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Columnas de opinión

Claves para mejorar la movilidad urbana en el Perú

Por: Rodrigo Cortés, director general de Waze en Perú.

[15/07/2019] América Latina es la región en desarrollo con mayor tasa de urbanización en el planeta: el 82% de su población se encuentra en ciudades, y se espera que este porcentaje ascienda a 90% para el año 2050 (Megaciudades e infraestructura en América Latina: Lo que piensa su gente, Banco Interamericano de Desarrollo).

Esta dinámica social no está exenta para el Perú. De hecho, Lima está a punto de convertirse en una megaciudad (urbes con población mayor a 10 millones de habitantes) ya que, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el 2018 la capital peruana albergó a 9,3 millones de habitantes, y tiene a dos terceras partes del parque automotor del país, el cual consta de casi seis millones de vehículos (Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial del Ministerio de Transportes y Comunicaciones del Perú).

Sin embargo, a la par de ser espacios con un crecimiento acelerado en infraestructura y con una gran concentración de tráfico, las megalópolis también son generadoras de datos e información a gran escala, los cuales pueden ser de utilidad para mejorar la vida de las personas.

Flujo de datos para la movilidad

Si bien, Lima es la urbe más poblada del país, ciudades como Arequipa o Trujillo, no son ajenas al flujo de información y a la necesidad de proyectos urbanos que mejoren la movilidad de sus habitantes. Para cualquier caso, es indispensable que, al mismo tiempo que las concentraciones urbanas aumenten su capacidad y operación, exista un registro de la información que se genera constantemente.

En Lima existen 700 mil usuarios de Waze, los cuales usan esta plataforma para llegar a sus casas, escuelas u oficinas diariamente en promedio, 1 hora y 38 minutos. Esta data recolectada sobre el uso de avenidas y calles puede ser de gran ayuda para los departamentos de tránsito, transporte y seguridad vial al encontrar los puntos más problemáticos, resolverlos y eventualmente reducir esos tiempos de traslado.

Imaginemos que las autoridades municipales, además de ubicar los puntos de tránsito más concurridos, logran implementar semáforos inteligentes e interconexiones en rutas de transporte público que logren agilizar el recorrido de las personas. Este tipo de herramientas pueden incorporarse rápidamente con la colaboración entre las instituciones gubernamentales y las entidades privadas.

Sin embargo, los datos pueden ir aún más allá. En algunos casos, la información recabada puede servir para establecer políticas públicas y tener claridad del origen-destino de los viajes que se hacen en las ciudades, lo cual eventualmente ayudará a planear mejor las rutas de transporte público y la movilidad de sus habitantes.

Colaboración estratégica

De acuerdo a informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aunque las diez ciudades principales de América Latina son responsables por más del 30% del PIB regional, sus residentes gastan más de una hora diaria en el transporte. Esto repercute directamente en la calidad de vida de las personas, y vuelve un reto constante la construcción de programas que mejoren sustancialmente su traslado.

Por este motivo, el BID ha colaborado constantemente en proyectos que buscan mejorar la movilidad en las ciudades de LATAM y se ha implementado en diversas regiones, desde elPrograma Transformacional del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá, pasando por el Sistema Metropolitano de Transporte Urbano Quito, hasta el Programa de expansiónde la Línea 5 - Lilas del Metro de São Paulo, todos estos conformados por gobiernos, organizaciones de la sociedad civil e iniciativa privada, de alguna u otra manera.

Sin embargo, el génesis de estos proyectos se encuentra en investigaciones, estudios y datos generados previamente por diversos actores, los cuales son fundamentales para crear una movilidad más eficiente, sustentable y que esté enfocada en el futuro, ya que muy difícilmente la descentralización esté en el panorama de los países latinoamericanos como el nuestro.

La clave más importante será utilizar correctamente los datos que tenemos a nuestro alcance y lograr una colaboración efectiva entre todos los involucrados. En el Perú, algunas empresas están utilizando este bien intangible (data) para generar cambios positivos. Aunque algunas propuestas se encuentran en fases tempranas, se abren escenarios para entender y utilizar la información en pro del impacto para las ciudades.