Llegamos a ustedes gracias a:



Reportajes y análisis

La telepsiquiatría está despegando

[20/02/2012] El Dr. Avrim Fishkind, un psiquiatra en Houston, rara vez ve a alguno de sus pacientes en persona, y así es como lo desea.
Fishkind es parte de un movimiento de rápido crecimiento en el campo de la salud mental en el que los terapeutas aconsejan a los pacientes a través de videoconferencias basadas en web de bajo costo.
"Hemos tenido un poco más de 60 mil encuentros con pacientes. Que yo sepa, solo seis se han negado a ser vistos a través de teleconferencias", señaló. "Cuando se trata de problemas de salud mental y las cosas difíciles que usted necesita hablar en una crisis, una gran cantidad de pacientes se sienten más abiertos y comunicativos con la telemedicina".
Fishkind añadió que la telepsiquiatría solo está limitada por los rembolsos de seguros. A medida que más compañías de seguros empiecen a rembolsar los tratamientos de telepsiquiatría a la misma velocidad con que lo hacen para las visitas en persona, este campo emergente de la medicina aumentará de forma exponencial.
En muchos casos, la telepsiquiatría es una necesidad, no solo una conveniencia para médicos y pacientes. Los pacientes a menudo se encuentran en regiones que no tienen las prácticas privadas de psiquiatría, o en donde los hospitales no emplean a personal en psiquiatría.
La telepsiquiatría también se usa para el tratamiento de los reclusos y los pacientes que están en hogares de ancianos.
"Estamos hechos a medida para la telemedicina, ya que no chequeamos el hígado de las personas. Solo hablamos. Después de la radiología, no puedo imaginar una disciplina médica más adaptada a la telemedicina", señala Fishkind. "Es tan fácil de implementar, replicar y expandir. Es por eso que está explotando con tanta rapidez".
La telepsiquiatría también es una plataforma ideal para ampliar el uso de registros médicos electrónicos, con el fin de documentar la información médica del paciente a través de notas físicas.
Fishkind señala que, conforme aconseja a los pacientes a través de video conferencias, simultáneamente toma notas en su computadora portátil, las cuales se añaden a los registros electrónicos del paciente.
El Dr. Dilip Chandran, un psiquiatra que trabaja para Youth Health Services Inc. en Elkin, Virginia Occidental, ha estado tratando a pacientes en lugares remotos a través de la telemedicina en los últimos cinco meses.
Chandran pasa tres días a la semana en Morgantown, donde se encuentra su casa y la universidad de West Virginia, y dos días en Elkin. Chandran trabaja para Youth Healt Services en virtud de un contrato que la agencia tiene con la universidad.
"Los pacientes se sienten a gusto de verme en la televisión y en realidad se sienten más animados cuando me ven de esa manera, especialmente los niños con problemas de ansiedad. Les va muy bien con la telemedicina", anota Chandran, que trata a adolescentes, incluidos púberes.
Chandran utiliza una cámara web de Logitech y software seguro de videoconferencia de TeleHealth para comunicarse con los pacientes, que se sientan en una oficina satélite totalmente equipada cerca de sus hogares. Todo el equipo conjunto cuesta menos de mil dólares por cada lado.
Si bien Chandran utiliza un televisor para la videoconferencia, una pantalla de computadora portátil o de escritorio funcionaría también.
El sistema de conferencias web de Chandran tiene capacidades plenas de alta definición -1080p de resolución corriendo a 30 cuadros por segundo- lo que permite que Chadran pueda ver los tics más sutiles u otros signos visuales que pueden revelar problemas.
El software se asegura de que la secuencia de video esté encriptada utilizando el algoritmo AES de 128 bits y certificados digitales.
"La computadora portátil promedio no es lo que solía ser. Si nuestros clientes han comprado una laptop de 600 dólares y una cámara web Logitech conectada a la misma, estarían maravillados", señala Eric Kintz, director general de Logitech for Business.
"Es tan bueno como una consulta cara a cara, pero lo está haciendo sobre su conexión a Internet de 80 dólares, con una computadora de 600 dólares y una cámara web de 90 dólares", indica Jim Mountain, presidente de Secure TeleHealth. "Esta es una de las áreas disponibles más prometedores para reducir los costos de Medicaid. La disponibilidad de un psiquiatra para un paciente puede ayudar a evitar la hospitalización. Una vez que es admitido (en el hospital), los costos suben en el rango de 50 mil a 100 mil dólares".
A medida que las subvenciones del gobierno para la red y los sistemas electrónicos de salud -en particular para las zonas rurales- crecen, la telemedicina continuará expandiéndose en todo el país, señala Fishkind, CEO y director médico de JSA Health Telepsychiatry, una empresa de cuidado de la salud que, con psiquiatras a tiempo completo o medio tiempo, trata a pacientes de emergencia en Texas y Louisiana.
La compañía ofrece telepsiquiatras para los pacientes en las escuelas, cárceles, centros de salud comunitarios, y departamentos de emergencia de los hospitales.
Raíces de la telepsiquiatría
La telemedicina y la telepsiquiatría se iniciaron en la década de 1990 con la maduración de la World Wide Web, y la capacidad de comunicarse en línea con los pacientes que utilizan el correo electrónico y la mensajería instantánea.
La joven industria tenía como objetivo a las personas de las zonas rurales, que no podían viajar a las clínicas y consultorios privados. Al principio, la videoconferencia fue difícil debido a la falta de ancho de banda de Internet.
En 1999, un grupo de psiquiatras de emergencia, incluyendo Fishkind, que se especializaron en situaciones de crisis, se reunieron para discutir el potencial de la telepsiquiatría. El grupo llegó a la conclusión de que la mayoría de crisis psiquiátricas se producen en las cárceles, asilos, escuelas, hogares y unidades de UCI de los hospitales.
"La mayoría de nosotros estaba practicando la atención terciaria -hospitales de las facultades de medicina en los que la sala de emergencias tenían una unidad separada de atención psiquiátrica", señala Fishkind. "Cuando veía los números, aquí es donde probablemente el 1% de todas las urgencias psiquiátricas se llevaban a cabo.
"Se hizo evidente que a la larga, la única forma de llevar la psiquiatría de emergencia a donde realmente se necesita sería a través de la telemedicina", añade.
Pero a principios, la videoconferencia en alta definición costaba decenas de miles de dólares. Además, la seguridad era una preocupación aún mayor que en la actualidad.
La mayoría de los médicos o los reguladores de la salud no aceptarían tener sesiones psiquiátricas sobre la Internet pública. Una opción más segura, redes privadas virtuales, requiere una gran experiencia técnica y un significativo ancho de banda.
En los últimos años, han surgido tecnologías como el servicio de voz sobre protocolo de Internet, Skype, y los precios del software y las cámaras de alta resolución han caído dramáticamente, haciendo posible que los psiquiatras se conecten de forma segura -y relativamente barata- con los pacientes remotos.
Fishkind también señaló que los pacientes más jóvenes, más conocedores de la tecnología, se sienten mucho más cómodos siendo tratados a través de videoconferencias basadas en web.
"Los pacientes que tienen entre trece y 25 años de edad son los más cómodos con ella, ya que suelen utilizar las tecnologías de Skype y otras para comunicarse. Esa es la forma en que han comunicado sus vidas, por lo tanto las ven totalmente adecuadas", señala Fishkind.
Hable por Skype con sus pacientes
Voyager Telepsychiatry LLC cuenta con una red nacional de Skype con 80 médicos y clínicas que, según alega, utiliza para tratar a millones de pacientes.
Además de la administración de la red, la compañía opera un sistema de programación y facturación de los médicos.
El CEO Douglas Ikelheimer señala que la sofisticada encriptación 256-bit AES de Skype la hace tan segura como la tecnología propietaria, pero sin los costos añadidos de software.
"Debería revolucionar la telepsiquiatría y, finalmente, la práctica de la salud mental en sí misma", indica en un correo electrónico a Computerworld.
Ikelheimer agrega que la telepsiquiatría ha estado limitada por el costo y más recientemente por el advenimiento de los "que exageran con HIPAA", que según él, han extendido el temor acerca de los problemas de seguridad, a menudo, con fines de lucro.
"Este grupo está compuesto principalmente por personas de la industria de la videoconferencia... y la gente de la educación HIPAA que ofrecen cursos de capacitación, libros y manuales sobre el tema", añade.
Ikelheimer sostuvo que a pesar de que Skype es peer-to-peer -es decir menos seguro que las redes de servidor dedicado- el algoritmo de cifrado significa que solo puede acceder el más dedicado de los ciber-criminales.
"Visto que puede comprar fácilmente sofisticados equipos de interceptación telefónica y escucha para espiar citas tradicionales", escribió. "Y cuando se trata de la comprobación de los últimos cambios a su dosis de Prozac, ¿quién va a hacer esos esfuerzos y por qué ganancia?"
Seguro o no, algunos psiquiatras todavía sienten que la inseguridad emana de Skype.
"No sentiría que sea seguro", señala Chandran. "Yo no sé acerca de los términos de la encriptación. Yo asumo que la mayoría de las computadoras son lo suficientemente seguras".
Otros sienten que las laptops no ofrecen una pantalla lo suficientemente grande como para proporcionar una sensación de intimidad con un médico.
Fishkind agrega que el tema del tamaño de la pantalla depende del paciente. "Cuanto más joven sea el paciente, más cómodo estará con una pantalla de computadora. A medida que los pacientes tienen más edad -45, 55 o 65- la comodidad de una pantalla de computadora disminuye en comparación con una pantalla de televisión".
Los smartphones se convierten en terapeutas
La escuela de medicina de Feinberg, de la universidad de Northwestern, se encuentra haciendo pruebas de campo de una aplicación móvil para que un teléfono inteligente determine cuando los pacientes están en riesgo de depresión.
El doctor David Mohr ejecuta el programa, llamado "Mobilyze!, Que ha completado un proyecto piloto inicial. La aplicación está siendo ajustada y preparada para un segundo programa piloto.
"Estamos tratando de utilizar sistemas de detección de contexto", señala Mohr. "Estamos utilizando los sensores del teléfono inteligente para identificar determinados estados de los pacientes que pueden ser relevantes a la depresión y el tratamiento de la misma".
Los teléfonos móviles hoy en día tienen múltiples sensores, tales como GPS, giroscopios, acelerómetros, sensores de luz y micrófonos.
Mobilyze!, en fase de desarrollo en el recientemente inaugurado Centro de Tecnologías de la Intervención de Conducta de Feinberg, aprovecha los datos del sensor de los teléfonos celulares de manera casi continua, y utiliza algoritmos computacionales para detectar los estados específicos de los pacientes.
"Los estados que estamos tratando de detectar son la ubicación, la actividad, el contexto social y estado de ánimo", señala Mohr. "Estamos utilizando un paradigma de aprendizaje de máquinas que, inicialmente, requiere que el usuario ingrese algunos datos".
Por ejemplo, la aplicación puede utilizar los datos del sensor para determinar la ubicación de una persona, el nivel de actividad y el nivel de interacción social.
Si un paciente ingresa que una de sus actividades positivas es llamar a un amigo o encontrarse con alguien para tomar un café, el teléfono puede determinar si el paciente ha llevado a cabo esa actividad en un período de tiempo, y si no lo ha hecho, se lo recordará.
"Cuando las personas están deprimidas tienden a no participar en actividades que sean gratificantes o agradables. Si aumenta esas actividades, mejorará su estado de ánimo", señala Mohr. "Si está en casa el sábado durante cuatro horas o más, por ejemplo, entonces está en mayor riesgo de depresión".
Pero no espere que las consultas de teléfonos inteligentes en el corto plazo. Fishkind de JSA Health Telepychiatry señala que el tamaño sigue siendo importante.
"Creemos, y no todos lo hacen, que los equipos de muy alta calidad en el otro extremo hacen que los pacientes estén más cómodos con mayor rapidez", agrega. "Si se ve una imagen pequeña en un teléfono celular, se puede imaginar que habría un sentido muy diferente de conexión con el psiquiatra, a diferencia de que si está haciendo una transmisión de 1080p en un televisor de 42 pulgadas".
Lucas Mearian, Computerworld (EE.UU.)