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Reportajes y análisis

Cuatro razones por las que procrastinamos

A pesar de saber que no es bueno

[06/03/2012] Todo el mundo sabe la razón fundamental por la que procrastinamos: nos falta auto-disciplina. Simplemente no queremos hacer el trabajo que debemos terminar cuando tenemos que abordarlo. Por lo tanto, retrasamos lo inevitable. Nos tomamos un aperitivo, revisamos nuestro correo electrónico, encontramos algo más que hacer.
Sabemos que la dilación solo creará más tensión para nosotros, sin embargo, sucumbimos a ella de todos modos. ¿Por qué es tan difícil hacerle caso omiso a los cantos de sirena de la dilación?
Rory Vaden, co fundador de la empresa de capacitación Southwestern Consulting, estudia la psicología de la procrastinación y los hábitos de individuos exitosos, auto-disciplinados. Él cree que si la gente entendiera el verdadero impacto de la postergación y sus controladores psicológicos, podrían superar más fácilmente este impulso contraproducente.
Vaden compara la procrastinación con las compras a crédito. El crédito permite que las personas compren más de lo que realmente pueden pagar. Comprar ese caro gadget nuevo, ese llamativo auto o comprar una casa a crédito, nos hace sentir bien en el momento, señala, pero a largo plazo, nos convertimos en prisioneros de esa deuda.
Vaden sostiene que la procrastinación, o dilación, funciona del mismo modo. La postergación de nuestro trabajo nos hace sentir bien en el momento, pero nos alcanza al final. "La dilación no es más que un acreedor que nos cobra intereses", señala. "Las elecciones fáciles a corto plazo, ya sea para comprar algo que no se puede pagar o postergar el trabajo al extremo, trae consecuencias a largo plazo".
El verdadero costo de procrastinar
Cuando Vaden estaba haciendo una investigación para su libro, Take The Stairs: 7 Steps To Achieving True Success (Perigree, febrero del 2012), se encontró con una encuesta que pedía a 10 mil empleados en Estados Unidos que dijeran la cantidad de tiempo que dedican a actividades no laborales en el tiempo de su jornada. La respuesta: un promedio de dos horas cada día. Eso es 25% de una jornada laboral de ocho horas, señala Vaden.
Vaden estima que el costo de este tiempo de trabajo perdido es de 10 mil dólares por empleado al año. (Su estimación se basa en el promedio del salario estadounidense de 39 mil dólares al año, de acuerdo con la oficina de estadísticas laborales de EE.UU).
"La procrastinación es uno de los costos invisibles más caros en los negocios de hoy en día", señala. "No se presenta en una proyección financiera o en el registro de la chequera de una persona. La gente necesita darse cuenta de que cualquier cosa que gaste su tiempo es una pérdida de su dinero".
El punto de Vaden es particularmente relevante para los ejecutivos que dirigen las empresas y para las personas que trabajan por cuenta propia.
¿Por qué procrastinamos de todos modos?
Vaden señala que la gente procrastina porque son ciegos a su impacto. La gente también pospone las cosas, añade, por temor, un sentido de derecho, o un deseo de alcanzar el perfeccionismo.
Para resistir la tentación de posponer las cosas, Vaden indica que los trabajadores necesitan tener la visión clara de cómo, al hacer su trabajo, tendrán una vida más fácil o que avanzarán en sus objetivos. "Si tengo una idea clara de cómo hacer algo que no quiero hacer me llevará a donde quiero ir, esa visión me va a obligar a tirar de mí por el barro", señala Vaden. "Sin ese motivo inspirador, es difícil tomar medidas para casi todo el mundo".
Tener una visión clara es particularmente útil para las personas que posponen las cosas sin un sentido de derecho, porque sienten que no deberían tener que hacer el trabajo. Si esa gente pudiera darse cuenta de cómo el trabajo los hace avanzar en sus metas, señala Vaden, podrían llegar a alcanzarlas. Los administradores que supervisan a los empleados con tal actitud deberían tomar nota de esto.
Vaden le dice a las personas que está bien tener miedo, y él les aconseja hacer su trabajo asustados. A veces, solo el hecho de empezar ayuda a las personas a superar cualquier temor que puedan tener sobre el trabajo que tienen que hacer.
Los perfeccionistas, por su parte, a veces no empiezan con su trabajo porque quieren tener un plan perfecto para asegurarse el éxito, añade Vaden. "No se dan cuenta que mientras están esperando el plan perfecto, la intención disminuye. La intención es alta cuando se crea, pero luego se desvanece con el tiempo. Con cada momento que pasa, la probabilidad de que vayamos a actuar con la misma intención disminuye exponencialmente".
Por lo tanto, la estrategia anti-procrastinación que propone Vaden para los perfeccionistas: Concéntrese en hacer progresos en lugar de perfección.
Una reflexión final que Vaden cree que hará que las personas tomen la decisión correcta de empezar vs. posponer las cosas: "El camino más corto hacia el éxito garantizado viene de hacer las cosas que sabemos que deberíamos estar haciendo, pero no queremos hacer"
Meredith Levinson, CIO (EE.UU.)
COMENTARIOS
juanalin   mar, 06-mar-12

Estaba alucinada con esta palabreja pues no sabía que existía hasta que en la oficina llegaron los de sistemas a instalarnos un programa para acabar con la procrastinación. Mi cara parecía un poema, también la de mis compañeros? menos mal que no era la única que no había oído hablar de eso!! Yo no sabía que significaba y mucho menos que lo padeciera! Pero ahora se que si y también sé que es un problema que ha pasado a otra dimensión gracias a un software que se llama workmeter. Saludos.


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