Llegamos a ustedes gracias a:



Reportajes y análisis

WiMax y LTE

En guerra por el dominio de la cuarta generación móvil

[12/02/2009] Hace tiempo que viene gestándose una batalla a largo plazo entre dos tecnologías emergentes de comunicaciones wireless de alta velocidad: WiMax y Long Term Evolution (LTE). Cada una de ellas permitirá cuadruplicar las actuales velocidades de que hoy disfrutan los usuarios en el acceso inalámbrico de área amplia.

Las dos tecnologías son de alguna manera similares en la forma en que transmiten las señales e incluso en las velocidades de red que proporcionan. De hecho, las principales diferencias entre ambas son de índole política, residen en las compañías que las apoyan y sus respectivos intereses, como ocurría en la reciente contienda entre Blu-ray y el video HD.
Pero en el caso de WiMax y LTE, una tecnología no tiene por qué terminar necesariamente destruyendo a la otra, aunque la mayoría de los analistas coincide en la opinión de que LTE dominará sin lugar a dudas sobre WiMax en los próximos años. WiMax y LTE son directamente comparables en términos de lo que cada una de ellas puede hacer, pero es muy probable que LTE tenga una ventaja global significativa sobre WiMax a largo plazo, señala, porro ejemplo, Craig Mathias, analista de The Farpoint Group. Y ello pese a que el estándar WiMax ha sido ya aprobado definitivamente, mientras que la especificación final de LTE aún no está disponible, aunque se espera lo esté este año.
El principal motivo de esta ventaja es la base de tecnología existente. Reside en el hecho de que en el mundo predominan los operadores con redes basadas en el estándar GSM (Global System for Mobile Communications) y LTE constituye la vía de migración natural para GSM.
Por eso, los analistas creen que LTE terminará reinando en el mercado, a pesar de la atención generada alrededor de WiMax; por ejemplo, a raíz del relativamente reciente anuncio realizado por Sprint Nextel y Clearwire sobre sus planes de unirse en una joint-venture cuyo fin será crear una red nacional WiMax en Estados Unidos. Una red que se espera llegue a entre 120 y 140 potenciales usuarios a finales del 2010.
En este mismo país, por ahora, AT&T (proveedor con infraestructura GSM, al igual que T-Mobile) y Verizon Wireless han apostado por la adopción de LTE y planean llevar a cabo grandes despliegues de esta tecnología en el 2011 o el 2012. Y, para sorpresa de muchos, Sprint no ha descartado tampoco crear despliegues LTE. Algo que tampoco le impedirá lo términos del acuerdo para la creación de su joint-venture con Clearwire, en la que también participan otros grandes inversores, como son Google, Intel y tres compañías de cable.
De acuerdo con las previsiones de la firma de investigación de mercado Gartner, la familia GSM acaparará el 89% del mercado mundial en el 2011. WiMax ha adquirido un especial protagonismo en los discursos mediáticos sobre la 4G (cuarta generación de tecnologías móviles) en los últimos tiempos, pero LTE será el estándar dominante, pronosticaba el analista Philip Redman, de Gartner, en un informe publicado por la consultora el pasado abril.
Agentes implicados
Además de los operadores, existen fabricantes y grupos de estandarización con intereses en una u otra tecnología. LTE, cuya estandarización corre a cargo de 3GPP (Third Generation Partnership Project) ha estado en pruebas en Estados Unidos, Europa y China. Como se ha dicho, aún no ha sido aprobado su estándar definitivo.
Entre los fabricantes que han apostado decididamente por esta alternativa se encuentran las compañías Nortel y Ericsson. Esta última ha firmado este mismo año un acuerdo con TeliaSonera para desarrollar una red comercial LTE en Estocolmo (Suecia) cuyo lanzamiento comercial está previsto para el 2010.
Por lo que respecta a WiMax móvil ha sido estandarizada por IEEE (Institute of Electrical and Electronic Engineers) en la norma 892.16e. Empezó a ser desplegada por Sprint en el 2007 en fase de prelanzamiento comercial en tres mercados estadounidenses: Washington, Baltimore y Chicago.
El grupo WiMax Forum, del que forman parte más de 500 compañías, incluidos muchos fabricantes, se ha erigido como autoridad para la certificación del equipamiento basado en ella. En abril del año pasado esta organización empezó a certificar productos en las bandas de 2,3 GHz, y ya está haciéndolo también en la de 2,5 GHz.
En el lado de los fabricantes de equipamiento, Intel ha apostado claramente por WiMax, invirtiendo miles de millones de dólares en investigación y desarrollo de chips para esta alternativa. Ya ha realizado demostraciones de dispositivos de Internet móvil que la soportan.
Otros fabricantes, como Motorola, junto con una larga lista de otros suministradores, han decidido jugar con dos barajas. Ha participado en la iniciativa WiMax de Sprint, pero también desarrollará LTE. De hecho, recientemente ha anunciado que a finales del 2009 lanzará su primera solución comercial LTE, desarrollada, según la compañía, aprovechando el 80% de lo que ya había desarrollado para WiMax. Este mismo mes, Motorola ha puesto en marcha una red LTE de prueba en Reino Unido.
Sin embargo, es mal momento para realizar apuestas dobles. Ello supone para los fabricantes duplicar su inversión en investigación y desarrollo en una fase de crisis económica y caída de la demanda a nivel mundial. De hecho, Nortel, que en un principio había optado por seguir una estrategia similar a la de Motorola, ha ido paulatinamente abandonado su esfuerzo en WiMax para dedicar todos sus recursos a LTE: primero desplazando sus intereses en WiMax a un acuerdo con Alvarion y, más tarde, cancelando también esta alianza.
Velocidades de acceso
Desde el punto de vista tecnológico y funcional, el principal enfoque que ha guiado el desarrollo de las dos alternativas ha sido el incremento de la velocidad o rendimiento para el usuario. Los máximos teóricos de WiMax son de 70 Mbps, mientras que AT&T asegura haber conseguido elevar la velocidad de LTE hasta los 100 Mbps.
Estas tasas conseguirán mejorar enormemente las transmisiones de video y la experiencia en el uso de juegos en línea. Para los usuarios empresariales podrán ofrecer accesos ultrarrápidos a los grandes almacenes de datos corporativos sobre canales encriptados, entre otras muchas posibilidades.
Pero lo cierto es que la velocidad real proporcionada en cada uno de los casos resulta difícil de comprobar debido a que ambas se encuentran aún en fase de despliegue. En la tasa que finalmente podrá disfrutarse intervendrán múltiples factores, incluido si el operador enviará las señales sobre un canal de 40 MHz de capacidad, duplicando así la de los canales estándar de 20 MHz, según explica Philip Solis, de ABI Research. La velocidad entregada al usuario final también dependerá de la cantidad de abonados conectados en cada momento a una determinada torre celular, la distancia a que se encuentren de ella, la frecuencia utilizada y la potencia de procesamiento del dispositivo que estén usando, además de otros factores.
De hecho, Jeffrey Nelson, portavoz de Verizon, declina realizar ninguna previsión respecto de las velocidades que la infraestructura LTE de la operadora proporcionará en la práctica. Por el contrario, Sprint sí se aventura a realizar pronósticos respecto a WiMax, estimando que, sin ser demasiado optimistas, pueden esperarse velocidades de descarga de entre 2 Mbps y 4 Mbps sobre la medida de la red Xohm que la operadora está construyendo. En el caso de la subida desde el usuario a la red, la velocidad media descenderá a los entre 1 y 2 Mbps dependiendo de la velocidad de procesamiento del dispositivo del cliente.
Lo mismo..., pero diferente
Aunque los analistas aseguran que ambos alternativas tienen mucho en común, existen algunas diferencias tecnológicas notables entre LTE y WiMax. Por ejemplo, ambas proporcionan el mismo enfoque de las descargas y hacen uso de Multiple Input Multiple Output (MIMO), lo que significa que la información es enviada sobre dos o más antenas desde una misma célula. Y es que, en localizaciones de transmisión difíciles, como áreas de alta densidad de usuarios (por ejemplo, el centro de grandes ciudades), MIMO puede representar una forma relativamente poco costosa de mejorar la recepción.
Las descargas desde la torre celular al usuario final están mejoradas, tanto en LTE como en WiMax, mediante OFDM (Orthogonal Frecuency Division Multiplexing), tecnología que soporta transmisiones multimedia y de video sostenidas y que está siendo ya desplegada en algunas redes no LTE ni WiMax. Funciona dividiendo las señales entre múltiples frecuencias reducidas, para enviar los bits de datos en paralelo de forma simultánea. No hace falta decir que se trata de una tecnología compleja que requiere estaciones base muy sofisticadas, con el consiguiente aumento del costo para los operadores. Aunque LTE es la actualización natural de GSM, realmente exigirá nuevo equipamiento en las estaciones base, advierte al respecto Lisa Pierce, analista de Forrester Research.
Los enlaces de subida desde el usuario a la torre o estación base serán probablemente una de las diferencias técnicas entre las dos alternativas. WiMax utilizará OFDM, pero LTE recurrirá a una tecnología denominada SC-FDMA (Single Carrier-Frecuency Division Multiple Access), según Solis. SC-FDMA ha sido teóricamente diseñada para trabajar más eficientemente que OFDM con dispositivos de usuario final de menor potencia.
Volviendo a las similitudes, tanto LTE como WiMax estarán basadas en IP, lo que permitirá la aplicación de tecnologías de calidades de servicio (QoS), aunque aún no está muy claro si los operadores ofrecerán garantías QoS a los usuarios empresariales. Hasta ahora, el mayor enfoque de los discursos WiMax han puesto en su punto de mira los dispositivos de consumo, dejando como algo secundario las consideraciones relacionadas con la garantía de servicio.
En cualquier caso, no se puede precisar del todo en qué medida diferirán finalmente LTE y WiMax, dado que LTE todavía no ha sido totalmente estandarizada, según Pierce. Básicamente, LTE está diseñada para convertir el tráfico de voz y datos en paquetes, un enfoque que se ajusta bien a las aplicaciones de comunicaciones unificadas, como señala esta experta. En teoría, WiMax podrá también soportar voz, pero está por ver si realmente va a ser utilizada para la voz.
Cobertura vs. rendimiento
LTE puede correr sobre una diversidad de espectros, pero si lo hace en frecuencias menores de los 700 MHz se conseguirá una mayor cobertura y mejor penetración en el interior de edificios que en frecuencias más altas, de acuerdo con Pierce. Pero una menor frecuencia implica la posibilidad de tener que utilizar tecnologías como la compresión y la unión de canales para aumentar la velocidad y el rendimiento.
WiMax, por su parte, utilizará el espectro de 2,5 GHz, por lo que los bits no podrán viajar tan lejos como si fueran transmitidos en una frecuencia menor. Esto hace suponer que los proveedores WiMax tendrán que sembrar de un elevado número de estaciones base sus áreas de servicio para evitar la atenuación de la señal (pérdida de la fuerza en la corriente de bits a medida que se alarga la distancia que atraviesan).
La propiedad del espectro y las características físicas que cada tecnología impone a los despliegues de estaciones base y torres celulares han condicionado, de hecho, la elección de algunos operadores. Por ejemplo, los ingenieros de AT&T han optado por LTE tras probar cuidadosamente WiMax, que Mark Siegel, portavoz de la compañía, califica de muy buena tecnología. Siegel asegura que WiMax parece ser una muy buena alternativa para la movilidad fija, con cobertura de vecindarios o zonas comerciales determinadas; es decir, para lo que se entiende por acceso inalámbrico en sentido restringido, sin soporte de itinerancia en área amplia. Pero no está claro cómo funcionará sobre largas distancias cuando la gente esté realmente en movimiento.
Impacto sobre los usuarios
De cualquier modo, para los usuarios finales, el actual debate sobre WiMax versus LTE es una cuestión esencialmente teórica pero importante. Ahora, los inversores son los que juegan el papel más importante en la contienda, pero el dónde se inviertan los miles de millones de dólares que hoy se están destinando a estas tecnologías tendrán claras implicaciones para millones de usuarios en un plazo de, quizá, tres años.
Como ya se ha señalado, los analistas creen que se producirá un claro de LTE en unos años. Entre otras ventajas, esta tecnología podría soportar roaming global para usuarios de dispositivos móviles de alta velocidad, debido precisamente al elevado número de operadores que está apostando por ella. Sin embargo, no se ajustará a cada usuario y a cada empresa, en opinión de Redman.
El fondo de la cuestión es que una tecnología por sí misma no cubrirá todas las necesidades del usuario en su hogar, en su oficina, cuando hace uso de servicios internacionales o locales...Creo que el panorama futuro estará caracterizado por una combinación de tecnologías y desarrolladores. WiMax puede ser una de ellas, pero LTE predominará, insiste este analista. Por su parte, Jack Gold, analista de J.Gold Associates, subraya que la competición tecnológica, como la que hoy existe entre LTE y WiMax, siempre debe considerarse como beneficiosa para los usuarios.
CIO, España