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Reportajes y análisis

Revolución digital: Adecuarse o morir

[27/12/2017] Hace unos días se realizó "Revolución Digital: Adecuarse o Morir, un evento en el que la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), en colaboración con la consultora everis, plantearon el nuevo escenario en el que tienen que desarrollarse ahora las empresas: El de la Transformación Digital.

Como afirma esta organización, la transformación digital está en la adecuación de los procesos, la cadena de valor y los modelos de negocio, a partir del manejo de los datos y lo que las nuevas tecnologías permiten hacer con ellos. Hoy más que nunca, no solo hay que conocer lo digital, pensar lo digital, usar lo digital, sino vivir en digital. La transformación digital es, por ello, un ámbito de cambio extraordinario que requiere una perspectiva correcta en su aplicación y su adaptación debida en el tiempo preciso.

Con estos temas en mente, es que se desarrolló una reunión en la que se expusieron diversos enfoques sobre el tema. Todos con el ánimo de presentar un panorama positivo de lo que se puede lograr si se adopta la tendencia.

Las tecnologías exponenciales

Nos encontramos en un mundo en el que la disrupción digital ya se puede considerar exponencial. De hecho, ese el título que le puso Marc Alba, socio de Innovación de everis, a su presentación, porque eso fue lo que hizo: Presentar ejemplos de cambios exponenciales.

Y quizás el primer cambio exponencial es precisamente la velocidad con la que están apareciendo tecnologías y tendencias en el mercado. Alba sostuvo que se pueden identificar 10 tecnologías exponenciales y 10 industrias que han pasado por un proceso de disrupción.

Entre las tecnologías se encuentra en primer lugar -era de esperar- la inteligencia artificial y el aprendizaje de máquina, seguidas por Blockchain y las "tecnologías creativas, como Alba las llama. El cloudsourcing y la biología digital completan la primera mitad, mientras que en la segunda parte de la lista se encuentran la fabricación digital, la Internet del todo, el quantified self, la robótica y la realidad aumentada/virtual.

En la parte de las industrias que han pasado por una disrupción, se encuentran la industria del automóvil, la banca, el retail, los servicios públicos, la salud, los seguros, la manufactura, los medios de comunicación, el sector público y las telecomunicaciones.

Un ejemplo dramático de los avances que se están logrando en estas industrias es Vicarious, que es un proyecto que combina inteligencia artificial, aprendizaje de máquina y robótica, y que busca crear un robot con una inteligencia que le permita aprender prácticamente de la misma forma en que nosotros, los humanos, aprendemos. Tras este proyecto se encuentran inversionistas como Mark Zuckerberg, Jeff Bezos y Marc Benioff.

Pero, en un mundo en el que se están desarrollando este tipo de proyectos, ¿cómo podemos estar preparados? La respuesta que dio Alba fue especializarnos en el arte y la ciencia de la disrupción.

Esto implica que no solo debemos conformarnos con la clásica innovación incremental que ha dominado hasta el momento, sino acostumbrarnos a la disrupción radical. Un ejemplo de cómo se está produciendo este fenómeno se da en las llamadas empresas "unicornio. Las empresas unicornio son aquellas que están reinventando una industria y que tienen un valor de mil millones de dólares.

Y una de las pistas de que nos encontramos en un nuevo mercado es el hecho de que estos unicornios han alcanzado esta condición -la de valer mil millones de dólares- en alrededor de un año, mientras que la típica empresa de la lista Fortune 500 requirió de al menos 20 años para llegar al mismo nivel.

Además, los unicornios se están multiplicando. Si hace 10 años se podía encontrar apenas 10 de estas empresas, en la actualidad su número supera las 50.

En particular, para enfrentar este nuevo entorno, Alba sostuvo que everis/NTT ha creado Nextgen, que es una plataforma y hub para crear activos que aprovechen las tecnologías exponenciales y disruptivas.

Y lo ha hecho porque ese es el modelo predominante, según Alba: La plataforma. Y, de hecho, la regla número uno para competir en este nuevo entorno es uberizarse o plataformizarse. Un análisis simple a las actuales empresas como Uber o Airbnb nos dice que el negocio es ser una plataforma entre consumidores y productores, de ahí que se haya puesto tan de moda el término 'uberizar' una compañía o industria.

La segunda regla del nuevo entorno es reconocer que los nuevos negocios son básicamente algoritmos y datos. Mientras que la tercera regla es ser 'figital', es decir, ser en parte un negocio físico y en parte un negocio digital.

César Adán, director de Tecnología de everis,
Los contratos inteligentes

Clásicamente, cuando hablamos de Internet nos referimos a una "Internet de la información, como sostuvo César Adán, director de Tecnología de everis; sin embargo, ahora nos encontramos frente a una nueva Internet que el expositor denominó la "Internet del valor, pues nos permite compartir valor (títulos, registros, certificaciones, archivos, etcétera) de una forma digital y descentralizada, sin necesidad de una entidad central de confianza que imponga su criterio a los participantes.

Por supuesto, el expositor se refería a las nuevas formas de uso compartido que nos ofrece Blockchain. De hecho, para dejar en claro la importancia de esta nueva tendencia, Adán sostuvo que se espera que el mercado de la tecnología Blockchain genere ingresos por más de tres mil millones de dólares para el año 2030. Además, para ese mismo año se espera que el 30% de la base global de clientes estará compuesta de "cosas, y esas cosas usarán Blockchain como una tecnología fundamental con la cual llevar a cabo transacciones comerciales.

Pero ¿qué es Blockchain? En palabras del expositor, es una tecnología que registra transacciones de forma permanente de una manera que no puede borrarse más tarde, pero que solo se puede actualizar secuencialmente, en esencia, manteniendo un historial sin fin.

En el caso de la tecnología se puede usar como una base de datos backend que mantiene un libro mayor distribuido, abiertamente. En el caso de los negocios, se puede utilizar como una red de intercambio para mover el valor entre los pares. Y en el caso del ámbito legal, se puede utilizar como un mecanismo de validación de transacciones, que no requiere ayuda de intermediarios.

Precisamente, debido a su capacidad de mecanismo para validar transacciones, es que se puede utilizar en los llamados "Contratos Inteligentes.

Éstos son básicamente contratos que se ejecutan de forma autónoma a partir del cumplimiento de ciertas condiciones, realizando transacciones de activos entre los diferentes miembros de una red, de forma confiable.

¿Que se podría hacer con este tipo de tecnología? Por ejemplo, uno podría localizar cualquier activo estableciendo su propiedad de forma inequívoca, siendo esta información compartida por todos los participantes y, por tanto, asegurando la verdad. Igualmente, uno podría compartir activos y transferirlos entre los diferentes actores de una red evitando intermediarios que tuvieran que validar esa transferencia. Por último, uno podría tener un registro histórico e inmutable de todas las transacciones que han afectado a los activos.

De hecho, ya se están realizando esfuerzos en estos campos. Uno de ellos es Alastria, un consorcio multisectorial, promovido por empresa a instituciones para el establecimiento de una red semipública permisionada de Blockchain (Red Alastria). Dentro de la red se garantiza la identidad de los participantes y el registro de las operaciones que se realizan, permitiendo ofrecer y recibir servicios de acuerdo con la legalidad española y regulación europea.

Vicente Peiroten, jefe de Data & Analítica de everis Americas.
Transformación digital
Los datos

La exposición final se refirió a lo más simple que puede haber, pero a la vez a lo más valioso que puede tener una empresa: Los datos. Vicente Peiroten, jefe de Data & Analítica de everis Americas, fue el encargado de realizar la última presentación del evento.

Y lo hizo por medio de la 'destrucción' de algunos mitos que se tiene en torno a los datos. El primero de esos mitos nos dice que los datos son solo informativos, pero Peiroten afirma que los datos, en el mundo digital, son tan importantes como los objetos que representan. Es más, puede haber datos que no representen a una entidad física, pero son igual de importantes, como nuestra fecha de nacimiento, o nuestra estatura.

Otro de los mitos derribados aquella mañana fue que los datos son el medio para soportar la operación. En realidad, en base al mito anterior, podemos decir que los datos son tan importantes como aquello que representan y, por tanto, ya no solo soportan la operación, sino que en sí mismo es un activo muy valioso. De hecho, un estudio señala que si entre las compañías que se encuentran en el ranking Fortune 1000 se aprovechara un 10% de sus datos, tendrían un beneficio de 65,7 millones de dólares al año. En un ejemplo local, el expositor sostuvo que la firma logró que una empresa peruana redujera en 22% la fuga de clientes con el solo hecho de incorporar información contextual y de comportamiento de sus clientes.

Un tercer mito señala que la información sirve para soportar la toma de decisiones. Pero no solo se debe quedar en la toma de una decisión, sino que esta decisión debe llevar a una acción. ¿De qué sirve saber que se va a ir uno de cada cinco clientes, si no se va a hacer nada al respecto? El dato debe llevar a la acción.

Un siguiente mito sostiene que el corazón del negocio son los procesos. No es cierto, en opinión del expositor, el corazón del negocio es el cliente. Si antes las compañías se encontraban enfocadas en sus productos, ahora las firmas tienen que enfocarse en las personas, usando los datos. A este comportamiento lo denomina la hiperpersonalización.

Finalmente, el último mito señala que los datos son un tema de TI. En realidad, esa es una visión antigua, ahora los datos son responsabilidad de todo el negocio, porque todo el negocio trabaja con datos. Y por ello es necesario realizar un Gobierno de los datos, o, mejor dicho, un gobierno de los activos que conlleve la monetización de los datos.