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Columnas de opinión

La tecnología como herramienta para un mundo sustentable

Por: Reinaldo Affonso, director de Tecnología de Intel para América Latina.

[23/03/2009] El calentamiento global y el medio ambiente son algunos de los principales temas discutidos actualmente. El consumo consciente, las maneras eficientes de utilización de los recursos naturales, además de la disminución de los impactos generados por la fabricación de mercancías, también están en las principales agendas.

Entre las principales acciones discutidas están la reducción de las emisiones de CO2, el uso racional del agua, una mejor utilización de los recursos renovables y el reciclaje, por regla general. Esa necesidad quedó más patente tras el inicio de la crisis financiera, que volvió imperativo el uso consciente de los recursos con énfasis en la reducción de los costos. Los momentos de crisis deben enfrentarse como oportunidades de innovación y búsqueda de la eficiencia en los procesos de negocios; entre ellos, la TI. Las empresas deben dirigir sus inversiones a tecnologías que protejan la inversión, con una mejor gestión de la TI y una reducción en los gastos con energía eléctrica.
Un asunto poco discutido, sin embargo, es el impacto causado por el consumo de energía debido al uso de computadoras y servidores. Las computadoras y servidores desempeñan un papel preponderante en la sociedad actual. A lo largo de los años, el poder de procesamiento aumentó exponencialmente y, en miles de casas, la PC no se desenchufa durante todo el día; actúa así como un media center, proveyendo entretenimiento, ayudando en los trabajos escolares y conectando a las personas con el mundo externo. Sin embargo, en las empresas, un volumen de informaciones que puede ser medido en terabytes se acumula todos los meses, generando la necesidad de la creación de datacenters cada vez más potentes para almacenar el contenido producido.
Esa revolución de la tecnología ya había sido prevista por Gordon Moore (cofundador de Intel) en 1965, cuando formuló la máxima de que el número de transistores de cada chip se doblaría cada dos años. Mientras los ingenieros trabajaban para volver esa previsión una realidad, también desarrollaban investigaciones para minimizar el consumo de energía y aumentar la eficiencia de los procesadores. De hecho, a lo largo de los últimos 30 años, desde la formulación de la Ley de Moore, ¡la relación de consumo entre energía/ transistor se perfeccionó aproximadamente un millón de veces!
Para entender de qué estamos hablando, basta observar que mientras un procesador desarrollado hace menos de diez años, equipado con una pantalla de LCD consume 938 kw por año, un procesador de primera línea, dirigido a plataformas móviles, también equipado con una pantalla de LCD, consume solo 156 kw por año.
La Ley de Moore también puede aplicarse a los datacenters. En el 2004, para conseguirse una velocidad de 5,1 Mbps (operaciones de negocios por segundo, según la sigla en inglés) eran necesarios seis racks y 126 servidores, que ocupaban 22 metros cuadrados y consumían 48 kw por año. En el 2007 ese mismo poder de procesamiento se conseguía con solo un rack equipado con 17 blades. Éste, a su vez, ocupaba cuatro metros cuadrados y consumía 6 kw. Eso significa una reducción de un 83% en el espacio ocupado y un ahorro de energía evaluado en 53 mil dólars anuales.
La preocupación con el medio ambiente no puede pasar de largo de las compras tecnológicas. El consumo consciente, basado en la utilización de tecnología que ofrezca un mejor poder de procesamiento, a la vez en que auxilia en la reducción del consumo de energía, debe formar parte de la decisión de compra de todas las personas. Cada uno de nosotros debe tomar la responsabilidad de contribuir a un planeta sustentable; eso significa no solo eliminar el desperdicio, sino, sobre todo, hacer elecciones inteligentes.