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Reportajes y análisis

Recordando a Steve Jobs, el hombre que salvó a Apple

[06/10/2011] El co fundador de Apple, Steve Jobs, murió el miércoles luego de una larga enfermedad. Tenía 56 años. Jobs, quien reinó como CEO de Apple durante 14 años, renunció a su puesto en agosto del 2011 y fue reemplazado por Tim Cook, quien anteriormente fue el chief operating officer de la empresa. Jobs, a su vez, fue elegido como presidente del directorio de Apple.
Tanto como fundador de la primera compañía exitosa de computadoras personales, así como el hombre que transformó a una casi en bancarrota Apple en una de las empresas más exitosas del planeta, Jobs se erigió a sí mismo como ícono estadounidense de los negocios y la tecnología.
Apple: los primeros años
Si Steve Jobs no hubiera vuelto jamás a Apple, él aún sería recordado por la Macintosh.
Jobs no creó el proyecto Mac -éste fue iniciado por Jef Raskin en 1979- pero lo tomó en 1981 y lo llevó a buen término. Jobs no escribió el código ni diseñó los circuitos, sino que fue el que proporcionó la visión que hizo que todo se llevara a cabo. Andy Hertzfeld, uno de los miembros del equipo Mac original escribió, Steve tiene mucho crédito por ser la fuerza conductora detrás de Macintosh, pero en mi opinión, se lo merece? la Macintosh nunca hubiera existido sin él.
Con la presentación que hizo Apple de la Macintosh en 1984 se introdujo la interfase gráfica de usuario en la computación de escritorio del hogar. La Mac corría en un procesador de 32 bits -mientras que otras computadoras usaban procesadores de 16 bits- y tenía 128K de memoria. Fue un éxito inmediato: se vendieron más de 400 mil computadoras Macintosh en el primer año.
El impacto de la Mac no solo se sintió en las personas que la compraron en los años 80, en retrospectiva, redefinió lo que era una computadora. Microsoft introdujo Windows como reacción a ello y para 1995 Windows había duplicado la interfase gráfica de Apple. En esencia, todas las computadoras personales que ahora existen han seguido la mayor parte de los paradigmas introducidos por la Mac original hace más de un cuarto de siglo.
La Mac fue la culminación de una serie de logros que Jobs consiguió en los primeros días de Apple, compañía que fundó en 1976 con Steve Wozniak y Ronald Wayne. La empresa comenzó en el garaje de Jobs, en donde ensamblaron su primera computadora, la Apple I. Su primer producto masivo fue la Apple II, que fue lanzada en 1977. Diseñada por Wozniak, la Apple II presentaba un case plástico, un teclado y una fuente de energía incorporados, soporte para color, y un floppy drive de 5,25 pulgadas. La computadora fue un gran éxito, marcando el comienzo de la era de la computación personal, y allanando el camino para Apple a mediados de los años 80.
A inicios de los años 80, Apple intentó aprovechar su éxito con una Apple III dirigida a los usuarios empresariales, pero fue un rotundo fracaso. La historia dice que Steve Jobs quería que la computadora trabajara sin hacer ruido -un buen ejemplo de la atención que Jobs le prestaba a los detalles de los productos- así que ordenó que se construyera sin un ventilador interno. Desafortunadamente, los clientes encontraron que la Apple III se sobrecalentaba con frecuencia.
A finales de 1980, Apple comenzó a cotizar en la bolsa; su IPO [Oferta Pública Inicial, por sus siglas en inglés] creó cientos de millonarios en la empresa. A cambio de un millón de dólares en acciones anteriores a la IPO, Xerox le dio a Apple acceso a las instalaciones del PARC [Palo Alto Research Center], en donde Jobs y otros vieron los avances que Xerox estaba logrando con la interfase gráfica de usuario (graphical user interface - GUI). Esa visita produjo la Apple Lisa -una computadora similar a la Mac que se vendía por aproximadamente 10 mil dólares, pero que nunca fue un éxito- y luego la Mac.
Jobs fue también la fuerza conductora detrás del famoso comercial de televisión 1984 -dirigido por Ridley Scott- que hizo su debut durante el Super Bowl de enero de 1984. Jobs y John Sculley, el CEO que seleccionó personalmente, pensaron que el icónico anuncio era excelente, y compraron 90 segundos del tiempo para avisos comerciales del Super Bowl para mostrar el comercial. El directorio de Apple se encontraba menos convencido de la grandeza del aviso, y la agencia de publicidad de Apple, Chiat/Day, revendió 30 de esos segundos a otro anunciante. El aviso se propaló, y la Macintosh salió a la venta dos días después.
Con el tiempo, la caída en las ventas de la Macintosh generó tensión en la relación entre Jobs y Sculley. El CEO se encontraba a favor de introducir una mayor compatibilidad con IBM; pero Jobs se oponía. Ambos ejecutivos se presentaron ante el directorio y solicitaban la remoción del otro. El 31 de mayo de 1985, Apple anunció que -luego de su primer trimestre con pérdidas y despidos- Steve Jobs dejaba la compañía que fundó. La dejó con un valor neto de 150 millones de dólares y comenzó su siguiente empresa, Next.
Jobs vuelve
En un discurso de graduación en la Universidad de Stanford en el 2005, Jobs afirmó que su despido de Apple a mediados de los años 80 fue la mejor cosa que me pudo pasar. Eso pudo haber sido muy cierto para Jobs, quien utilizó su tiempo en el que se alejó de Cupertino no solo para fundar Next, sino también para comprar un estudio de animación que se convertiría en Pixar, mientras que Apple pasaba por muchas dificultades. Con los CEO que llegaron luego de Jobs, Apple intentó varias veces -en forma fallida- lanzar un sucesor actualizado de su viejo sistema operativo Macintosh. Taligent era el futuro. Luego Copland -Mac OS 8- fue considerado el nuevo camino para el sistema operativo, aunque luego fue abandonado y reemplazado con una actualización incremental del Mac OS original.
En 1996, Apple decidió comprar una de las dos compañías que poseían un sistema operativo moderno que podría ser la base de un sistema operativo Mac de siguiente generación. Ambas empresas eran dirigidas por ex ejecutivos de Apple. Una era Be, dirigida por Jean-Louis Gasse, que poseía un interesante sistema operativo basado en Unix, que podía correr en el hardware Mac existente entonces. La otra era Next, dirigida por Steve Jobs.
A finales de 1996, el CEO de Apple, Gil Amelio, anunció que la empresa adquiriría Next por 400 millones de dólares. Ese acuerdo hizo que Steve Jobs retornara a Apple, inicialmente como consejero de Amelio. En ese tiempo, Apple declaró que los avanzados fundamentos tecnológicos y el rápido ambiente de desarrollo [de lo que se convirtió luego en el Mac OS X] permitirá a los desarrolladores crear nuevas aplicaciones que superen a las de otros sistemas operativos modernos, como Windows NT.
Apple estuvo en lo correcto -el sistema operativo de Next se convirtió en la base del Mac OS X- pero es poco probable que Amelio haya predicho con precisión los resultados de la adquisición. En julio de 1997, el directorio de Apple votó para remover a Amelio de su puesto, nombrando a Jobs como el CEO interino de la compañía.
Esta acción fue el puntapié inicial de una era de éxitos cada vez mayores -y hasta la fecha, continuos- para Apple y Jobs. En el keynote de Jobs en la Macworld Expo de 1997, Apple anunció que estaba poniendo fin al programa de licenciamiento que permitía que otras empresas vendieran computadoras compatibles con Mac, y que Microsoft había invertido 150 millones de dólares en la empresa. Estas acciones, aunque controvertidas, dieron resultado.
Un año después, Steve Jobs presentó el producto que quizás fue el que dio inicio al renacimiento de Apple: la iMac original. Jobs solicitó al diseñador Jonathan Ive -quien luego fue ascendido al puesto de vicepresidente senior de diseño industrial- que creara una computadora all in one colorida y fácil de configurar. El resultado fue una nueva Mac con un look único que sobresaltó a la industria. Su audaz color, ausencia de floppy drive, y adopción del nuevo estándar de conectividad USB, fueron considerados impactantes en ese momento; sin embargo, los consumidores quedaron encantados. Apple vendió 800 mil iMacs en menos de cinco meses. El floppy pasó a la historia y el USB se convirtió en todo un éxito. La iMac, y la sociedad Jobs/Ive, cimentaron la posición de que Apple necesitaba un gran cambio.
En marzo del 2001, Apple lanzó la primera iteración del Mac OS X luego de una beta pública que comenzó a finales del 2000. El sistema operativo se basaba en NextStep, el sistema operativo basado en Unix creado por el equipo de Jobs en Next. Aunque recibió un nombre que le hacía parecer una simple secuela del OS 9, el OS X tenía todo un nuevo código base y marcó un nuevo comienzo.
Jobs supervisó un gran esfuerzo en Apple para crear ganchos que podían ser utilizados por los desarrolladores de Mac para que ellos pudieran, con algunas excepciones, hacer que su software fuera compatible con Mac OS X simplemente volviéndolo a compilar, sin la necesidad de volver a escribir el software desde cero.
Las aplicaciones que no se encontraban actualizadas para el OS X podían aprovechar el ambiente integrado Classic para correr aplicaciones de OS 9 dentro del OS X, haciendo que la transición del OS9 al OS X, sea significativamente menos dolorosa, que lo que mucha gente esperaba. El OS X fue un logro sobresaliente para Jobs y para Apple, y un esperado respiro luego de años de promesas no cumplidas en cuanto a las actualizaciones del sistema operativo.
Jobs también supervisó otros grandes proyectos de software por esos tiempos. En 1998, el estándar QuickTime de la empresa fue amenazado en el campo de la edición de video digital por el Advanced Authoring Format de Microsoft; Avid y Adobe se habían apartado del formato, y solo KeyGrip de Macromedia -que hacía poco se le había cambiado el nombre a Final Cut- aún lo incorporaba. Pero Final Cut había sido ignorado y dejado de lado por las cabezas de Macromedia debido al desarrollo de Flash, y su futuro era muy incierto.
Se tenía que hacer algo para enfrentar estos problemas. La solución, como lo veía Jobs, fue comprar Final Cut. La empresa uso el producto para acelerar el desarrollo en el estándar QuickTime, lanzando la primera versión con la marca Apple, Final Cut Pro, en el show de la National Association of Broacasters en 1999. Final Cut Pro 1.0 se diseñó para proporcionar a los editores una forma más simple y de menor costo de ingresar al negocio, y al mismo tiempo para asegurarse que QuickTime no vaya por el mismo camino de otras tecnologías que Apple había perdido.
Jobs estaba refinando el mensaje de Apple: la compañía creó la computadora que uno usa para crear, explorar, y pensar diferente. Y como resultado directo de la inversión de la empresa en este software, Apple pudo explorar un nuevo campo: la edición de video a nivel de consumidor.
En forma similar, uno de los más significativos productos para consumidor de Apple que surgió en esos tiempos no fue de hardware sino de software: iLife. La empresa se encontraba a la cabeza del resto de la industria al darse cuenta que los medios digitales (música, video, y fotos) pronto se convertirían en algo central en la vida de las personas. En 1999, Apple lanzó iMovie -y la despachó junto con la nueva iMac DV, es decir, Digital Video- un programa que fue diseñado para permitir que incluso el más inexperto usuario de computadora pudiera descargar video desde su videocámara y convertirlo en una película de gran calidad, de manera sencilla, usando transiciones, títulos y efectos.
A esto siguió, en el 2001, iTunes -que debutó a inicios de año pero que se hizo mucho más notorio con el debut posterior del iPod- y iDVD, producto, éste último, que permitía a los videastas caseros crear DVD estándar de sus películas, incluyendo menús, temas, capítulos, y presentaciones. Y con el 2002 llegó el debut de iPhoto, que en forma similar hacia sencillo descargar y organizar las fotos de las cámaras digitales. Para el 2003, Apple había mejorado la integración de estos programas unos con otros y los puso en un solo paquete, iLife, que se proporcionaba con todas las Mac.
El impacto de iLife generalmente se pasa por alto pero significó que en tiempos en los que los medios digitales se encontraban en ascenso, y Apple intentaba diferenciar su hardware de la competencia, todas las Mac incluían una suite de software fácil de usar que permitía a las personas crear y administrar esos medios, algo que no era posible en ninguna otra computadora del mercado en ese tiempo.
No creemos que la PC esté muriendo, sostuvo Jobs durante su keynote en la Macworld Expo del 2001, en donde discutió la estrategia digital de Apple. Está evolucionando.
La estrategia minorista de Apple también evolucionó. En el 2001, la empresa abrió su primera tienda minorista, en un momento en el que otros fabricantes de PC -especialmente Gateway- tenían problemas con sus establecimientos. Una década después, Apple administra más de 300 tiendas en todo el mundo. Las tiendas se hicieron rentables en el 2004; el año pasado, registraron nueve mil millones de dólares en ventas, con 2,4 mil millones de dólares en ganancias. Más aún, como señala Apple en su reporte trimestral de ganancias, el 50% de las personas que compran computadoras en las Apple Store son clientes por primera vez de Mac.
Las personas no solo desean comprar computadoras personales, sostuvo Jobs en un video que presentaba las tiendas y su filosofía. Ellos quieren saber qué pueden hacer con ellas. Y nosotros les vamos a mostrar justamente eso.
Cuatro años después de la presentación del OS X, Jobs y Apple institucionalizaron otra transición -esta vez alejada de la arquitectura PowerPC y centrada en los chips construidos por Intel. Fue una gran apuesta para una compañía que se había basado en los procesadores PowerPC desde 1994, pero Jobs argumentó que ésta era una acción que Apple tenía que tomar para mantener a sus computadoras por delante de las de la competencia. Cuando observamos el futuro? tenemos ya buenos productos, y tendremos algunos buenos productos PowerPC, sostuvo Jobs ante el público en la Worldwide Developers Conference del 2005. Pero podemos imaginar algunos productos maravillosos que queremos construir para ustedes y no sabemos cómo hacerlos con la futura hoja de ruta de PowerPC.
La transición fue mucho más rápido -y más tranquilamente- que lo que cualquiera -incluyendo a Apple- hubiera previsto, gracias en gran medida a Rosetta. El traductor dinámico permitía a las aplicaciones diseñadas para los sistemas PowerPC correr en las Mac basadas en Intel, dándole a los desarrolladores el tiempo necesario para cambiar sus productos para el futuro de Apple basado en Intel. De hecho, las aplicaciones para PowerPC se hicieron obsoletas recién el verano pasado cuando Apple retiró Rosetta con la introducción de Mac OS X Lion.
Más allá de la Mac
Por supuesto, las transiciones que se mencionan durante el reinado de Jobs como CEO no se encontraron confinadas a las Mac. Quizás la más grande transición que Jobs inició fue cuando hizo que Apple dejara de ser solo un fabricante de software y computadoras, y se transformara en un protagonista del lucrativo mundo de la electrónica de consumo. El cambio se hizo oficial en el 2007 cuando Apple sacó la palabra Computer de su nombre, y pasó a llamarse simplemente Apple Inc.
El cambio comenzó con el iPod. Cuando Apple presentó su reproductor de música en el 2001, el mercado de reproductores MP3 se encontraba en sus inicios. Los dispositivos en esos tiempos se basaban en pequeñas cantidades de memoria flash que solo podían albergar un puñado de canciones. Es decir, era un campo que estaba listo para la innovación, y la innovadora Apple se lo dio con el iPod.
Los 5GB de capacidad del dispositivo le daban la capacidad para -en palabras de Apple- colocar mil canciones en tu bolsillo. Y aunque no fue el primer reproductor de música digital basado en un disco duro en el mercado -la serie Nomad de Creative fue el primero- el iPod tenía algo que ninguna otra compañía podía igualar: la integración de software. Aunque iTunes debutó antes en el 2001, fue con la introducción del iPod que las piezas encajaron y el ecosistema de Apple fue tomando forma.
Aun así, en esos momentos, el iPod enfrentó fuertes críticas. ¿Por qué Apple, un fabricante de computadoras, hacía un reproductor portátil de música? Nos encanta la música, sostuvo Jobs durante la presentación del iPod. Y siempre es bueno hacer algo que a uno le encante.
Resultó ser también algo lucrativo para Apple. La empresa vendió cientos de millones de iPods en la pasada década, y aunque el crecimiento de las ventas se desaceleró y luego declinó en años recientes, Apple continua disfrutando de una participación de 70% en el mercado de reproductores de MP3. ¿La razón del éxito del dispositivo? El incesante deseo de Apple de reinventar la línea de iPod. Algo que se demuestra con la decisión en el 2005 de eliminar al popular iPod mini y reemplazarlo con el iPod nano, más pequeño y basado en flash.
Ese tipo de forma de pensar, extraño a otras empresas, era parte de la naturaleza de Steve Jobs: ¿por qué no eliminar un producto en el pico de su popularidad si lo reemplazas con algo incluso mejor?
Steve Jobs parecía anticipar la demanda del iPod desde la partida: La música es parte de la vida de todos, dijo Jobs en el evento de lanzamiento del 2001. La música siempre ha estado con nosotros. No es un mercado especulativo. Y debido a que es parte de la vida de todos, es un mercado muy grande en todo el mundo.
Y como lo hizo con el iPod, Apple no creo una nueva categoría de producto con la introducción del iPhone. Los teléfonos inteligentes existían antes que Apple presentara su producto, y se encontraban dirigidos en gran medida a los clientes empresariales que deseaban revisar sus correos electrónicos cuando se encontraban fuera de la oficina. Apple, en cambio, fijó su mirada en el mercado de los consumidores. Atraería al consumidor final dotando a su dispositivo con las mismas características que había usado en la Mac: buen diseño, facilidad de uso, y un harmonioso matrimonio entre el software y el hardware.
Muy de vez en cuando llega un producto revolucionario que lo cambia todo, sostuvo Jobs en la keynote de la Macworld Expo del 2007 cuando sacó el primer iPhone del bolsillo de su pantalón. Una persona es muy afortunada si tan solo consigue trabajar en uno de ellos durante su carrera. Apple ha sido muy afortunada. Ha podido presentar algunos de estos productos al mundo.
Esto podría sonar a cierto tipo de distorsión de la realidad por la que Jobs se hizo famoso -y en cierta medida, lo es. Pero también es una afirmación cierta.
Tan solo basta mirar la forma en que respondieron los otros fabricantes de smartphones: con dispositivos que imitaban los controles táctiles del iPhone, su poderoso navegador de red, y toda una gama de aplicaciones de terceros.
Si bien alguna vez todos los teléfonos inteligentes se basaban en un teclado físico, muchos se basan ahora en solo una pantalla táctil; ese es un resultado directo de la influencia del iPhone.
Jobs cierra su tiempo como CEO de Apple llevando a la empresa hacia aquello que ha sido denominado la era post-PC, un periodo en cual los dispositivos móviles ya no requieren sincronizarse con las computadoras. Fue gracias a esa visión que Apple presentó la iPad, que ofrece una computación como la de las PC en un dispositivo de mano.
Lanzado hace menos de dos años, la iPad ya ha generado un nuevo mercado para la computación en tablets, haciendo nuevamente que las otras compañías busquen mantener el ritmo de Apple. Y también se une a la Mac original, el iPod, y el iPhone como parte de los productos revolucionarios que Jobs ayudó a desarrollar durante su carrera en Apple.
 
El legado de Jobs
Sería un error caracterizar el tiempo de Jobs en Apple simplemente por los productos que lanzó la compañía. Esos productos surgieron debido a los principios que tenía Jobs; principios que hizo que otros compartieran en la compañía, especialmente cuando transformó a la empresa luego de su retorno en 1997.
Los productos mencionados en esta nota no hubieran surgido si no fuera por la constante necesidad de Apple de innovar. Esa es una actitud dirigida por Jobs, tanto durante los buenos tiempos como en aquellos en donde el negocio tecnológico aún no surgía. Además, se debe mencionar que algunos de los lanzamientos más importantes durante el periodo de Jobs, especialmente los del iPod y el iPad, fueron desarrollados durante épocas de recesión, cuando los consumidores, teóricamente, se encontraban menos inclinados a gastar su dinero en costosos dispositivos electrónicos.
La forma en que vamos a sobrevivir es innovando, le dijo Jobs a la revista Time a inicios del 2002; una estrategia a la que la empresa volvió cuando la economía cayó nuevamente en el 2008. En ambos casos, Apple con Jobs incrementó su gasto en investigación y desarrollo, ayudando a la compañía a generar una fuerte línea de productos que podría hacer frente a los tiempos difíciles.
Con Jobs, Apple se convirtió en sinónimo de buen diseño. Desde los primeros días de la Macintosh, cuando Jobs reclamaba rectángulos con esquinas redondeadas, ningún aspecto del proceso de diseño escapaba de la atención de la compañía.
Pero Jobs buscaba algo más que un diseño que se viera bien; las decisiones sobre el diseño también tomaba en cuenta la funcionalidad. El artículo mencionado de la revista Time del 2002 recreaba la forma en que se hizo la primera iMac de pantalla plana, y cómo Jobs desechó una versión inicial de la desktop porque el diseño no era impresionante.
Ese enfoque para la creación de productos ha quedado adherido a los empleados de Apple, incluso cuando éstos dejan la empresa. Casi puedes imaginar que Steve Jobs está en tu oficina, le dijo Evan Doll, fundador de Flipboard y ex ingeniero de Apple, al diario San Francisco Chronicle. Te dices a ti mismo, ¿Qué diría él de esto? Cuando estás pensando en una idea para un producto, o para una característica, incluso lo mencionas en las discusiones: ¡A Steve Jobs le encantaría esto! o, con mayor frecuencia, Steve Jobs diría que esto no es suficientemente bueno. Él es como tu conciencia, retumbando dentro de tus pensamientos.
Macworld Staff, Macworld.com