar el hecho de recordar -o anotar- qué datos tenemos en cuál de las diferentes cuentas. Lo que empezó como un problema N termina convirtiéndose en un problema N al cuadrado. No muy recomendable.
La respuesta para su data center casero es obvia: lo que usted necesita es un solo dispositivo de almacenamiento que pueda correr en cada una de las máquinas, ya sea Windows, Mac, o Linux. En pocas palabras, un NAS. Y se acabaron los problemas de islotes de almacenamiento y de plataformas no compatibles. ¿Pero qué usar para el NAS de su data center casero?
En realidad, puede hacerlo usted mismo. El mercado ofrece una gran variedad de ofertas open source basadas en Linux. Pero esto implica convertirse en un administrador de sistema Linux, que probablemente no es lo que usted anda buscando. Usted desea algo simple.
Los grandes distribuidores comercializan dispositivos NAS pero, por lo general, con nombres distintos. HP, por ejemplo, acaba de anunciar el MediaSmart Server, un producto que suministra almacenamiento centralizado y que se ocupa de otro aspecto del data center casero: cómo compartir data entre computadoras y aparatos de otro género (como la televisión). Sin embargo, este producto está basado en Windows, es decir, no solo tendríamos otra máquina Windows que administrar, sino que además le estaríamos confiando toda nuestra información importante. No estoy seguro de que sea el camino más seguro.
Por su parte, Buffalo, Netgear y otros ofrecen dispositivos NAS basados en Linux que nos evitan las enojosas tareas de administración de sistema que suelen requerir las soluciones hágalo usted mismo de Linux. Con esto resolvemos el problema de la estabilidad. Pero nos quedan todavía otros dos: (1) ya tenemos almacenamiento centralizado, pero este sigue alojado en el data center casero, o sea que no tenemos protección en caso de desastres; y (2) los mecanismos de NAS caseros son bastante más caros que los de almacenamiento externo promedio. Francamente, el motivo de tan elevado precio es un misterio: al fin y al cabo, los routers inalámbricos también son dispositivos específicos para Linux y, sin embargo, son sumamente baratos. ¿Por qué, el solo hecho de unir un drive externo con una distribución específica para Linux cuesta cinco veces más que un router inalámbrico?
Finalmente, esta es mi humilde propuesta para resolver todos estos problemas: comprar un dispositivo NAS a un buen precio, con un cargo mensual incorporado para proveer backup remoto (tipo Mozy). El proveedor podría adaptar el precio inicial de acuerdo a los cargos mensuales consignados en el contrato. A grandes rasgos, la situación es misma que la del típico contrato de telefonía móvil, y ya todos sabemos el impulso que esta modalidad le ha dado a la masificación de los celulares.
Este producto resolvería también el problema de las islas de almacenamiento: cada computadora de casa podría usar el dispositivo NAS ya sea para almacenamiento primario o para hacer backups de almacenamiento local hacia el servidor central de almacenamiento. Y así estaríamos eliminando el problema de tener un almacenamiento central sin backup externo. Si bien, su precio inicial sería lo suficientemente asequible como para interesar a los usuarios potenciales, se podría ir regulando progresivamente la elasticidad del precio para aumentar el volumen, permitiendo así que el proveedor aumente también su cuota de mercado hasta, quién sabe, llegar ser capaz inclusive de dominar el segmento.
Es más, una vez que alguien está ligado a un sistema particular, suele serle fiel. Es decir, si ya hemos encontrado un lugar seguro para nuestra valiosa data personal, difícilmente seguiremos deambulando en pos de otras posibilidades: el costo de pasar a otra alternativa bastaría para desanimarnos. Y desde el punto de vista del proveedor, este compromiso a largo plazo sería una promesa de bonanza. En efecto, la máquina representaría una atractiva puerta de ingreso a una red más amplia de suscripciones anuales.
Pues bien, esta es mi propuesta para resolver el problema del data center casero, un problema que se volverá aún más palpable en el futuro. Un problema que debe enfrentarse con una solución creativa adecuada.
CIO, USA
Bernard Golden es CEO de la firma de consultoría HyperStratus, que se especializa en virtualización, cloud computing, y temas afines. También es autor del libro "Virtualization for Dummies", un best seller en el tema de virtualización.