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Columnas de opinión

La flexibilidad laboral como parte de la cultura corporativa

[23/02/2018] Durante mucho tiempo el símbolo del trabajo en una empresa era el cubículo, ese espacio cerrado y casi hermético en que cada empleado desarrollaba su mundo desconectado del resto, como una isla.

Hoy, esa cultura no es la más idónea para generar espacios colaborativos entre los empleados. Las empresas empiezan a adoptar poco a poco la flexibilidad laboral y a entender que esta transformación surge a causa de la necesidad de tener cambios, de dejar atrás trabajos y horarios rígidos. Hoy se va permitiendo una mayor comodidad y adaptación en la oficina y en el personal, con el objetivo de aumentar la productividad, el rendimiento y la satisfacción de los trabajadores.

La flexibilidad laboral, es en gran parte, hacer uso de la tecnología informática y de todas las plataformas online para desarrollar de la mejor manera -y desde cualquier lugar- nuestro trabajo; de esta forma, no requerimos estar necesariamente en la oficina para ser productivos.

Se debe entender que lo fundamental es una buena calidad en el trabajo realizado, no la ubicación geográfica o el momento en que se haya llevado a cabo. Cuando una empresa implementa la flexibilidad laboral está buscando dos objetivos: generar mayor productividad para alcanzar las metas empresariales y que los trabajadores logren el tan anhelado equilibrio laboral y personal.

La realidad entonces nos lleva a modelos colaborativos y flexibles que permitan a los empleados tener más autonomía, a cambio de una mayor productividad. No podemos dejar de lado el hecho que estamos también ante la consolidación de las fuerzas laborales donde predominan los Millenials y emerge la Generación Z, para quienes la hiperconectividad es parte básica de su modelo de vida.

Los resultados pueden ser muy positivos. Una reciente encuesta realizada por Wakefield Research a casi 1.300 profesionales de oficinas en los Estados Unidos, arrojó que al menos 69% de ellos desarrollaban sus labores regularmente de manera remota, y el 87% percibía consecuencias beneficiosas gracias a esta modalidad de trabajo: incremento de la productividad (50%), reducción de la rotación de empleados (35%) y mayor atractivo de la empresa para los candidatos más talentosos (34%).

Además, fomentar una cultura corporativa donde la toma de riesgos sea bien entendida, es una de las estrategias más poderosas que puede usar una organización para asegurar la sostenibilidad dentro de un entorno tan complejo y competitivo como el actual, especialmente en un mercado como el peruano, donde la clase empresarial se muestra aún muy conservadora en cuanto a adoptar nuevos modelos de gestión.

Para lograr una implementación exitosa del smart working, donde los trabajadores puedan demostrar verdaderamente todo su potencial, es imprescindible contar con soluciones tecnológicas integradas como la compartición de archivos de manera segura, virtualización de aplicaciones y escritorios, soluciones de gestión de dispositivos móviles y otros recursos que permitan trabajar en cualquier momento y lugar.

Estas herramientas deben ser capaces de brindar no solo flexibilidad y rapidez, sino también la tranquilidad de que el flujo de información compartida o sincronizada se hace a través de conexiones seguras. Así se pueden implementar modelos mixtos de fuerza laboral móvil -dotados de smartphones con los aplicativos de negocios necesarios- y de espacios colaborativos en una misma oficina, dejando de lado la "cultura del cubículo en la que nos encerrábamos tradicionalmente.

La realidad de la flexibilidad laboral está moviéndose rápidamente y adoptándose en diferentes escenarios donde se requiere de equipos que se integren de manera dinámica en espacios colaborativos fijos y móviles. En ese punto medio entre un modelo tradicional que se moderniza y uno que es totalmente de vanguardia, se encuentra la clave del éxito empresarial de hoy.