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Columnas de opinión

Cloud Computing: mitos, verdades y oportunidades

Por: José del Río, director de ventas de Perú de CA Technologies

[23/08/2011] Los discursos que circulan sobre la computación en la nube son tan numerosos como diversos. De pronto, para algunos es la salvación absoluta del departamento de TI, la estrategia que les permitirá reducir sus costos casi a cero, el nuevo paradigma que permitirá por sí solo un incremento ilimitado de la productividad. Para otros parece ser el origen de todas las amenazas a la seguridad corporativa, una simple moda pasajera o una herramienta poco confiable en términos de disponibilidad.

Lo cierto es que el cloud computing es hoy por hoy una de las tendencias más fuertes en la gestión tecnológica de las corporaciones. Según predicciones de Gartner, entre el 2009 y el 2014 el mercado de la computación en la nube se multiplicará casi por tres, hasta llegar a un volumen cercano a los 150 mil millones de dólares anuales. Latinoamérica avanza un poco más despacio pero empieza a recuperar terreno: de acuerdo a datos de la consultora IDC, entre las empresas de la región con más de 100 empleados la adopción de servicios en la nube creció del 3,5% al 15% en el curso del último año.
Sin embargo, todavía hay algunos mitos circulando en torno al universo del cloud computing y la virtualización que es necesario aclarar. La principal ventaja que se suele señalar a la hora de hablar de correr aplicaciones en la nube es el ahorro de costos. La preocupación que lidera los rankings es, sin lugar a dudas, la seguridad de los datos en un entorno online. En los dos casos se ha dado lugar a muchos malentendidos que pueden generar desconfianza en aquellas empresas que están planificando la migración de sus operaciones a la nube.
Con respecto a los costos debemos entender que el ahorro operativo es un aspecto más en medio de una serie de ventajas inherentes a la adopción del cloud computing. La utilización de aplicaciones en la nube no tiene que ver simplemente con una reducción de la inversión necesaria para las operaciones de TI. Se relaciona también con una mejora en la eficiencia de la gestión, y con el logro de una mayor flexibilidad y dinamismo derivado de la escalabilidad y de los menores tiempos de implementación. Todas estas virtudes hacen que el cloud computing se transforme en una opción ideal para afrontar los desafíos de un mercado cada vez más cambiante.
Pero, además, debemos entender que estar en la nube no es apenas una opción sino que es, hoy por hoy, una necesidad. La demanda de aplicaciones online no se basa solo en una ecuación de costos, por el contrario, se encuentra impulsada por otras variables innegables como el constante incremento de la movilidad. El cambio del paradigma laboral implica que los empleados necesitan acceder a las aplicaciones corporativas en todo momento y lugar, y utilizando distintos tipos de dispositivos. Las ventajas de la nube en cuanto a disponibilidad constante de información, posibilidades para el trabajo colaborativo y dinamismo operativo son notables. Y esta tendencia solo parece destinada a profundizarse tanto en el ambiente corporativo como en el de los end users. Para muestra solo basta una de las más recientes apuestas de Google, los Chromebooks, netbooks sin almacenamiento interno que trabajan en un 100% sobre una plataforma de aplicaciones online.
En lo que tiene que ver con la seguridad, la desconfianza ante los ambientes cloud puede parecer lógica, pero sin lugar a dudas ha sido sobredimensionada. Al fin de cuentas, el acceso a la información online puede permitir nuevas barreras de seguridad, con estándares que, en un futuro próximo, seguramente llegarán a ser mucho más estrictos que los utilizados para aplicaciones locales. En el pasado, si un ejecutivo perdía su notebook allí probablemente había almacenada información sensible para las operaciones de la compañía. Lógicamente se aplicaban restricciones de accesibilidad, encriptación y trazabilidad destinadas a la protección de datos. Pero la diferencia fundamental radica en que, en una operación en la nube, si el mismo ejecutivo pierde su netbook, smartphone o tablet, es muy probable que prácticamente no haya ninguna información sensible almacenada en el dispositivo. Por supuesto que es necesario extremar la regulación de accesibilidad, determinar los niveles de acceso para cada usuario, y establecer un control lo más exhaustivo posible sobre los dispositivos que se conectan a la red. Pero lo cierto es que, en el mediano o largo plazo, las discusiones respecto a la seguridad en la nube se apagarán, y seguramente quedará demostrado que el ambiente de operación cloud no solo es seguro sino que, aplicando los estándares y buenas prácticas adecuadas, puede ofrecer aún más protección que la operación de modo local.
El desafío que nos queda por delante es terminar de entender que el cloud computing viene a responder a una nueva realidad en la gestión de las operaciones corporativas. No se trata de promover una plataforma tecnológica que genera cambios en el ambiente empresarial. Por el contrario, son las modificaciones en la forma en que las empresas desarrollan sus actividades las que las obligan a migrar sus soluciones TI a un entorno online. Si nos preguntamos qué fue primero, en este caso la respuesta no deja dudas. Primero las corporaciones comenzaron a demandar aplicaciones más dinámicas, escalables, fáciles de implementar y que fueran accesibles en tiempo real desde cualquier dispositivo. Después, el cloud computing llegó como una solución para responder a esas necesidades. La pregunta, entonces, no es si se debe o no implementar operaciones en la nube. La pregunta en todo caso es cuáles son las variables a tomar en cuenta para que la implementación ofrezca el máximo rendimiento.
CIO, Perú