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Columnas de opinión

Ciudades inteligentes: La tecnología y el transporte

Por: Martín Arévalo, gerente de Consultoría en Technology de Deloitte Perú

[16/07/2018] Estamos a puertas de los comicios electorales regionales y municipales en Perú, y en estos momentos siempre salta la pregunta si nuestras ciudades están camino a ser ciudades inteligentes.

Una ciudad moderna y preparada es una ciudad inteligente, pero ¿qué debemos entender por ciudades inteligentes? Una ciudad inteligente es aquella gestionada a través de información, donde los líderes tienen un entendimiento sofisticado de las condiciones de las áreas que gobiernan y esto incluye, en gran medida, el sistema de transporte. En el pasado, las entidades y los gobiernos usaban cuestionarios y encuestas para entender las diversas necesidades de la ciudadanía; sin embargo, hoy se tienen a disposición bases de datos que permiten brindar una imagen más completa de la realidad, en menor tiempo, y a menor costo.

Las ciudades modernas son aquellas donde los líderes pueden tener un entendimiento claro de las necesidades, pero basándose en tecnologías como la Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas en inglés), entre otras, con la finalidad de desarrollar e informar decisiones sobre las personas, lugares y productos.

Lamentablemente, cuando llega la tarea de diseñar e implementar soluciones con una visión a largo plazo, es muy común que los líderes malinterpreten, filtren o ignoren información muy importante para encajar en una idea preconcebida del mundo. En nuestra experiencia, hemos sido testigos de esta situación en múltiples ocasiones en charlas con líderes alrededor del mundo.

Lograr construir esa visión requiere que se obtenga la información correcta, se hagan las preguntas adecuadas y se enfoquen hacia donde debe ir su ciudad en el mañana.

Entendiendo el rol habilitador del transporte en el desarrollo económico de las ciudades, Deloitte se ha embarcado en un esfuerzo global para desarrollar el Índice de Movilidad por Ciudad (Deloitte City Mobility Index - DCMI), el cual permite a los gobernantes y líderes evaluar la salud de sus redes de transporte y movilización basado en nuestra visión de cómo se debería entender el transporte en una ciudad inteligente. El resultado permite un análisis de decisiones conscientes de cómo la población y los bienes se transportan, incluyendo viajes intermodales (tales como veredas y carriles exclusivos de bicicleta), y el transporte público.

Algunos elementos resultados del estudio permiten entender tres puntos clave a analizar:

1. Desempeño y adaptabilidad: El transporte debe ser eficiente, lo que quiere decir que debe llegar a tiempo. Pero, las ciudades que marcaron mayor puntaje, adicionalmente consideran que debe minimizar la congestión y los tiempos de viaje, realizar mantenimiento a las vías e infraestructura, y ofrecer medios múltiples e integrados de transporte.

2. Visión y liderazgo: El transporte requiere innovación, coordinación con los interesados, y dirección. Crear un sistema de transporte de alto desempeño, adaptable e inclusivo no sucede por accidente; requiere análisis deliberado y pensamiento evolutivo de los requerimientos de la ciudad.

3. Inclusión y servicio: El transporte debe ser accesible a todo el pueblo. Las ciudades modernas ofrecen gran cobertura de transporte, tiempos de espera aceptables, opciones accesibles económicamente hablando, y formas fáciles para el usuario final.

Una de las conclusiones más interesantes del Índice de Movilidad por Ciudad es el que da cuenta que las ciudades en las que la autoridad y la toma de decisiones dependen de múltiples actores, como Paris y Washington, a menudo tienen dificultades para articular y actuar sobre una visión cohesiva para el futuro.Como bien sabemos, este es un punto crucial también en Lima, nuestra ciudad, y objeto de múltiples debates a lo largo de los años entre las diversas gestiones.

En ese sentido, la integración se convierte en un factor clave. Los hallazgos sugieren que tener múltiples reguladores y autoridades inhibe un sistema de transporte integrado y eficiente. Sin embargo, una estructura de coordinación interinstitucional constante puede lograr un esquema exitoso.

Un ejemplo de esto es la ciudad de Toronto, en Canadá, donde la Comisión de Tránsito de Toronto maneja el transporte público dentro de la ciudad, y un grupo de autoridades más pequeñas como Go Transit, My Way, YRT/ Viva, etc. se encargan de los municipios circundantes.

Durante muchos años, las distintas autoridades operaron de forma independiente; sin embargo, desde que los líderes de la ciudad impulsaron Metrolinx y Big Move, en el 2009, se ha llevado a cabo un proceso de integración por etapas. Asimismo, se señala que existe un vínculo directo entra la presencia de múltiples autoridades reguladoras y proveedores de servicio y una menor capacidad o disposición para explorar soluciones innovadoras.En el índice del DCMI, las principales innovaciones incluyen pagos integrados, emisión de boletos inteligentes, sistemas integrados de transporte e infraestructura de vehículos eléctricos.

Como todo en la vida, una única solución no es viable para todos. Cada caso específico debe ser estudiado de una manera única y analizado considerando las variables de crecimiento, densidad poblacional, clima, estructura económica, facilidad de accesos, entre otras. Todas las variables se deben incluir en el diseño inteligente de la ciudad; asimismo, debe ser posible de mantener en el tiempo. Esto requiere un esfuerzo integrado de la población, el uso de las tecnologías apropiadas a cada ciudad tanto para el manejo de información como para la ejecución, así también un entendimiento de los líderes y gobernantes que trascienda a su gobierno.