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Reportajes y análisis

Grandes genios del mundo TIC que nos dejaron en el 2011

[03/01/2012] Ha sido un año difícil para el mundo tecnológico. La muerte de Steve Jobs, co-fundador de Apple, ocupó todos los titulares internacionales. Sin embargo, la industria TIC también perdió a otras grandes figuras del sector, como Jacob E. Goldman, fundador de Xerox PARC, quien murió a finales de diciembre. He aquí un repaso elaborado por Computerworld de los principales genios que nos abandonaron durante el pasado año.
Dennis M. Ritchie
Padrino de Unix, padre de C
Septiembre 1941-octubre 2011
Podría decirse que Ritchie fue el programador más influyente de los últimos 50 años. No es una exageración, ya que Dennis ayudó a crear el sistema operativo Unix y diseñó el lenguaje de programación C. Sus creaciones se convirtieron en auténticos éxitos: Unix engendró sistemas operativos tan extendidos como Linux y OS X de Apple, que actualmente pasan por sus mejores momentos. Por su parte, ocho de los diez mejores lenguajes de programación en la actualidad son descendientes directos de C.
Robert Morris
Un artista del cifrado
Julio 1932-junio 2011
Bob Morris trabajó codo a codo con Ritchie en tanto que él es el responsable de la biblioteca de matemáticas, aplicaciones de procesamiento de texto y la función de la encriptado de Unix. Si bien Morris se unió al grupo de investigación de los Laboratorios Bell en 1960 para trabajar en el diseño de compiladores, él estaba interesado en el cifrado. Tras desafiar al ejército norteamericano con su habilidad para descifrar códigos y desbloquear sistemas, Bob se uniría a la NASA donde dirigió el Centro Nacional de Seguridad Informática hasta 1994.
John McCarthy
Rey de la Inteligencia Artificial
Septiembre 1927-octubre 2011
McCarthy es conocido como el creador del lenguaje de programación Lisp y el "padre de la inteligencia artificial" (término que él mismo acuñó en 1956), pero su influencia llegó mucho más allá. Sin ir más lejos, en 1982, McCarthy propuso un "ascensor espacial", una idea extravagante que buscaba convertirse en una alternativa a los tradicionales cohetes.
Jean Bartik
Último de los primeros programadores
Diciembre 1924 a marzo 2011
Jean Bartik fue el último miembro sobreviviente del equipo de programación original de la ENIAC, la primera computadora de propósito general electrónica. Así pues, en 1945 fue contratado para hacer las conexiones físicas que permitían a la ENIAC realizar cálculos de artillería, y se convirtió en el jefe de programación del proyecto, desarrollando además la lógica del circuito. Tras esta aventura, Eckert Bartik siguió trabajando en el hardware y el software para el sector comercial hasta que se retiró a los 26 años para formar una familia, tras lo cual nunca volvió a desempeñar cargos de relevancia.
Robert Galvin
CEO de Motorola
Octubre 1922-octubre 2011
Bob Galvin heredó de su padre y su tío una empresa que con el paso del tiempo se convertiría en Motorola, y que desafió al monopolio de AT&T existente en aquel momento. Galvin dirigió al fabricante de teléfonos durante más de tres décadas, pasando de radios de auto y walkie talkies a microprocesadores, televisores y móviles.
George Devol
El hombre del brazo de robot
Febrero 1912-agosto 2011
Si un hombre representa el impacto en el mundo real de las TI, es probable que sea George Devol, desarrollador del primer robot con brazo digital programable. Un chapista de por vida que tenía una fascinación por la electrónica, fue el que inventó un sistema de sonido de la grabación de películas en la década de 1930 para luego pasar a los sistemas que utilizan células fotoeléctricas para abrir y cerrar puertas. Pero su gran invento fue el brazo Unimate, cuya tecnología sigue siendo utilizada hoy en día y que incluso ha sido invitado a un show televisivo para jugar al golf.
Wilson Greatbatch
Controlar los latidos del corazón
Septiembre 1919-septiembre 2011
Fue un error electrónico en 1956 el que llevó a la primera práctica del marcapasos implantable. Wilson Greatbatch, profesor de ingeniería eléctrica en la Universidad de Buffalo, estaba construyendo un monitor de ritmo cardíaco para el Instituto de Enfermedades Crónicas, pero adjuntó una resistencia de un tamaño erróneo, lo que ocasionó unos impulsos eléctricos intermitentes que, como bien se dio cuenta Greatbatch, podían ser utilizados para regular un corazón dañado.
Frank Hayes, Computerworld (US)