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Reportajes y análisis

Desarrolladores locales de exportación

[02/08/2011] En un mundo globalizado como el nuestro, las mercancías no conocen de fronteras. Nuestros espárragos toman un avión que los lleva hasta Estados Unidos para beneplácito de los consumidores locales, y algo similar sucede con otros productos. Pero ¿y el software? Las líneas de código locales pueden recorrer distancias con mucha mayor facilidad que nuestras legumbres o frutas y, sin embargo, nuestra producción local no tiene aún una presencia significativa en el extranjero.

Sin embargo, ello no implica que el desarrollo de las fábricas de software locales sea menor. De hecho, existe una buena cantidad de empresas que se dedican a desarrollar software en el país y que tienen también presencia en el extranjero. Ellas conocen lo que hace falta para poder atender bien a los clientes foráneos. y también esperan que la industria que están construyendo llegue a alcanzar a las de nuestros vecinos de la localidad sudamericana; y quizás, en el mediano plazo, competir fuertemente con el benchmark mundial: India.
Pero comencemos desde el principio: el inicio de estas empresas.
Resulta sintomático que muchas de ellas ya tienen una buena cantidad de años en el mercado. Comenzaron con algunos clientes y poco a poco fueron ganando la fama necesaria para ganar más clientes. Al principio se tuvo una etapa de aprendizaje que comenzó en alguna industria específica, pero que luego se transformó en un abanico de industrias y productos, casi siempre, hechos a la medida.
Una de las más antiguas de la industria es -como podrá adivinar- GMD. Esta firma tiene ya 28 años en el mercado y comenzó ofreciendo sus productos a la industria de los seguros, a una empresa que se llamaba Inti. Poco a poco fueron ampliando sus servicios a otros sectores como el gobierno y las AFP, y en la actualidad atienden a muchos sectores.
Jaime Dasso, gerente general de la firma, sostiene que GMD ha sido un promotor durante toda su trayectoria del desarrollo de esta industria. Primero porque es la industria donde trabajamos y, segundo, porque es una fuente de generación de empleo importante para el país, de un empleo calificado. Por lo tanto, esta industria emplea a muchas personas pero podrían ser más.
GMD ha sido un promotor durante toda su trayectoria del desarrollo de esta industria, señala Jaime Dasso, gerente general de esta firma.
En el caso de GMD los trabajadores específicamente dedicados a la fábrica de software suman unos 700.
Pero ser más se refiere evidentemente a que la industria del software nacional ha crecido, pero no lo ha hecho de la misma manera en que lo han hecho sus similares en otros países. Para poner un ejemplo, en Chile se espera que la exportación de software sea de casi mil millones para el presente año, mientras que en el caso del Perú esta cifra podría llegar a los 40 millones de dólares.
Experiencia ya se tiene. Otra de las firmas que ha logrado resaltar en el mercado nacional es TranSolutions, una firma que comenzó ofreciendo sus servicios a las empresas portuarias de Estados Unidos.
TranSolutions tiene, por tanto, el know-how de lo que se debe hacer para poder realizar una actividad que aparentemente es tan compleja como la de ofrecer los servicios de una fábrica de software en el extranjero.
Digamos, es un tema que hay que aprender en el tiempo. No es tan sencillo, esta discusión la tuvimos alguna vez en Prompex, pues para exportar necesitas que la empresa esté preparada para hacerlo, y en el caso nuestro nosotros estamos exportando servicios, y como tales le damos al cliente toda una serie de herramientas; no solamente el desarrollo en sí, sino un trabajo post venta, sostiene Fernando Castillo, gerente comercial de TranSolutions.
Existe una diferencia a favor nuestro, en todo caso a favor de Latinoamérica, que es la zona horaria, señala Juan Carlos Torres, process manager de TransSolutions, quien está junto a Fernando Castillo, gerente comercial.
Esto ha implicado en el caso de TranSolutions el mantener una oficina comercial en Estados Unidos que atiende los requerimientos de sus clientes en ese país, y buscar nuevas oportunidades de negocios. Pero ello también les implica la visita de sus ejecutivos a las empresas clientes en Estados Unidos durante el proceso de análisis de los requerimientos del cliente, e incluso durante el momento de la implementación. Entonces, es necesario contar con una buena infraestructura.
Pero más allá de los requerimientos -que sí los tiene el país- Castillo y Juan Carlos Torres, process manager de la misma firma, identifican también un momento propicio para que las empresas peruanas puedan resaltar ahora en el mercado internacional. Y por detalles que podrían pasar desapercibidos.
Existe una diferencia a favor nuestro, en todo caso a favor de Latinoamérica, que es la zona horaria. De hecho, éste es un detalle muy importante que las empresas norteamericanas toman en cuenta, pues es muy complicado trabajar con una empresa que soporte tu negocio, tu core business, y que se encuentre con una diferencia horaria que genera todo un esquema de trabajo complejo, señala Torres.
Efectivamente, si antes existía un esquema en el que el norteamericano enviaba un trabajo a India al final del día para tenerlo completamente terminado al volver a la mañana siguiente, ahora los flujos de trabajo no lo permiten.
En la actualidad, la interacción necesaria durante el proceso de manufactura de un software -sobre todo si es hecho a la medida- es tan elevado que es imposible que se puede llevar a cabo, sin molestias, con un socio que tiene un huso horario totalmente opuesto al del cliente.
Es ahí donde puede entrar a tallar el Perú. Si India fue el boom hace unos años, ahora lo puede ser América Latina, y el Perú. ¿Por qué? Porque estamos acostumbrados a la competencia, e incluso a vivir con ella.
La competencia siempre genera cierta intranquilidad, pero la competencia no tiene por qué ser destructiva, entre nosotros –competidores- tenemos que tener el suficiente profesionalismo y madurez para darnos cuenta que no se trata de destruirnos entre nosotros. Nosotros hablamos con competidores nuestros para trabajar proyectos en conjunto y al cliente se le ofrece la fortaleza de ambos, y en otros casos competimos, y el cliente decidirá con quien va, pero no por eso nos destruimos, sostiene Mariella Freire, gerente comercial de Synopsis.
Para Mariella Freire, gerente comercial y Zully Aguirre, gerente de operaciones de Synopsis, la competencia siempre genera cierta intranquilidad, pero la competencia no tiene por qué ser destructiva.
Ese conocimiento del mercado local y de su funcionamiento le ha servido a esta empresa para encontrarse en él desde 1995, y le ha servido para que pueda hacerse conocida en especial en ciertas industrias.
Funcionalmente, estamos principalmente en la banca y la industria, pero nuestro desarrollo a la medida consiste en que los clientes conocen de su negocio y que nos expliquen qué necesiten automatizar y nosotros garantizamos que eso va a funcionar, señala Zully Aguirre, gerente de operaciones de Synopsis.
A pesar del conocimiento del negocio, siempre viene bien la presencia de algunos incentivos para mejorar el mercado, como se ha hecho en otros países.
Como señala Alberto Olaechea, gerente general de TeamSoft, el gobierno de Chile llegó a la conclusión que esta actividad podría recibir una serie de facilidades -generalmente de carácter impositivo- para su desarrollo.
A pesar del conocimiento del negocio, siempre viene bien la presencia de algunos incentivos para mejorar el mercado, como se ha hecho en otros países, indica Alberto Olaechea, gerente general de TeamSoft, quien está acompañado de su gerente de desarrollo, Diana Quiroga.
Por ejemplo, en el tema de la renta y de los impuestos en general (IGV), en el costo del alquiler de un local, de los cursos de capacitación en inglés, y así una cantidad innumerable de facilidades hacia empresas, chilenas, las cuales han entrado en este rubro con mucha fuerza y exportan más, sostiene el ejecutivo.
El Perú tiene la capacidad de hacerlo, los requerimientos son conocidos y pueden ser implementados por las diversas empresas. Las certificaciones, en este campo, son fundamentales.
Por ejemplo, en la India principalmente se tiene el nivel de certificación 5 -de los cinco niveles que existen-, entonces esto garantiza a las empresas, a los clientes, que los proveedores de software tienen su proceso bien definido. Esta certificación básicamente lo que hace es mejorar los procesos para que sean adecuados para el desarrollo de software, es decir, que se usen las mejoras prácticas, sostiene Diana Quiroga, gerente de Desarrollo de TeamSoft.
El Perú tiene todo lo necesario para ingresar a este mercado, y de hecho además de las empresas grandes que se han mencionado, se puede decir que incluso firmas más modestas pueden ofrecer sus servicios en el extranjero.
Perú Software Factory es una pequeña empresa que, al mando de Manuel Diestra, ha logrado posicionarse en el extranjero para trabajos específicos. Ellos no envían a alguien al exterior para iniciar el proceso de análisis del software o para realizar la implementación, sino que ofrecen productos que implican la responsabilidad por parte del cliente en su implementación. Dentro de este marco es que ofrecen sus servicios y, hasta el momento, han hecho buenos negocios.
Las fábricas de software son para todos entonces, para todos aquellos que se atrevan a ofrecer lo que han aprendido en el mercado local o los extranjeros. La oportunidad se presenta y sería bueno aprovecharla. Quizás con un poco de incentivos del gobierno también.
Jose Antonio Trujillo, CIO Perú