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IBM solicita una patente para interfase de teclado táctil "morphing"

[03/08/2011] Aunque la mayoría de la gente prefiere utilizar teclados físicos y solamente toleran los teclados virtuales en sus dispositivos móviles en favor de la portabilidad, lo cierto es que los teclados de pantalla ofrecen potencialmente una flexibilidad que no puede equipararse a la de los teclados físicos. Y es precisamente esa flexibilidad la que IBM está tratando de aprovechar con la presentación de una patente para una interfase de teclado táctil morphing que podría redimensionarse, reconfigurarse y reubicar teclas automáticamente basándose en el modo de teclear de los usuarios.

Si bien hemos visto una serie de intentos por aprovechar la capacidad de las pantallas táctiles para contar con teclados de pantalla en cualquier lugar y con cualquier configuración, como el LiquidKeyboard y la patente de teclado multitáctil de Microsoft, lo cierto es que ninguna propuesta ha conseguido verdadera atracción como lo ha hecho el teclado que se divide en dos y que sitúa cada mitad del mismo a cada lado de la pantalla. En cualquier caso, incluso ese modelo mantiene la apariencia QWERTY y un tamaño de teclas considerable.
Sin embargo, IBM propone un sistema diferente, que cambiaría el tamaño, forma y localización de las teclas para ajustarlas a la anatomía física de cada persona, como el tamaño de sus dedos, longitud y velocidad de movimiento. El usuario tendría que llevar a cabo primero una serie de ejercicios de calibración y entonces el sistema generaría un teclado táctil basado en esos datos. Después de esa configuración inicial, el sistema continuaría monitorizando los patrones de uso del teclado durante el tiempo y utilizando las medias, haría los cambios necesarios en el tamaño de las teclas, forma y posición de las mismas.
A juzgar por la ilustración que acompaña a la solicitud de patente de IBM, no deberíamos esperar demasiados cambios, como una A gigante o una diminuta Z. Los cambios más bien parecen sutiles, con algunas teclas un poco más anchas de lo normal y otras un tercio más pequeñas. Del mismo modo, la reposición se trataría más bien de un refinamiento más que de una reubicación completa. De hecho, en la ilustración se muestran teclas al borde del teclado un poco más bajas de lo normal; y las del centro, un poco más altas, haciendo que sea más sencillo teclear con una sola mano las teclas más distantes.
En vista de esto, un teclado de pantalla que se adapta al usuario parece ser mejor idea que los teclados de talla única para todos que se encuentran actualmente en la mayoría de los dispositivos móviles y a los que los usuarios nos vemos forzados a adaptarnos.
CIO, España