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El valor global del mercado Wi-Fi llegará a los 1,96 billones de dólares

[16/10/2018] La tecnología WiFi ha revolucionado todos los aspectos de la vida humana, tanto a nivel cotidiano como en negocios. La creciente demanda de redes inalámbricas para temas de conectividad, productividad y operaciones críticas hacen que sea uno de los elementos clave de la escena tecnológica, económica e incluso social. Desde la Wi-Fi Alliance han encargado un informe para evaluar en términos financieros su peso, y el resultado da la medida de la importancia. El valor anual global de la tecnología Wi-Fi se sitúa en los 1,96 billones de dólares, y las perspectivas es que siga creciendo en los próximos años.

Cuantificar económicamente este elemento no es tarea fácil, ya que resulta complicado definir varios entornos del espectro sin licencia, indican desde la alianza. A efectos del estudio, se han considerado como valor económico las ganancias tangibles, que se traducen en términos financieros, que el Wi-Fi aporta a consumidores y productores, además de la contribución neta al PIB de cada país. Así las cosas, el informe estima que el valor actual del Wi-Fi seguirá una senda de crecimiento en los próximos años, de tal modo que para el 2023 sobrepase los 3,47 billones de dólares.

Hablando sobre el impacto de la tecnología en la economía, se perciben cuatro categorías clave: el desarrollo de herramientas digitales alternativas con las que expandir las posibilidades del consumidor, crear modelos de negocio innovadores para servicios únicos, expandir el acceso a las comunicaciones por redes tanto fijas como móviles, y complementar las tecnologías de línea fija y móvil para mejorar su efectividad.

Por países, Estados Unidos es el que tiene un mayor peso del Wi-Fi en su economía, a la que contribuye con 499 mil millones de dólares. Le sigue Japón, con 171 mil millones.

Recientemente, la Wi-Fi Alliance ha cambiado la denominación de los estándares de Wi-Fi, con el objetivo de mejorar la comprensión de la tecnología por parte de los usuarios y otros agentes. Es una de las medidas con las que se prepara el terreno para el despliegue de la próxima generación, la denominada como Wi-Fi 6.