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¿Los humanos pueden crear empatía con robots?

[20/06/2018] Los robots serán cada vez más parte de la vida de las personas, tanto en la vida personal como profesional. Pero, ¿es qué los humanos pueden crear empatía con máquinas que parecen a nosotros? Para Kate Darling, investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y especialista en robótica, la respuesta es sí.

Kate Darling, investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

La ejecutiva, que abrió el IT Forum Latam, que se celebrará del 7 al 10 de junio en Miami, señaló que los robots ya están presentes en las fábricas e incluso detrás de las paredes. Ellos avanzan ahora para el transporte y las casas, interactuando con la gente. "Muchos están preocupados que los robots van a cuidar del mundo y matarnos. Es interesante que la gente trate de anticipar situaciones antes de que ocurran, pero eso nos distrae de los problemas reales", advirtió.

Por ahora, según Darling, no necesitamos preocuparnos por hecho de robots dominando a los humanos. Al fin y al cabo, caminan despacio y la mayoría de las veces hasta caen. "Ellos, definitivamente no están preparados para matarnos. Es un futuro muy lejano e irreal. La inteligencia artificial (AI, por sus siglas en inglés) tendrá impacto en el mercado de trabajo, pero no es comparable a la inteligencia de los humanos. Los robots pueden recordar todo, hacer cuentas, reconocer patrones y datos que las personas no ven. Pueden incluso competir ajedrez, pero son más estúpidos que nosotros", anotó.

Esta sensación de dominio surge no solo en función de la industria del entretenimiento, que muestra máquinas matando a personas, pero se prolifera en cualquier búsqueda por Internet usando las palabras "robots, inteligencia artificial". Haga la prueba, y se encontrará con robots con aspecto humano. El verdadero sentido de la inteligencia artificial, dijo, es complementar a los humanos y no dominarlos.

Pero el hecho de que sean parecidos al hombre causa el efecto de empatía. Darling llevó al IT Forum Latam una serie de ejemplos para endosar la cuestión. ¿Recuerdas el hitchBOT? El robot canadiense, que viajaba por Estados Unidos con la ayuda de caronas, fue encontrado completamente destruido dos semanas después de iniciar su viaje. Cuando supieron lo que pasó, los estadounidenses pasaron a disculparse en las redes sociales. "Es la prueba de que vamos a tratar a los robots como si estuvieran vivos, incluso sabiendo que son máquinas", reflexionó.

Es el verdadero sentido de la empatía. En el 2007, Darling quería probar la teoría. Ella, entonces, hizo un experimento. Se compró un Pleo, una máquina que reacciona a estímulos externos y tiene la forma de bebés-dinosaurios, y pidió que algunas personas que le dieran un nombre y bromear con él por un tiempo. Después, ella pidió que ellos torturaran y mataran las máquinas. La mayoría no quiso. "No veo gente desarrollando empatía con nanorobots, porque no son físicos. Las personas son susceptibles al diseño y eso hace una diferencia".

En el laboratorio del MIT, Darling replicó la situación en un ambiente controlado para obtener una conclusión científica. Se utilizaron en ese contexto hexbugs, pequeños robots en forma de barata que pueden moverse autónomamente. "Vimos que las personas con menos empatía golpeaban el hexbugs. Aquellos con más empatía, desistieron de torturarlos", observó.

Además del uso

Durante su presentación, Darling relevó también cierta preocupación con determinados usos de robots. "Una de las cuestiones más obvias es la privacidad y seguridad de datos. Por supuesto que esto va mucho más allá de los robots, está relacionado con la web e Internet de las cosas (IoT). Pero preocupa, porque AI y la forma en que usamos machine learning demanda muchos datos para aprender", advirtió.

Además, prosiguió, por más que los robots hoy sean 'bobos', ellos pueden también manipular e incluso tener sentimientos, bien al estilo Westworld, serie de HBO, que trae en su trama un parque en el que los humanos pueden matar robots, que, a su vez, ganan recuerdos y quieren venganza. "La buena noticia es que muchas empresas están trabajando para protegernos de esos problemas. No creo que las máquinas se desarrollen de la misma forma que nuestro cerebro lo hace, pero serán igualmente complejas", finalizó.

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