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Cómo lidiar con un mal jefe

[20/12/2011] Si es una de las muchas almas desafortunadas que depende de un mal jefe, puede pensar que su única opción es encontrar un nuevo empleo o seguir soportando los arranques del Calígula de su empresa.
De hecho, los empleados no tienen que sufrir las humillaciones que muchos malos jefes crean, ya sea abuso verbal, micromanagement o tener que ocultar los errores del jefe incompetente, por nombrar solo algunos. Los expertos en gestión señalan que los empleados tienen mucho más poder para domar a un mal jefe del que creen.
El intento de suavizar los bordes afilados de un mal jefe es una maniobra política, comenta Bob Hewes, un socio senior de la firma de desarrollo de liderazgo Camden Consulting Group. Debido a que pasamos muchas de nuestras horas de vigilia en el trabajo y porque nuestra relación con nuestro jefe es una de nuestras relaciones más cruciales fuera de la familia, nuestro mayor interés está en tratar de hacer que funcione.
"Hacer que esa relación funcione mejor hace que todos sean más exitosos", señala Hewes. Es más, añade, "saber cómo trabajar con personas difíciles le hace un mejor empleado y gerente".
A través del refuerzo positivo, los mecanismos formales de retroalimentación de recursos humanos y conversaciones directas con el jefe, los empleados pueden reformar y perfeccionar una mala relación. Aquí hay ocho consejos para hacer un mal jefe más soportable.
Deje de reforzar la mala conducta de su jefe. El consultor de gestión Aubrey Daniels indica que los empleados a menudo inadvertidamente refuerzan el comportamiento de un mal jefe. Por ejemplo, si al jefe le gusta hacer chistes "subidos de tono", los empleados refuerzan su comportamiento riéndose de sus bromas, señala Daniels.
A veces los jefes hacen comentarios inapropiados para provocar al empleado; por eso si su jefe le dice algo que le ofende, demostrarle que le ha afectado su comentario animará a su comportamiento, añade Daniels.
Lo mejor que puede hacer es ignorar los comentarios que le disgustan. "Hacer caso omiso lleva un refuerzo, y de esta manera se disminuye ese comportamiento", comenta Daniels.
Fomente un comportamiento positivo. Ignorar el mal comportamiento de su jefe es un paso más para conseguir que cambie. Igualmente importante es reconocer un comportamiento positivo que remplace a uno negativo.
"Si solo ignora el mal comportamiento, es posible que desaparezca, pero la probabilidad de que otro mal comportamiento lo remplace, es alta porque hay más maneras equivocadas de hacer las cosas que maneras correctas", señala Daniels, quien también es el autor de Obtenga lo mejor de la gente. "Tiene que perdonar y olvidar las cosas que el jefe hizo, si ahora hace algo que está más en la línea de lo que a usted le gusta. Es necesario que el jefe lo sepa. Su mejora debe ser reconocida de alguna manera. Esa es la clave para el cambio".
Muéstrele a su jefe un poco de empatía. Si recibe poco reconocimiento de su jefe, imagínese cuánto menos (e incluso más sufrimiento) puede estar recibiendo de su gerente. Por desgracia puede estar replicando el estilo de gestión contraproducente que su jefe emplea con él.
¿O tal vez su estilo de gestión se deriva de un matrimonio en ruinas, problemas financieros o niños con problemas? Puede ser que esté trayendo tensiones personales al trabajo, señala Jim Finkelstein, director ejecutivo de la consultora en desarrollo organizacional FutureSense, y autor de Fusible: Entender el nuevo lugar de trabajo co-generacional.
"Cuando hacemos las intervenciones, tratamos de comprender por qué el individuo se comporta de cierta manera", señala. "Un poco de empatía puede redirigir el mal comportamiento hacia la cooperación".
Finkelstein aconseja a los empleados que con delicadeza, pero directamente, se acerquen al jefe para saber por qué está en el camino de la guerra. Un empleado podría decirle a su jefe: "Usted parece muy estresado. ¿Hay algo en que le puedo ayudar?"
El jefe solo puede responder, señala Finkelstein, "Me alegro de que lo preguntes. Solo tengan paciencia conmigo. Estoy pasando por un momento difícil".
Si el empleado se siente particularmente valiente, podría abordar una de las diatribas recientes del jefe, preguntando: "¿Hay alguna razón por la que se desquite con todos nosotros? ¿Puedo sugerir una manera diferente de manejar esta situación en el futuro?".
Busque a las personas que se llevan bien con su jefe. Es probable que, al menos una persona en su organización encuentre a su jefe agradable. Esta persona puede ser un compañero en el equipo, o uno de los colegas de su jefe en el nivel de dirección. Finkelstein recomienda la identificación de esta persona para saber lo que se está perdiendo.
"Vaya con alguien que está al mismo nivel que su jefe", señala. "Dígale: 'Veo que se lleva bien con Jane. En realidad estoy teniendo problemas con ella. ¿Puede darme unos consejos para acercarme a ella?".
Hewes de Camden Consulting aconseja que los empleados busquen a alguien de su confianza y le pidan que observe cómo interactúan con su jefe y les den retroalimentación sobre su interacción. "Usted está tratando de obtener algunas ideas imparciales de alguien que no está unido a sus emociones", agrega. "Si puede conseguir algunas ideas de cosas que puede ajustar, ayudarían a que su relación vaya mejor".
Aborde las diferencias estilísticas. La retroalimentación que obtiene sobre sus interacciones con su jefe, le puede ayudar a identificar las diferencias estilísticas que pueden ser la causa del conflicto. Por ejemplo, si su jefe es impulsado por los resultados mientras usted está orientado a los procesos, los conflictos saltan inevitablemente.
Hewes señala que debe identificar la motivación en la gestión de su jefe, y darle lo que quiere. Si quiere resultados, dele resultados. No piense en cómo los va a lograr. La mejor manera de saber lo que su jefe quiere es preguntarle directamente sobre la forma en que prefiera la información y las ideas que se le presentan.
Busque cualquier cosa que pueda apreciar de su jefe. Su jefe podría ser un cerdo, pero también puede poseer una gran habilidad para prever los riesgos y desafíos. Encontrar algo de calidad que realmente aprecie en su jefe "le ayuda a mantenerse en el juego por más tiempo", señala Hewes, incluso si simplemente está pasando el tiempo hasta conseguir un mejor trabajo.
Felicitar a su jefe sobre esa cualidad que usted aprecia podría ayudarle a suavizar su exoesqueleto. Sólo asegúrese de que el elogio sea sincero, ya que los jefes duros no suelen ser receptivos a los halagos, de acuerdo con Hewes.
Mostrar cierto aprecio por su jefe puede resultar un cambio agradable para él o ella, especialmente si su jefe experimenta poco aprecio de sus superiores o en casa. También refuerce el comportamiento positivo.
Pídale ayuda a sus compañeros. Si sus compañeros de trabajo se sienten igual que usted con respecto a su jefe, puede trabajar en conjunto para cambiar su comportamiento, señala Daniels, el psicólogo. Antes de una reunión en la que el jefe podría debutar con una nueva broma de mal gusto, usted y sus compañeros de trabajo podrían ponerse de acuerdo en no reconocer su jocosidad. Si nadie responde a sus payasadas, es probable que su comportamiento cambie mucho más rápido que si solo una persona no responde, señala Daniels. "Es increíble lo rápido que funciona esta táctica", agrega.
Tome ventaja de los mecanismos formales de retroalimentación de recursos humanos. Muchas organizaciones realizan rutinariamente encuestas a los empleados y piden comentarios sobre los directivos, señala Finkelstein. Si trabaja en una organización, agrega, "tiene la oportunidad perfecta para expresarse. Si una organización ha tomado la iniciativa suficiente como para buscar las opiniones de sus empleados, pues ése es su poder.".
Meredith Levinson, CIO.com